Casi todo lo que se consume, en algún momento, se distribuye por carretera. Desde los alimentos que llenan las neveras hasta los materiales que hacen funcionar las industrias o los paquetes que se entregan en los hogares, el transporte por camión sostiene la mayor parte de la logística en
España. Sin embargo, el sector atraviesa una crisis por falta de profesionales que podría acabar tensionando toda la cadena de suministro.Las cifras reflejan un problema creciente. Según la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), actualmente faltan unos 30.000 conductores de transporte de mercancías para cubrir la demanda existente en nuestro país. La situación, lejos de mejorar, podría agravarse en los próximos años debido al envejecimiento de la profesión y a la falta de relevo generacional. La
Cambra de Comerç de Barcelona ha advertido que es una problemática estructural que amenaza la sostenibilidad del sector y representa un riesgo creciente para el conjunto de la economía.La Confederación Española de Transporte de Mercancías, estima que faltan unos 30.000 conductores de transporte de mercancías en nuestro país“La situación es muy crítica”, resume
Filippo Welter, director de la empresa de soluciones para flotas
Eurowag España. El problema, sin embargo, no es exclusivamente de nuestro país. Según el Informe de Mercado de Eurowag (Transforming Transportation in 2026), a escala global faltan unos 3,5 millones de conductores profesionales, de los cuales 300.000 corresponden a Europa.
España tiene factores propios que agravan la situación.
Filippo Welter, director de la empresa de soluciones para flotas Eurowag EspañaCedida“La edad media del conductor es cada vez más alta”, explica Welter. “Más del 50 % tiene más de 55 años. Eso significa que en los próximos años habrá muchas jubilaciones y muy poca gente joven está entrando en la profesión”. Las previsiones que maneja el sector son preocupantes: si la tendencia continúa, en 2028 aquí podrían faltar hasta 116.000 conductores.Un trabajo imprescindible, pero cada vez menos atractivoSi bien el salario siempre ha sido uno de los puntos de debate, la escasez de chóferes no se explica solo por la cuestión económica. “El problema no es solo el dinero. Si fuera solo cuestión de salario, tendría solución. El problema es que son muchas cosas juntas: horarios, conciliación, inseguridad…”, explica
Oscar Baños, camionero con 30 años de experiencia en el sector.El transporte de mercancías por carretera implica, en muchos casos, largas jornadas lejos de casa, horarios irregulares y una presión constante para cumplir plazos logísticos. Esa realidad choca cada vez más con las expectativas de las nuevas generaciones. “Los jóvenes priorizan el equilibrio entre vida personal y profesional”, señala Carmelo González, presidente de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM).Carmelo González, presidente de la Confederación Española de Transporte de MercancíasCETMSegún
Filippo Welter, incluso con salarios relativamente altos la profesión pierde atractivo. “Un conductor internacional puede ganar unos 3.000 euros netos al mes, pero en muchas ciudades europeas eso ya no garantiza el nivel de vida que antes ofrecía el trabajo”. A esta transformación cultural se suma otro obstáculo: el acceso a la profesión. El proceso puede durar cerca de un año y costar entre 3.000 y 4.000 euros, una barrera importante para muchos jóvenes. Consciente de este problema, el pasado mes de noviembre, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que regula la concesión de ayudas de hasta 3.000 euros para la obtención de los permisos de conducción C y D, necesarios para poder llevar camiones y autobuses. Esta iniciativa forma parte del Plan Reconduce, diseñado para atraer nuevo talento al sector del transporte por carretera.El día a día en la carreteraMás allá de las estadísticas, la falta de choferes también se explica por las condiciones reales del trabajo. Óscar Baños lo sabe bien. Lleva 30 años trabajando como camionero y ha pasado buena parte de su vida en la carretera. “La falta de conductores está en todos los sitios, es algo global”, explica el también presidente de la Federación de Empresas de Transporte de Mercancías por Carretera de Castilla y León (Fetracal). “Yo llevo tres décadas en esto y me sigue gustando, pero hay que reconocer que los problemas son muchos”.Baños se considera un caso poco habitual. Tiene estudios universitarios y una trayectoria laboral diversa, pero siempre ha vuelto al transporte. Sin embargo, reconoce que hoy esta profesión es difícil de compatibilizar con la vida personal. “La conciliación es prácticamente imposible”, lamenta. “Yo conocí a mi pareja cuando ya trabajaba con el camión, así que lo entendía. Pero para alguien que quiere formar una familia desde cero es muy complicado”.
Oscar Baños es el presidente de la Federación de Empresas de Transporte de Mercancías por Carretera de Castilla y León (Fetracal)FetracalEl problema se acentúa especialmente en el transporte internacional, donde los conductores pueden pasar semanas fuera de casa. Incluso en el nacional la situación no siempre es sencilla. Las rutas largas y los tiempos de descanso obligatorios pueden prolongar los viajes mucho más de lo que parece. “Un trayecto entre A Coruña y Barcelona puede llevarte fácilmente 24 horas entre conducción y descansos”, explica. “Si vives en una ciudad intermedia, prácticamente estás siempre en ruta”.Otro de los factores que contribuyen al desgaste de estos profesionales son los tiempos de espera en los centros logísticos. “Muchas veces pasan horas esperando para cargar o descargar, y en muchas instalaciones no tienen servicios adecuados”, explica Carmelo González, presidente de la CETM, quien insiste en que este es uno de los puntos más urgentes a mejorar. “Lo mínimo es que el conductor pueda ir al baño, tomar un café o descansar”. Las esperas no solo afectan a las condiciones laborales, sino también a la organización personal de los conductores.Otro de los factores que contribuyen al desgaste de estos profesionales son los tiempos de espera en los centros logísticosÓscar Baños lo explica con un ejemplo sencillo. “Tú puedes tener el día planificado para intentar llegar a casa esa noche. Pero si llegas a descargar y te tienen tres horas y media esperando, todo el plan se rompe”. Eso significa, en muchos casos, pasar otra noche fuera de casa. “Al final son pequeñas cosas que se van sumando, y que hacen que el trabajo sea más difícil de lo que parece desde fuera”, confiesa este profesional.Unos 20.000 robos al año en EspañaA los problemas laborales se suma un fenómeno que preocupa cada vez más al sector en
España: los robos en el transporte de mercancías, que se estiman en unos 20.000 anuales. “En algunas vías, como la AP-7, el problema es especialmente grave. Los conductores tienen que dormir con un ojo abierto”, explica González. Para quienes pasan la noche en áreas de descanso, la sensación de inseguridad se ha convertido en parte del trabajo.Un camionero llena el tanque en una gasolinera de La Junquera Agustí Ensesa“No puede ser que pares a dormir y al día siguiente lo primero que hagas sea dar una vuelta al camión para comprobar si sigue todo ahí o si te han robado la mercancía, el gasoil o han intentado abrir el remolque”, explica Baños. Dormir con esa preocupación constante afecta directamente al descanso y al bienestar de los conductores. “Cuando paras, lo mínimo que esperas es poder dormir tranquilo”, añade.La búsqueda de nuevos conductoresTodo esto complica, todavía más, la llegada de nuevos profesionales. Ante la falta de relevo generacional, el sector busca distintas vías para atraer a los jóvenes. Una de ellas es mejorar la formación profesional vinculada al transporte. “Tenemos que conseguir que los jóvenes de 17 o 18 años puedan entrar en programas formativos vinculados al transporte”, explica González. “Durante ese tiempo podrían obtener los permisos necesarios y después incorporarse a las empresas”.La idea es integrar el aprendizaje del oficio dentro de la formación profesional, con prácticas en empresas del sector. “Las empresas podríamos facilitar la entrada al mercado laboral”, añade. Otra solución que ya se está utilizando es la contratación de conductores procedentes de otros países.En
España faltan conductores de camión, y lo jóvenes no están tomando el relevo en la profesión Getty Images“Muchos vienen de Latinoamérica, porque comparten idioma y cultura”, explica González. “Pero los procesos administrativos pueden ser largos”. La homologación de los permisos de conducir y otros trámites burocráticos retrasan su incorporación al mercado laboral. “Ahora mismo pueden trabajar seis meses mientras se tramita la homologación, aunque se está pidiendo ampliar ese plazo a doce”, señala. Para Welter, la movilidad internacional de conductores será cada vez más importante en Europa. “El país que logre atraer y retener conductores de forma sostenible tendrá una gran ventaja económica”, afirma.Una crisis con consecuencias realesLa escasez de conductores ya empieza a tener efectos visibles en la economía. “Hay mercancías que se quedan sin transportar”, advierte González. “Por ejemplo, productos agrícolas que se quedan parados porque no hay conductores disponibles”. El sector está trabajando actualmente cerca de su límite operativo. “Estamos funcionando prácticamente al máximo con los camiones que tenemos”, explica el presidente de la CETM. “Si la actividad aumenta, no tendremos capacidad suficiente”.Para quienes llevan décadas en la carretera, el verdadero problema no está en el presente, sino en el futuro. “Los que estamos ya seguiremos trabajando. El problema es que no viene gente nueva por detrás”, dice Óscar Baños.Aunque los camiones son más cómodos y la tecnología ha facilitado muchas tareas, la esencia del trabajo sigue siendo la mismaEste conductor profesional reconoce que algunas cosas han mejorado con los años: los camiones son más cómodos, la tecnología ha facilitado muchas tareas y algunas empresas intentan organizar mejor las rutas. Pero la esencia del trabajo sigue siendo la misma. “Este trabajo no es para todo el mundo”, concluye. “Se pueden mejorar las condiciones, claro. Pero al final implica horarios complicados, estar fuera de casa y vivir en la carretera”. Y mientras las nuevas generaciones buscan trabajos con más estabilidad y conciliación, el transporte por carretera sigue esperando a quienes estén dispuestos a tomar el volante.