A veces, pocas, el algoritmo acierta. Y hace un tiempo en uno de esos reels o TikToks que aparecen porque se supone encajan con tus intereses estaba
Marina Larregola explicando que acababan de recibir en su frutería coco germinado. Es una de las muchas frutas exóticas que trabajan en la
Fruiteria Giro del Mercat de Sant Antoni. Un veterano negocio que esta joven, quinta generación de la familia que lo regenta, ha decidido acercarlo a las redes para conseguir llegar a un público que no frecuenta al mercado. Y parece que lo está consiguiendo.Los mercados tradicionales languidecen. Al menos los que resisten a ser un parque temático para turistas y donde se venden más zumos y empanadas que fruta, pescado o carne. Es algo que se repite desde hace ya muchos años en todas las ciudades del país y aunque es verdad que el
Sant Antoni en
Barcelona por ahora consigue sobrevivir como lugar de compra de los vecinos del barrio, nunca va mal un poco de promoción.Larregola tiene 25 años, lleva unos tres trabajando en la parada familiar, aunque asegura que en realidad lleva toda la vida por allí y que ha crecido en el mercado. Son cuatro hermanos, explica, pero es la única decidida a tomar el relevo de un negocio que lleva en pie los mismos años que el mercado, desde 1882.“Mi abuela fue de las primeras en tener kiwis”, recuerda al hablar de las frutas y verduras exóticas con las que trabajan desde hace años y que se ha convertido en uno de sus principales reclamos y también en tema recurrente de sus vídeos.Fruiteria Giro del Mercat de Sant AntoniIker MoránMilitancia de mercadoPero más allá de esos cocos germinado, el enorme jackfuit o el durian -esa fruta del Sudeste asiático y de olor complicado- que pueden encontrarse en este puesto, lo de Marina es sobre todo militancia de mercado en un soporte ideal para llegar a la gente más joven. De ahí la importancia de su mensaje tan fresco y divertido, que triunfa en redes, pero también es visto con interés fuera de ellas. Si alguien en
TV3 no le da pronto un programa, sección o algo será una oportunidad perdida.Convertida en casi una estrella en un mercado que conoce como pocas, lo mismo se pasea hablando con clientes habituales, recorre otros puestos o da consejos para hacer la compra sin gastar demasiado. Eso de que es mejor comprar un pollo entero que una bandeja del super que tantas veces se repite, pero contado con mucho salero y con capacidad para llegar a quienes hacen falta que vengan a los mercados a hacer la compra.Todo empezó, nos cuenta, con un móvil nuevo a principios de 2025. Aunque en realidad la cuenta en Instagram de la frutería ya la había arrancado su madre, Carmen García. “Yo soy una boomer, no se me dan bien estas cosas”, bromea. Así que ante las críticas de la hija por las fotos que ponía, Marina fue nombrada la community manager de este puesto de mercado a cambio de -concreta su madre- un pequeño plus en el sueldo.Así que aquí no hay estrategia ni storytelling ni una agencia que ve el filón para potenciar el negocio, sino simplemente alguien con gracia para comunicar y que se ha convertido en algo así como la 'influencer' del mercado. En tiempos de foodies empeñados en enseñar, seguramente a cambio de dinero, el nuevo restaurante de moda o el plato más brutal de la ciudad, lo que hace Larregola es auténtica comunicación gastronómica y de barrio.Fruiteria Giro del Mercat de Sant AntoniIker MoránLos nuevos vecinos¿Y funciona? Más allá de sus cifras en ascenso en las diferentes redes sociales y las primeras propuestas de colaboraciones comerciales que le empiezan a llegar, sus vídeos en catalán también atraen público. “Clientes jóvenes, chavales que vienen con sus padres porque me hanvisto en las redes y también los fines de semana gente de fuera de
Barcelona”, explica ella misma. Incluso ya tiene camiseta propia: “la más fresca del mercado”, diseñada una noche de fiesta con una amiga y a la venta en la frutería. “Hoy ya he vendido unas cuantas”, asegura Marina.No son los únicos nuevos clientes que se acercan por el Mercat de
Sant Antoni, apunta Carmen García, que siempre ha vivido en el barrio. Se refiere, claro, a los expats cuya presencia en la zona no ha dejado de crecer. Algo que se nota no sólo en el tipo de negocios que abren tomando el relevo de los que cierran, sino también en la forma de hacer la compra en el mercado. “Miran menos el precio al comprar, no preguntan”, explica.Lee tambiénLa Fruiteria Giro, que también vende on-line y reparte por todo el país, es lugar de compra habitual de cocineros y también de quienes se dedican al estilismo gastronómico y buscan, por ejemplo, las zanahorias moradas que venden y son muy fotogénicas.“Aunque sean desconocidas se cultivan aquí”, matiza Larregola que también descubrió en uno de sus vídeos los aguacates “pichita” (titolina, en su versión) pequeños, sin hueso y también de proximidad. Es uno de sus vídeos con más éxito, compartido más de 5000 veces. Si ha servido para que alguno de ellos se acerque por el mercado, misión cumplida.