El canciller alemán,
Friedrich Merz, estudia poner en marcha una repatriación inédita en el marco comunitario. El plan prevé, en un plazo de tres años, el retorno de hasta el 80% de la población de origen sirio asentada en Alemania, empezando por quienes no cuentan con permiso de residencia o han cometido delitos. El objetivo, según el Gobierno alemán, es que estos ciudadanos desempeñen un papel clave en la reconstrucción del país. El líder de la
CDU se reunió en Berlín con el presidente de transición sirio, Ahmed al Sharaa, con quien esbozó una hoja de ruta para facilitar el retorno de una parte significativa de la diáspora siria, que en Alemania suma entre 900.000 y 1,3 millones de personas. Merz matizó que ese porcentaje del 80% no constituye una posición oficial o vinculante de su Gobierno, sino que ha precisado que apoya el "deseo" expresado por el mandatario sirio para este periodo. Durante una rueda de prensa, el canciller subrayó que Siria debería readmitir "de forma prioritaria" a quienes ya no cuentan con un permiso de residencia válido en Alemania, así como a "un pequeño grupo que nos causa problemas", en referencia a ciudadanos que han cometido delitos. Según explicó, la intención es proceder a estas repatriaciones con carácter preferente en un plazo de tres años, una meta compartida por Al Sharaa. "Queremos que quienes estén bien integrados y deseen permanecer puedan quedarse en Alemania, pero muchos de los que están aquí son necesarios en su país", afirmó Merz, en alusión al contexto actual de Siria, más de un año después del fin de la guerra civil. La iniciativa arrancará con la formación de un grupo de trabajo conjunto en el que participarán los ministerios de Interior y de Desarrollo Económico. El movimiento se produce en un momento en el que, según Berlín, la situación en Siria ha mejorado sustancialmente tras el derrocamiento de Bashar al Assad. Merz defendió que la estabilidad política y el crecimiento económico serán determinantes para el éxito de la reconstrucción y, en este sentido, insistió en la necesidad de crear un "clima favorable a la inversión". Obstáculos reales El endurecimiento de las normas migratorias en Alemania responde en gran medida al contexto político interno, marcado por el ascenso del partido antiinmigración
AfD tras la política de acogida impulsada por la excanciller
Angela Merkel, que permitió la entrada de alrededor de un millón de solicitantes de asilo, principalmente procedentes de Siria y Afganistán. Sin embargo, los datos reflejan las dificultades de materializar ese giro. Según cifras oficiales, a 31 de octubre de 2025 residían en Alemania 944.060 personas de origen sirio, de las cuales más de 660.000 cuentan con permiso de residencia, mientras que solo una minoría, de hasta 10.281, está obligada a abandonar el país. En 2024, un total de 6.502 sirios regresaron de forma voluntaria, con o sin apoyo público, una cifra que evidencia los límites de cualquier plan de retorno masivo. Keine Wiederaufbauhilfe für Syrien!Zur Zusage von Außenminister #Wadephul, Deutschland werde #Syrien beim #Wiederaufbau unterstützen, erklärt der außenpolitische Sprecher der
AfD-Bundestagsfraktion, Markus @Frohnmaier_AfD:„Außenminister Wadephul verkauft den Deutschen eine… pic.twitter.com/L4qFXLRSoc—
AfD-Fraktion im Deutschen Bundestag 🇩🇪 (@AfDimBundestag) March 30, 2026 A simple vista, el plan tropieza con tres muros difíciles de sortear. Por un lado, la mayoría de los sirios en Alemania cuenta con permiso de residencia, lo que impide su expulsión por vías legales. Por otro lado, el retorno depende en gran medida de la voluntad individual de volver, y los datos muestran que esta no es la disposición generalizada. Además, a todo ello se añade la fragilidad de la situación sobre el terreno, que condiciona cualquier intento de deportación. Así las cosas, el intento de
Friedrich Merz de reforzar su perfil en migración para disputar terreno a la
AfD no ha surtido efecto. Coincidiendo con la visita, el partido endureció su discurso y elevó sus exigencias. El portavoz de Interior, Gottfried Curio, reclamó que la cuestión del retorno fuera resuelta "con prontitud", mientras que el responsable de Exteriores, Markus Frohnmaier, rechazó de plano nuevas ayudas a la reconstrucción y defendió que sean los propios sirios en Alemania quienes regresen para reconstruir su país. "Nada de una reconstrucción romántica de Damasco por parte de Alemania, nada de nuevos compromisos financieros ni ilusiones económicas inalcanzables", afirmó el parlamentario. Reconstrucción siria y retorno En cualquier caso, el canciller justificó que el nuevo contexto abre una ventana de oportunidad para impulsar el retorno. "La guerra civil ha terminado y existe la perspectiva de regresar a Siria, y queremos hacerlo posible conjuntamente", afirmó, agradeciendo además a la sociedad alemana su acogida durante los años de conflicto. Así, ambos líderes coincidieron en subrayar la importancia del retorno de la diáspora para la reconstrucción del país. Al Sharaa afirmó que "la batalla de la reconstrucción acaba de comenzar" tras décadas de políticas fallidas y devastación estructural. En este sentido, abogó por atraer inversión extranjera y generar empleo que facilite el regreso de los refugiados. El presidente sirio planteó, además, un modelo de cooperación económica en el que Alemania incremente sus inversiones en Siria y aproveche el capital humano de los sirios residentes en su territorio. En esta línea, la idea pasa por crear un sistema que permita a estos ciudadanos regresar, contribuir a la reconstrucción y, al mismo tiempo, mantener vínculos laborales con Alemania. En este marco, Berlín se ha comprometido a apoyar la reconstrucción de infraestructuras civiles, especialmente escuelas y hospitales, con una inversión superior a los 200 millones de euros este año. Al Sharaa destacó también que, entre la comunidad siria en Alemania, hay unos 6.000 médicos que actualmente trabajan en hospitales alemanes. Berlín escenificó así una jornada diplomática de alto voltaje —la primera de este nivel en décadas— marcada tanto por los gestos institucionales como por el rechazo en las calles. Mientras varios grupos de sirios se manifestaban a favor y en contra de la visita, Ahmed al Sharaa fue también recibido por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en un clima de incomodidad política por su pasado islamista y las dudas sobre los derechos humanos. En paralelo, el ministro de Exteriores sirio, Asad al Shaibani, se reunió con su homólogo alemán, Johann Wadephul, en un intento de avanzar en la normalización de las relaciones bilaterales y abordar los principales retos regionales.