La movilidad sostenible es uno de los grandes retos de las ciudades, pero no hay sostenibilidad plena sin accesibilidad, esencial para garantizar la calidad de vida en los entornos urbanos. Ascensores, escaleras mecánicas y pasillos rodantes son elementos clave que conectan, articulan y estructuran las ciudades modernas y permiten a miles de personas moverse con autonomía y seguridad cada día.En este contexto, la necesaria modernización del parque de ascensores enfrenta retos de diversa índole: económicos, técnicos, en las intervenciones en edificios históricos, y disponibilidad de personal cualificado para abordar el volumen de actuaciones necesarias.Para profundizar en estos desafíos, Diálogos La Vanguardia, en colaboración con
TK Elevator, reunió a un grupo de expertos. La mesa redonda contó con la participación de
Carmen Ginard, directora territorial Noreste de
TK Elevator (TKE);
Xavier Flores, consejero delegado de
TMB;
Mari Ángel López Amado, directora del Observatorio 2030 del
Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE);
Laura López Demarbre, presidenta de
Fundación Mutua de Propietarios y miembro de la junta de gobierno del Clúster Serveis Immobiliaris (CSIM), y
Beatriz Huarte, directora de Servicios del Espacio Público del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="48805" data-entity-type="organization">Ayuntamiento de
Barcelona.Los ascensores, que han transformado radicalmente la fisonomía de las urbes al permitir su crecimiento vertical, son, según los definió Ginard, “el primer eslabón de la cadena de movilidad y el hilo invisible que teje las ciudades y las hace más habitables”. Una infraestructura que, por cotidiana, suele pasar inadvertida, pero que es imprescindible para el funcionamiento de la ciudad. Los datos avalan estas afirmaciones. Según el informe Retos y oportunidades de la movilidad accesible en
España, impulsado por TKE, un 62,1% de los catalanes declara haber modificado sus desplazamientos habituales para evitar zonas con barreras arquitectónicas, lo que afecta a los flujos de personas, al comercio de proximidad y al funcionamiento de determinados ejes urbanos. El estudio también señala que casi un 30% de los catalanes deja de visitar a familiares y amigos por problemas de accesibilidad.“Los ascensores son el primer eslabón de la cadena de movilidad y el hilo invisible que teje las ciudades y las hace más habitables”Carmen GinardDirectora territorial Noreste de TK ElevatorAl hilo de estos datos, López Amado afirmó que los ascensores son una “pieza clave y transversal” en el itinerario de la “accesibilidad universal”, una accesibilidad que aporta autonomía y seguridad a la ciudadanía en todos los ciclos de su vida, y que impacta tanto en la salud colectiva como individual. “La accesibilidad universal no solo tiene un retorno económico; también lo tiene en el bienestar y la salud física y mental de las personas”, insistió la directora del Observatorio 2030 del CSCAE, quien agregó que cuando esa accesibilidad no existe también se está impidiendo a la ciudadanía tener relaciones sociales y “generar memoria emocional”.“La accesibilidad universal no solo tiene un retorno económico; también lo tiene en el bienestar y la salud física y mental de las personas”Mari Ángel López AmadoDirectora del Observatorio 2030 del
Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE)De ahí que López Amado defendiera la necesidad de contar con ascensores en todas las escalas, no solo en los edificios, sean públicos o privados, sino también en la escala urbana.
Barcelona cuenta con una cincuentena de ascensores instalados en la vía pública para salvar desniveles, principalmente en los barrios de montaña. “Cuando estamos garantizando la accesibilidad en esos barrios, estamos garantizando la calidad de vida de esas personas, la inclusión y la vida en el barrio”, aseveró Huarte. Puesto que tiene un impacto que va más allá del simple desplazamiento, cualquier acción en favor de la mejora de la accesibilidad es hoy en día “una obligación moral” y debería estar en el “catálogo de obligaciones y responsabilidades” de las administraciones públicas, resaltó la representante del consistorio barcelonés.“Mejorar la accesibilidad en las cotas altas de la ciudad es garantizar la calidad de vida de los vecinos, la inclusión y la vida de barrio”Beatriz HuarteDirectora de Servicios del Espacio Público del Ayuntamiento de BarcelonaEn el caso de
TMB, la accesibilidad es también una prioridad. “Como operador de transporte público, nuestra misión es garantizar el derecho a la movilidad y que sea sostenible, justa y universal”, manifestó Flores. Entrado ya en el club mundial de los metros centenarios, el 95% de las estaciones del suburbano de
Barcelona son ya accesibles. “Nos faltan unas cuantas, las más difíciles”, declaró el consejero delegado de
TMB, citando, por ejemplo, la de Plaça Urquinaona. Flores, que evitó poner fecha a la culminación de esta reforma, en cuyo proyecto está trabajando la Generalitat, destacó que la accesibilidad sí alcanza a la totalidad de la flota en la red de autobuses y mencionó “con orgullo” que
Barcelona ha sido la que ha promovido ante Naciones Unidas el cambio de reglamento para fijar qué criterios homologan a un bus como accesible.“Como operador de transporte público, nuestra misión es garantizar el derecho a la movilidad y que sea sostenible, justa y universal”Xavier FloresConsejero delegado de TMBDesde el CSIM y la
Fundación Mutua de Propietarios, se considera clave la innovación para abordar el reto de la movilidad accesible. “Es la que nos tiene que hacer pensar diferente a la hora de resolver la movilidad accesible y hallar soluciones que realmente sean transformadoras”, defendió López Demarbre, antes de poner como ejemplo la app Zero Barreras, de la
Fundación Mutua de Propietarios, que permite medir el índice de accesibilidad de un edificio, o una rampa impresa en tecnología 3D, fija y sostenible, que se coloca en una mañana y que evita las molestias típicas de las obras.“La innovación es necesaria para modernizar la movilidad accesible. Nos permite pensar diferente y hallar soluciones transformadoras”Laura López DemarbrePresidenta de
Fundación Mutua de Propietarios y miembro de la junta de gobierno del CSIMMás del 50% del parque catalán de ascensores tiene una antigüedad superior a los 20 añosEn Catalunya hay censados 202.000 ascensores, de los que más de la mitad tiene una antigüedad superior a los 20 años. Estamos ante un parque “realmente grande y envejecido”, al que, si se suma la nueva normativa que regula y amplía las condiciones de mantenimiento y seguridad de estos sistemas de transporte vertical, da como resultado un mínimo de 15.000 unidades que se deben reformar más pronto que tarde. Todo un desafío que requiere la coordinación y colaboración público-privada para “transformar estas necesidades en proyectos reales”, manifestó Ginard. Las administraciones, prosiguió, deben liderar, organizar y marcar las reglas, mientras que el sector privado, que es el que tiene el conocimiento, la experiencia y las herramientas, debe hacer realidad los proyectos, “acompañando en todo momento a las comunidades de propietarios”.De hecho, en los últimos años, una de cada cuatro comunidades ha invertido ya en la reforma de sus edificios, lo que demuestra un notable grado de concienciación, pero no siempre es fácil alcanzar el acuerdo entre los vecinos. Aunque lo ven como una inversión, que también revaloriza su propiedad, hay un umbral de 2.000 euros por vivienda que marca el sí o el no a la hora de tomar la decisión, explicó la presidenta de
Fundación Mutua de Propietarios.Solo un 4% de las comunidades de propietarios accede a las ayudas públicasAyudas para afrontar estas inversiones hay, tanto europeas como de la administración central y autonómicas, pero no siempre es fácil desenvolverse en medio de la maraña de normativas para acceder a ellas. El informe de TKE desvela que el 16% de la población catalana es conocedora de la existencia de estas ayudas y apenas el 4% de las comunidades que han hecho una reforma han accedido a ellas. “Los procedimientos son demasiado técnicos y complicados; hay que hacerlo más accesible y acompañar mejor a las comunidades para que todo fluya”, recalcó Ginard. En este punto, López Demarbre abundó en que el actor que está entre la comunidad de vecinos y la administración “debe estar del todo comprometido con la idea de querer transformar la sociedad desde la perspectiva de la accesibilidad y sostenibilidad” para que los proyectos acaben viendo la luz.Para los ponentes, el mantenimiento de las instalaciones es esencial. En este sentido, Huarte señaló que el Ayuntamiento está invirtiendo casi 20 millones de euros para renovar la mitad del parque de ascensores y una cuarta parte de las escaleras mecánicas de la ciudad. “Si se hacen grandes proyectos, cosas que el primer día son fantásticas pero en las que luego no hay un mantenimiento, al final puede acabar siendo un fracaso”, advirtió Huarte. El consejero delegado de
TMB abogó por superar la visión clásica del mantenimiento correctivo y encaminar las acciones hacia la mejora continua. “Mantener y, siempre que se pueda, mejorar”, resumió. Flores añadió que “esa política de mantenimiento exhaustivo ha permitido tener una fiabilidad del 99% en el caso de los ascensores y las escaleras mecánicas de toda la red del metro de
Barcelona.”Si un reto es la modernización de estas unidades obsoletas, no lo es menos dotar de accesibilidad a los edificios históricos, de los que en
Barcelona hay una nutrida muestra. Lo primero que hay que hacer, expuso la directora del Observatorio 2030 del CSCAE, es un estudio histórico para desbrozar cuáles son los elementos de valor patrimonial, y luego un estudio compositivo y, en ocasiones, otro arqueológico. Sin embargo, recordó que para estos casos siempre hay flexibilidad a la hora de aplicar el código técnico de la edificación. Por su parte, Ginard apuntó que desde el sector privado se cuenta con soluciones para hacer accesible estos edificios.El sector apuesta por la FP dual para paliar la falta de personal cualificado“Detrás de cada ascensor que funciona de forma eficiente y segura, hay un técnico de mantenimiento. Y detrás de cada modernización de aparatos hay profesionales expertos”, enfatizó la directiva de TKE, para quien el “gran reto estructural” del sector es la falta de mano de obra cualificada. Las empresas no están cubriendo la demanda, cuando la profesión de ascensorista, desconocida, pero con mucho propósito social, no registra hoy en día tasas de paro. Por ello, TKE está asociándose con escuelas de FP para desarrollar una formación dual, con prácticas ya en la empresa. López Amado abonó esta idea de la formación dual y llamó a romper la barrera que muchas veces tienen las familias sobre la FP. Flores, por su parte, animó al talento femenino a sumarse a esta carrera profesional con proyección de futuro.