Juani Martínez Sáez tenía 58 años cuando decidió retomar un objetivo que había quedado pendiente en su juventud: obtener el carnet de conducir. Aunque intentó sacárselo décadas atrás, nunca llegó a completar el proceso. Sin embargo, tras la enfermedad de su marido, poder conducir pasó a ser imprescindible. En ese momento, Juani afrontó el aprendizaje desde cero. “Siempre lo había tenido pendiente, y llegó un momento en que era necesario”, recuerda Juani en una entrevista para
La Vanguardia. Lo que comenzó como un deseo personal se transformó en una meta que exigía constancia y determinación.Tu historiaRelatos de vidaEn
La Vanguardia queremos contar tu historia personal. La de las personas de a pie: madres y padres, hijos, abuelos, pérdidas, alegrías, decisiones difíciles o momentos que dejaron huella. Si has vivido algo que crees que merece ser contado, porque lo cotidiano también es extraordinario, escríbenos a tuhistoria@lavanguardia.esMotivación y presión personalJuani nunca dejó de “soñar” con conducir, pero la vida y las circunstancias la alejaban de esa meta. “Se había inscrito de joven, pero no llegó a completar las prácticas. Ahora, con su marido enfermo, debía aprender a conducir por necesidad”, explica
Víctor Asensio Lázaro, su profesor. Esa situación le puso una presión extra, que ella convirtió en motivación: debía aprender y ganar confianza al volante.El profesor recuerda que casos como el de Juani son frecuentes entre quienes deciden sacarse el carnet más adelante en la vida. Muchos buscan independencia o deben retomar la conducción tras años sin hacerlo. “Pero pocos lo hacen con la constancia y el carácter que mostró ella”, señala.Un reto personal que combinó miedo, disciplina y emoción: la historia de cómo Juani logró conducir tras años de espera CedidaConducir después de los 50Teórica y práctica: retos distintosAprender a conducir a los 58 años tiene sus desafíos. Según Asensio, la diferencia más evidente entre alumnos mayores y jóvenes es la actitud. “Los jóvenes se frustran rápido, se distraen y se estancan. La gente mayor tiene una fuerza de voluntad increíble y se suele implicar mucho más”, explica.Aun así, la edad también implica mayor precaución y miedo. Los reflejos no son los mismos, y los riesgos son más evidentes. “Cada vez se perciben más los peligros. Pero eso se compensa con paciencia y concentración”, añade. Para Juani, esos obstáculos nunca fueron una excusa, sino un motivo para insistir y superarse.Ver a alguien superar un reto difícil y aprobar deja una satisfacción que no se olvida jamásVíctor Asensio LázaroProfesor de autoescuelaLa parte teórica suele ser más fácil para los mayores, explica Víctor Asensio, porque depende del estudio y la comprensión de las normas de tráfico. Juani, por ejemplo, la aprobó a la primera. La práctica, en cambio, implica “coordinación, reflejos y concentración”, factores que pueden verse ralentizados con la edad. Por eso, a pesar de su confianza, Juani necesitó cuatro intentos para superar el examen práctico, enfrentándose a nervios y situaciones inesperadas en la carretera antes de lograrlo.A pesar de eso, Asensio recuerda que cada práctica reforzaba su confianza y que, a pesar de los nervios, siempre estuvo convencido de que Juani lo lograría. “Ver a alguien superar un reto difícil y aprobar deja una satisfacción que no se olvida jamás”, dice. Su historia es un ejemplo de constancia, paciencia y determinación frente a la adversidad.Juani Martínez y su profesor, Víctor Asensio Cedida90 prácticas y la paciencia como aliadaComo señala Asensio, la perseverancia de Juani se convirtió en su principal aliada. Mientras que la media de clases prácticas para obtener el carnet de conducir suele situarse en torno a las 40, según dice el profesor, ella llegó a realizar más del doble. “Sí, he hecho 90 prácticas, y lo digo con orgullo. Es la verdad. Lo he conseguido, pero me ha costado”, asegura. En este sentido, Asensio añade que, aunque el tiempo y el dinero invertido son considerables, lo verdaderamente importante es que el alumno gane confianza y no tenga miedo a la hora de conducir solo. Además, los tres suspensos previos al aprobado no alteraron su determinación. Ella misma lo resume como una cuestión de insistencia: “Nunca, nunca, nunca me rendí”.El momento de la recompensaEl momento de la recompensaCuando Juani recibió la noticia de que había aprobado, la emoción fue indescriptible. Víctor recuerda ese instante: “Ella lloró al recibir la noticia y para mí fue una satisfacción enorme. Superar un reto de este tipo demuestra que la preparación y el esfuerzo acaban dando resultados”.Hoy, Juani conduce con seguridad y, sobre todo, “con orgullo”. Después de 90 prácticas y varios intentos, ha conseguido algo que llevaba años rondándole la cabeza. “Nunca es tarde. Con paciencia, constancia y ganas, los objetivos acaban llegando”, concluye.