Sergi Garcia Arenas 30/03/2026 11:53 Actualizado a 30/03/2026 12:01 Lea este artículo en catalánEntre la exigencia laboral a la que nos sometemos y la hiperconectividad digital en la que vivimos, el estrés se ha convertido en una realidad habitual en el entorno de trabajo. Es por eso que la
UAB está impulsando un proyecto de investigación que analiza el impacto del canto coral en el bienestar emocional de su personal. A través de un canto coral comunitario, formado por profesorado y personal de administración y servicios, el estudio ya ha detectado mejoras significativas en la reducción del estrés y en la cohesión social de los participantes.El proyecto favorece la relación entre colectivos que habitualmente no interactúanEl estudio, liderado por las investigadoras de la
UAB" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="80748" data-entity-type="organization">Facultad de Ciencias de la Educación de la
UAB,
Laia Viladot y
Laia Serra, surge con el objetivo de dar respuesta a los altos niveles de exigencia y presión que afectan al personal universitario. Según explica Viladot, la idea nació a partir de una convocatoria de la
Generalitat, impulsada por la
AGAUR, centrada en la salud mental: “Nos llamó mucho la atención que hubiera una iniciativa específica para cuidar el bienestar de las personas que trabajan en la universidad, un colectivo sometido a mucho estrés”.Viladot señala que el proyecto también tiene sus raíces en una experiencia previa durante la pandemia: “Durante la Covid impulsamos un pequeño coro en la Facultad de Educación y, aunque tuvimos muchas limitaciones, la experiencia fue muy positiva. Cuando vimos esta convocatoria, pensamos que podíamos retomar esa idea y analizar sus efectos”.Después de cada sesión ya se detectan cambios significativos en la percepción del estrésLaia Viladot Investigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UABCabe recordar, que este coro está dirigido al personal docente e investigador (PDI) y al personal técnico, de gestión y administración (PTGAS), sin necesidad de tener experiencia musical previa. Actualmente, participan alrededor de cincuenta personas, con una distribución equilibrada entre ambos colectivos. “Nos ha sorprendido mucho este equilibrio del 50% entre colectivos. Es muy interesante porque permite mezclar perfiles que normalmente no interactúan tanto”, destaca Viladot.Por otra parte, la participación presenta una mayoría clara de mujeres, algo habitual en este tipo de actividades de carácter social y artístico.Participantes relizando ejercicios de canto y movimiento durante una de las sesionesPropiaEn este contexto, los participantes se reúnen semanalmente en sesiones de una hora, en las que se combina el trabajo corporal y vocal con el aprendizaje del repertorio. Además, antes y después de cada ensayo, a través de un código QR completan un breve cuestionario que permite medir su estado emocional. “Lo que hemos visto es que no hace falta esperar al final del proyecto: después de cada sesión ya se detectan cambios significativos en la percepción del estrés”, afirma la investigadora.Estos primeros resultados, aún provisionales, apuntan a un impacto inmediato del canto coral en el bienestar de los participantes. “Las personas salen del ensayo con una percepción muy diferente de cómo entraban. El hecho de compartir una experiencia artística colectiva tiene un efecto directo”, explica Viladot. Incluso los propios participantes también perciben el coro como un espacio de desconexión dentro de la jornada laboral. “Nos dicen que es como un paréntesis, un momento en el que dejan de pensar en el trabajo y se concentran en una actividad que les exige, pero al mismo tiempo les libera”, añade la investigadora.Nos gustaría trasladar el modelo a otros contextos fuera del ámbito universitario”Laia ViladotInvestigadora de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UABActualmente, el proyecto se encuentra en una segunda fase, en la que también participan la Universidad de Girona y la Universidad de Lleida, con el objetivo de comparar resultados en distintos contextos. De cara al futuro, el equipo investigador plantea dar continuidad a la iniciativa y ampliar su alcance. “Nos gustaría que la universidad pudiera asumir este espacio de forma estable e incluso trasladar el modelo a otros contextos fuera del ámbito universitario”, concluye Viladot.