En la entrada este de
Cerredo (
Asturias), sobre la pared de un muro que contiene la colina, est� escupido con rabia: "
Blue Solving = Asesinos / Belarmina = c�mplice". Al otro lado de la carretera, sobre un panel informativo: "
PSOE H.D.P" [siglas de hijo(s) de puta]. Casi es la �nica lectura que se puede hacer en un pueblo acallado. Si se pregunta a viva voz por una supuesta actividad extractiva ilegal -antes y despu�s del fat�dico 31 de marzo de 2025- no hay una negativa frontal, s�lo una mala suerte de repliegue educado. "No dir� nada porque no quiero que alg�n chico que a�n trabaja ah� arriba pierda su puesto", se disculpa una vecina con este diario y, sin saberlo, en esa frase se escurre alg�n indicio de lo que, supuestamente, sigue pasando. Mientras, en paralelo a ese silencio, la causa judicial sigue abierta: la jueza del Juzgado de
Cangas de Narcea ha acordado prorrogarla seis meses m�s, una decisi�n que repite en otro expediente a�n cercano, el del accidente mortal registrado en esa misma mina en agosto de 2022.Aquella innombrable ma�ana de marzo una explosi�n de gris� en la mina -propiedad de
Blue Solving, vinculada a
Chus Mirantes- seg� la vida de cinco vecinos de la zona (
Jorge, Amadeo, Rub�n, David e Iv�n). Tambi�n marc� a otros cuatro, especialmente a dos: a un guaje de
Cerredo, con el cr�neo hundido, media cara abrasada y en tratamiento psicol�gico; y a un hombre de
Villablino, curtido en la penumbra de la mina, que ahora teme apagar la luz.Un a�o despu�s, las consecuencias tangibles son pocas. Por un lado, la dimisi�n de Belarmina D�az 15 d�as despu�s del accidente, entonces consejera de Transici�n Ecol�gica, Industria y Comercio del Principado de
Asturias, interpretada como un intento de cord�n sanitario alrededor del Gobierno de Adri�n Barb�n (
PSOE) y sus posibles responsabilidades en lo que pasaba "en el peor de los chamizos", como lo defini� la propia D�az. Por otro, el cierre de la investigaci�n del Ejecutivo asturiano, el 17 de marzo, cuyo informe concluye que en la mina se desarrollaba una actividad "clandestina", en una zona donde no estaba permitido extraer carb�n y en la que, adem�s, "se incumpl�a cualquier medida de seguridad y organizaci�n de los trabajos".A ese relato se le suman 12 audios aportados ya como prueba en la causa. Los envi� el minero fallecido
Jorge a su novia Jenny en los d�as previos al accidente. "Ya cargu� 10 camiones. Puta que les pari�. Desde las 7:20 sin parar", dice en uno; en otro constata la actividad ilegal: "voy a bajar el carb�n del tercero pa' ah�", afirma, "ahora no hay tantos camiones, pero cuando empiecen otra vez, cuando se pueda sacar bien el carb�n y empiecen a venir, ya ver�s". "Y luego la mina, pues mal. Estoy hasta los huevos porque no est�n haciendo las cosas bien y va a haber una desgracia, �sabes? Por las prisas del carb�n. Carb�n, carb�n, quieren comer el mundo y no s� lo que quieren hacer. Y va a pasar algo serio y... estoy hasta los huevos. No me apetece ser portada de ninguna revista, ni del peri�dico, ni de nada. Y va a pasar algo grave, serio. Les dicen las cosas y el tonto soy yo...", se�ala sobre lo que ocurr�a en aquel "chamizo, una mierda".La mina cerr� en 2018 como consecuencia de la descarbonizaci�n dictada desde Bruselas. La empresa entonces propietaria, Minera Astur Leonesa, de Rodolfo Cachero, fue compensada con 6,2 millones de dinero p�blico por ello. Pero en 2021 Combayl -con la mujer de Chus al frente ya que �l no pod�a figurar oficialmente debido a una condena previa- asumi� su gesti�n al abonar 975.000 euros. Con el pago adquiri� los bienes, derechos y chatarra de la mina, as� como los activos y la obligaci�n de devolver el dinero que Cachero hab�a recibido por el cierre, en caso de que se reabriera la explotaci�n.Ah� comenz� un baile de permisos y supuestas ilegalidades para las que los vecinos decidieron no mirar, excepto tres ciudadanos que dieron la voz de alarma en diferentes momentos entre 2022 y 2024: un guarda de Medio Natural, el ahora ex concejal de Foro
Asturias Miguel �ngel Fern�ndez y una supuesta tercera persona que, v�a mail, denunci� la explotaci�n ilegal de carb�n en diferentes capas de la mina aportando, incluso, fotograf�as que lo demostraban. "Ve�a movimientos raros, como cuando me encontr� a unos chavales metiendo madera [usado para colocar puntales o entibaciones de refuerzo para evitar derrumbes], ten�a que ser responsable con mi cargo pol�tico y exigir seguridad y legalidad", explica sobre por qu� decidi� advertir en un pleno del Ayuntamiento sobre la extracci�n en el sexto nivel de la mina en abril de 2022.Para entonces, en el pueblo Chus ya era una expectativa de prosperidad econ�mica . Este se�or del carb�n sin apenas rastro gr�fico -ni siquiera de su detenci�n en 2014 por introducir 390 kilos de coca�na en el puerto de Gij�n- supo habitar los resquicios administrativos y el terreno f�rtil de la necesidad ajena. Poco importaron las advertencias porque el 25 de agosto de 2022, con Combayl al mando, un trabajador muri� y otro, Enrique , perdi� una pierna tras volcar el cami�n con el que descend�an carb�n -aunque solo ten�an permiso para retirar chatarra- desde el sexto piso hasta la criba. Aquel a�o un informe de la Direcci�n General de Energ�a, Miner�a y Reactivaci�n se�alaba "indicios racionales de una actividad extractiva no autorizada", pero nunca se lleg� a tomar medidas.El empresario de la mina de
Cerredo, Jes�s Rodr�guez Mor�n ('
Chus Mirantes') declarando en enero por el accidente de CerredoEloy AlonsoEFEEl g�nesis de Mirantes en
Cerredo ya apuntaba maneras. Tras hacerse con el control de la mina en 2021, se empez� a desescombrar y retirar chatarra sin permisos municipales para el movimiento de tierras. "Advert� que deb�an solicitar las licencias oportunas y que, adem�s, estaban explotando [carb�n] y nadie parec�a saber nada", recuerda Fern�ndez. "Ya con el permiso de tierras comenzaron a bajar carb�n por una pista secundaria". Sin embargo, seg�n la ex consejera D�az, entre el accidente de agosto de 2022 y el 24 de septiembre de 2024 se realizaron ocho inspecciones y "nunca" se detect� "actividad anormal ni extracci�n" en el nivel tercero, donde en 2025 lleg� la tragedia. En el pueblo, en cambio, aseguran que se trabaj� en cuatro de los seis niveles. Dos quedaron fuera: uno inutilizado por un antiguo derrumbe y otro, el sexto, s�lo operativo en �pocas de buen tiempo para evitar filtraciones de agua. "Si no est�n aqu� todos los d�as, �c�mo inspeccionan?", se pregunta Fern�ndez, "avisando con tiempo se pueden ocultar las cosas o conducirlos a d�nde uno quiera".Su segunda maniobra consisti�, presuntamente, en presentar carb�n de alto contenido en antracita -caracterizado por su elevada capacidad calor�fica, porosidad y grado de grafitizaci�n- para obtener la concesi�n de un Proyecto de Investigaci�n Complementaria (PIC). No obstante, dado que Combayl se encontraba bajo escrutinio tras el accidente de 2022, la familia Rodr�guez opt� por transferir los activos a la sociedad
Blue Solving, formalmente a nombre de su hijo Adri�n. "Todos sabemos que lo que quedaba era pura hulla", afirma Fern�ndez, quien trabaj� en esos t�neles durante m�s de 11 a�os antes de 2000. En un plazo llamativamente breve de 33 d�as, en 2024 se obtuvo la autorizaci�n de Minas, con una vigencia de 24 meses. Esta permit�a la extracci�n de 60.000 toneladas de material en el marco de una "prueba industrial" en dos capas distintas de aquellas de las que proced�an las muestras presentadas, y bajo dos condiciones: la presentaci�n de un plan de labores y la prohibici�n de comercializar el "material carbonoso". "Se dice que este carb�n se lo llevaba a la mina de Tormaleo (Ibias) y lo mezclaba", cuenta el ex concejal, �lo que s� te puedo decir es que aqu� se pesaba y vend�a el carb�n a los vecinos�. "Al d�a pod�an llegar a llenar 11 volquetes de 1.900 kilos", calcula.No todos los actores permanecieron ajenos. Entre quienes observaron con recelo lo que suced�a en
Cerredo figura Vitorino Alonso, durante a�os conocido como el rey del carb�n y con una trayectoria jalonada de conflictos administrativos y litigios que dif�cilmente le hacen ajeno a determinadas pr�cticas del sector. Fue precisamente esa familiaridad con los m�rgenes la que llev�, 15 d�as antes del accidente de marzo, a su empresa Promining a denunciar ante el MITECO y el Gobierno de
Asturias, el "burdo enga�o" de
Blue Solving. "No existe en el yacimiento de
Cerredo ning�n carb�n de altas prestaciones. En el a�o 2008 se realiz� por parte del IRMC un an�lisis exhaustivo de todos los yacimientos que estaban en explotaci�n, entre ellos el de
Cerredo. Las capas de carb�n no son coquizables y mucho menos se pueden grafitar", se�alaba el escrito.El clan de Mirantes no solo se benefici� de la venta de carb�n ilegal; tres meses antes del accidente,
Blue Solving pidi� al Instituto de Transici�n Justa (ITJ) una ayuda de 3.000 millones, de la que se concedieron 927.668 euros, para una planta de subproductos de la miner�a "no procedentes del carb�n", seg�n el MITECO. En el pueblo aseguran que, para esa instalaci�n -cuyos restos a�n siguen en el recinto minero a la entrada del pueblo-, trajeron a varios trabajadores extranjeros para fabricar briquetas de polvo de carb�n, como muestra la imagen que acompa�a este reportaje. A d�a de hoy, el Gobierno, a trav�s del ITJ y el MITECO, sostiene que no tuvo constancia de actividad extractiva de carb�n en
Asturias hasta marzo de 2025, tras el accidente de
Cerredo, y que dicha actividad ni siquiera figuraba en la estad�stica minera elaborada con datos auton�micos.Restos de las briquetas de polvo de carb�n que contin�an en las instalaciones habilitadas a la entrada del pueblo y propiedad de Blue SolvingEL MUNDO"El cierre de las minas nos mat� -dice un vecino-, pero que pague quien tenga que pagar". A Chus, mientras tanto, le han embargado de manera cautelar "inmuebles y participaciones" por 1,1 millones de euros para reparar lo irreparable en la vida de 9 familias. Hace poco se conoci� que, durante siete a�os, se hab�a dado de alta como "picador" en otra mina (Miura) de su propiedad para evadir las cotizaciones de la Seguridad Social."La mina ye la puta que la pari�", no se cansa de repetir Fern�ndez a los pies de la entrada del pozo. Y a pesar de su crudeza pide no posar delante de ella "porque por ah� sacaron a los cinco", porque eso es lugar herido y el recuerdo a�n le duele.