M�sicaLa gira de Lux no es un negocio, es una inversi�n: no est� pensada para ganar dinero, sino para reforzar el prestigio de Rosal�a como artista de primer nivel internacionalRosal�a, durante su concierto en Par�s, el segundo de la gira mundial.Actualizado Lunes, 30 marzo 2026 - 22:46Rosal�a vuelve a Espa�a convertida en un icono mundial del pop y su historia de �xito se podr�a contar con sus actuaciones en el Movistar Arena y el Palau Sant Jordi, donde ahora va a ofrecer ocho conciertos: cuatro en
Madrid y cuatro en
Barcelona. En estos recintos la vimos en 2019 enterrar a la cantaora indie de sus inicios para poner la m�sica espa�ola patas arriba con El mal querer. Hace cuatro a�os estuvo entre estas mismas paredes de hormig�n enterrando su fusi�n de m�sica urbana y flamenco para revolucionar la m�sica latina con la gira de Motomami y los singles asociados a aquella etapa. Y ahora regresa con la gira de Luxcon el tercer entierro, el de estrella latina, y el �ltimo y definitivo salto, ahora hacia la c�spide del mainstream global. Rosal�a ya forma parte de la liga de las grandes estrellas del pop, la de Beyonc�,
Taylor Swift,
Harry Styles,
Bad Bunny o
Billie Eilish (el pr�ximo a�o la veremos en la disputa de los premios Grammy, no de los Latin Grammy), y su esfuerzo en 2026 es mantenerse ah� arriba.Los medios anglosajones eligieron Lux como uno de los mejores �lbumes de 2025 (de hecho el mejor, seg�n el agregador de cr�ticas Best Album of The Year). Concebido desde el punto de vista del marketing como un disco-acontecimiento, su gira de presentaci�n tambi�n est� pensada para adquirir esa dimensi�n de evento hist�rico. Y, por supuesto, para consolidar el estatus de Rosal�a en la �lite del pop internacional.No es una gira para ganar dinero, sino para reforzar su prestigio como artista mayor. En escena vemos a Rosal�a junto a 13 bailarines y una orquesta de 22 m�sicos que no se limitan a hacer arreglos de acompa�amiento, sino que impulsan las canciones como conjunto principal junto a la producci�n electr�nica.
Heritage es una orquesta brit�nica de renombre internacional en el �mbito de la m�sica no cl�sica, experta en acompa�ar a artistas de pop y de vanguardia: su anterior cliente fue
Dua Lipa. Los bailarines forman parte del colectivo franc�s (La)Horde, que dirige el Ballet Nacional de Marsella. La escenograf�a, que ha producido decenas y decenas de momentos ic�nicos que circulan por las redes como salvoconducto de modernidad, es del griego Dimitris Papaioannou, considerado uno de los core�grafos m�s importantes del mundo desde la ceremonia de apertura de los Juegos Ol�mpicos de Atenas, en 2004. Y el vestuario es mayoritariamente de la casa belga Ann Demeulemeester.Para saber m�s�Qu� tiene todo en com�n? Sofisticaci�n, modernidad, un poso de tradici�n para transmitir autenticidad, y la ambici�n de alcanzar resonancia cultural. En el concierto hay referencias a Goya, Vel�zquez, Degas, la Mona Lisa, la Venus de Milo, el ballet, el teatro y la �pera: es m�sica pop presentada como una expresi�n art�stica elevada. En un plano de lectura paralelo est� la religi�n, s�mbolo de trascendencia frente a la fugacidad, de espiritualidad frente a la apat�a, s�mbolo de esta Rosal�a de museo frente a la Rosal�a de los ch�ndales, las motos y las u�as de gel. Esta Rosal�a mutante que ahora prefiere concentrar toda la atenci�n en la era Lux (canta las 15 canciones del disco) y desprenderse de El mal querer o de su mayor �xito, Con altura (2.200 millones de reproducciones en YouTube y 850 en Spotify), pero que nunca deja de representar la cultura espa�ola y nuestro idioma.Hacer una gira de 57 conciertos por 17 pa�ses de Europa y Am�rica con 22 m�sicos y 13 bailarines resulta extraordinariamente caro. Pero esta gira no es un negocio, es una inversi�n. Demuestra una visi�n a largo plazo que encaja con las estrategias de su manager desde hace nueve meses, el brit�nico Jonathan Dickins, el hombre detr�s de Adele. Su trabajo es asegurar la posici�n de Rosal�a como gran estrella diferencial en el pop de 2026 y en el de 2040. Tambi�n forma parte de ese plan la decisi�n de apostar por m�s calidad y menos cantidad; es decir, romper con la din�mica t�pica de una estrella de p�blico juvenil que saca un nuevo single o una colaboraci�n cada tres meses y que consigue grandes impactos ef�meros, pero que no construye un legado. Y el legado es uno de los conceptos m�s importantes en el pop, porque la grandeza de hoy es la reliquia de ma�ana.