Creo que los franceses amantes del arte de vanguardia se han tenido que ver estética y moralmente tentados a viajar a
Barcelona, para poder visitar dos exposiciones made in
Barcelona que son primicia mundial y que protagonizan artistas que significan una parte importante de la historia de las artes y la cultura francófona. Me refiero a Ubú pintor.
Alfred Jarry y las artes (en el Museu Picasso hasta el 5 de abril) y a
Jean-Luc Godard. La fraternidad de las metáforas , recién inaugurada en La Virreina. Ambas son necesarias y espléndidas.En la oferta de las galerías catalanas destacan dos muestras históricas, también relacionadas con Francia. En clave de modernidad clásica y noucentista, el diálogo escultural de Maillol y Manolo Hugué en Artur Ramon Art (hasta el 29 de mayo). Y en clave vanguardista, Joan Gaspar expone hasta el 9 de mayo Paraula, imatge i pa per , una excelente selección de libros de artista. Son obras de arte en forma de libro, capaces de elevar a su máxima potencia la noción de “libro de bibliófilo”. En el siglo XX fue Joan Miró quien mejor supo trabajar en este género, que en los últimos decenios ha tenido su máximo exponente en
Masafumi Yamamoto, artista japonés residente en
Barcelona. “Maravillas con variaciones acrósticas en el jardín de Miró”, publicado en 1975 por Polígrafa que combina poemas de
Rafael Alberti con litografías de Joan Miró Galería Joan GasparLa forma privilegiada del libro de artista es la colaboración de los artistas, con grabados originales, y los poetas, con textos afines, componiendo ediciones exquisitas y singulares. En la selección que expone Joan Gaspar destaca el libro que se editó para felicitar el octogésimo cumpleaños de Joan Miró: L’émerveillé merveilleux. Hommage à Joan Miró (Le Vent d’Arles, 1973). Participan en él los poetas y escritores
Rafael Alberti, René Char, Jacques Dupin (maravillosos sus poemas en forma de estrellas de ocho puntas), Michel Leiris, Pablo Neruda, Jacques Prévert, Raymond Queneau y Yannis Ritsos; los artistas
Alexander Calder, Eduardo Chillida, Antoni Clavé, Hans Hartung, Wifredo Lam, André Masson, Man Ray y
Antoni Tàpies, y también Karlheinz Stockhausen, quien participó con coloristas partituras y con una música para cuarteto reproducible mediante un mecanismo que forma parte del libro. Y en la muestra hay libros para todos los gustos: un Dalí anamórfico, un Picasso taurino, un Brossa con Tàpies en modo transformista (“Frègoli”), una colaboración de Clavé con Saint-John Perse y otras maravillas de Miró en colaboración con Joan Perucho o a partir de Llull y de
Alfred Jarry.Los franceses que amen el arte de vanguardia tienen en
Barcelona las muestras de Ubú y GodardDel arte actual en galerías, destaca la exposición De infiernos y monstruos , una selección de pinturas de Plácido Romero que presenta hasta el 10 de abril Manuel Valls en Arts Club Bcn. En los años setenta, este galerista se atrevió a reivindicar el arte conceptual en la pionera galería G, como también hizo su otro director, Josep Maria Martí Font, a quien hoy podemos añorar, pues faltan más agentes positivos como lo fue él. Cuando el cambio de siglo y milenio, Valls se atrevió a reivindicar las figuraciones posmodernas de Samuel Salcedo y otros. Y hoy, con una actualidad infestada de trumpitos, ayatolás y putines, se atreve a exponer los retratos colectivos monstruosos que presenta Plácido Romero, en clave goyesca negra y dantesca infernal, y en sintonía con El infierno musical del Bosco, pero sin música, salvo un cuadro llamado con humor Como una ola (aquella vehemencia cantora de Rocío Jurado). La muestra incluye pinturas como Selfie en el Averno , Conversos en crisis (tienen varias caras en su cabeza) y El sueño de la razón dormida , entre otros.Lee tambiénY no salimos de las metamorfosis monstruosas –¿por qué será?–, pues Marina Núñez (Palencia, 1966) expone en la galería Rocío Santa Cruz y hasta el 2 de mayo sus últimos caprichos híbridos, que aluden a las identidades relacionadas, cambiantes, mezclables, confundibles. Lo hace mediante aplicaciones de la llamada inteligencia artificial, que es artificial, pero no siempre inteligente, y obtiene así simulacros de paisajes con figuras. Su pieza más lograda es el vídeo Mira fuera y dentro (2026).