María José Catalá por el PP, Pilar Bernabé por el
PSPV,
Mónica Oltra por
Compromís —posiblemente al frente de una confluencia con
Podem,
Sumar y
EUPV— y, previsiblemente,
Vicente Barrera por
Vox. Este es, a día de hoy, el cartel más probable de candidatos para la batalla electoral por la alcaldía de València en 2027, una cita en la que la actual alcaldesa popular aspira a revalidar el cargo con el respaldo de
Vox. En este escenario, no han sido pocos los que han especulado con la posibilidad de que el expresident de la Generalitat,
Francisco Camps, pudiera irrumpir con una candidatura propia si el Partido Popular continúa cerrándole las puertas. Una hipótesis que, sin embargo, su entorno descarta de forma tajante.“Camps quiere ser president de la Generalitat y no contempla otra opción” afirman sus colaboradoresFuentes cercanas al expresident aseguran que Camps “nunca” impulsará un proyecto al margen del PP. “Es un hombre leal a su partido y no va a competir contra lo que considera su casa”, subrayan. Asumen, además, que la dirección popular no le ofrecerá un papel relevante en las elecciones municipales de 2027, pero insisten en que eso no alterará su hoja de ruta: disputar el liderazgo del PPCV en un futuro congreso regional y convertirse en candidato a la Generalitat. “Camps quiere ser president de la Generalitat y no contempla otra opción”, recalcan. En este sentido, advierten de que, aunque no logre ser designado candidato, el expresident mantendrá una intensa actividad política, tanto dentro del partido como en la esfera pública, con el objetivo de reforzar su perfil y su base de apoyos.Desde su entorno también analizan el posible impacto de la candidatura de
Mónica Oltra en la capital valenciana. Consideran que su presencia “tensionará al máximo” la campaña electoral y que podría convertir la contienda en un pulso ideológico más que en una disputa de gestión. “Oltra y
Vox van a marcar el ritmo del combate”, apuntan, convencidos de que la exvicepresidenta será capaz de movilizar al electorado de la izquierda más allá del
PSPV e incluso atraer voto socialista. A su juicio, este escenario podría debilitar tanto a Pilar Bernabé como a la propia María José Catalá, al polarizar el debate y desplazar el foco hacia los extremos del tablero político.El equipo de Camps cree que la entrada de Oltra altera el campo político en ValènciaMás allá de las especulaciones sobre la política municipal, el verdadero objetivo de
Francisco Camps sigue estando en la Generalitat. En los últimos meses, el expresident ha intensificado su ofensiva interna contra el actual liderazgo del PPCV, encabezado por Juanfran Pérez Llorca. Recientemente, Camps ha presentado una encuesta propia que cuestiona la capacidad del actual president para frenar el crecimiento de
Vox. El sondeo, elaborado a partir de 1.500 entrevistas, sitúa al expresident como el dirigente con mayor notoriedad y como el mejor posicionado para revitalizar el partido, por delante tanto de Llorca como de la propia Catalá.Los datos reflejan además una caída significativa del PP en intención de voto —con una pérdida estimada de nueve escaños— frente a un fuerte crecimiento de
Vox, que ganaría ocho. Un escenario que, aunque permitiría mantener la Generalitat mediante la suma de derechas, evidencia, según Camps, la necesidad urgente de “frenar la sangría de votos” hacia la formación de Santiago Abascal. Con estos argumentos, el expresident insiste en la convocatoria de un congreso regional que dirima el liderazgo del partido. Según su propio estudio, contaría con el respaldo mayoritario de la militancia: más del 40% de los afiliados lo consideran el dirigente más capaz de relanzar el PPCV, frente a algo más del 33% que apuesta por Llorca.Camps, además, ha elevado el tono al plantear un paralelismo con su dimisión en 2011 por el caso Gürtel, sugiriendo que cualquier dirigente que no se vea con fuerzas para lograr la mayoría absoluta debería “dar un paso atrás”. Un mensaje interpretado como una presión directa sobre el actual jefe del Consell.Por su parte, Juanfran Pérez Llorca ha tratado de rebajar la tensión, aunque ha reconocido la dificultad de encajar a Camps en el actual organigrama del partido. “Es difícil ofrecerle algo a quien lo ha sido todo”, ha señalado, apelando también a la necesidad de dar paso a una “nueva generación política”. Pese al respeto institucional expresado hacia el expresident, la realidad es que la relación entre ambos —y también entre Camps y Catalá— dista de ser fluida. De hecho, el exdirigente popular no oculta su malestar por el trato recibido en los últimos años y ha intensificado su agenda política con actos, equipos de trabajo y una estrategia clara para disputar el liderazgo del partido.Camps se reivindica como el candidato de la militanciaLejos de replegarse, Camps se reivindica como el candidato de la militancia y defiende incluso la apertura del proceso congresual a simpatizantes, en una fórmula similar a las primarias abiertas. Su objetivo es claro: recuperar el apoyo que le permitió lograr tres mayorías absolutas y volver a situar al PP valenciano en una posición hegemónica. Así, mientras se descarta su entrada en la batalla por la alcaldía de València, el expresident mantiene abierto un frente mucho más relevante: el pulso por el control del Partido Popular en la Comunitat Valenciana y la candidatura a la Generalitat. Un conflicto interno que, lejos de cerrarse, permanecerá latente pues el expresident ha dejado claro que no piensa tirar la toalla, ni ahora ni después de las elecciones de 2027.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991