Si la gente leyese los clásicos, el mundo iría mejor, igual o peor. ¿Y si resulta que
Donald Trump leyó, como millones de compatriotas, el monumental Como ganar amigos e influir sobre las personas del bonifacio de Dale Carnegie y lo entendió al revés?Es una pena que el expresidente
Carles Puigdemont no tenga tratos con la
Cofradía de Jesús el Rico de Málaga, unos hachas a la hora de conseguir indultos a convictos cada Semana Santa, como ha quedado patente este año. El Gobierno aprobó el miércoles pasado seis indultos a petición de otras tantas cofradías y hermandades, que hacen su agosto en marzo y logran sin aspavientos la libertad de pequeños delincuentes, un poco robagallinas.Hermanad de San Pablo, en Sevilla, a su llegada al templo para participar en la procesión del Lunes Santo José Manuel Vidal / EfeSi, en lugar de tanto abogado portento o tanto seguidor que acude a
Waterloo, presenta respetos y desconecta esta semana en sus chalets, Puigdemont se hubiese afiliado a la
Cofradía del Perdón de Zaragoza, hoy podría ser un hombre libre, comer torrijas y pasear por las calles entre vítores, en lugar de morir de tedio en
Bélgica. ¿Quién en la
España conservadora se habría opuesto al indulto del Ben Hur independentista en el marco balsámico de la Semana Santa? ¡Nadie! Y pelillos a la mar.El Gobierno ha indultado a seis presos a petición de cofradías y hermandadesLas dos citadas cofradías han sido agraciadas con sendos indultos para sus patrocinados, a diferencia de la
Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón de Salamanca, que por segundo año consecutivo se queda sin medida de gracia, vaya usted a saber si por pedir milagros. Como el Gordo, este año la lotería de los indultos está muy repartida por
España, si bien la gracia ha pasado de largo por
Catalunya, omisión que a buen seguro algunas entidades considerarán inadmisible y catalanofóbica.Como las cosas de palacio van despacio y el retorno de Puigdemont a
Catalunya lleva su tiempo, quizás vaya siendo hora de establecer contactos discretos con alguna cofradía de las que pactaron con
Carlos III esta medida de gracia, no sea que la Semana Santa del 2027 estemos igual, unos en los chalets y el otro en el caserón, acordándose de
Gabriel Rufián, ese Barrabás que va por la Península arrancando simpatías, él que era tan de pirarse de
España.Nacido en
Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl,
Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.