Tras quedarnos sin acudir a M�xico 1970, la Federaci�n, presidida por Jos�Luis�P�rezpay� (ex futbolista de cierto fuste conocido como P�rez Pay�, que una vez en el cargo decidi� unir sus apellidos), contrat� como seleccionador a Ladislao�Kubala, leyenda de nuestro f�tbol en los cincuenta. H�ngaro, fugado del comunismo, emblema del r�gimen y del Bar�a, jugador legendario y ahora entrenador entusiasta y locuaz (�chicos bien, moral �ptima�, era su latiguillo favorito). Entr� en 1969, con la eliminaci�n para M�xico 1970 ya consumada, y se estren� con un Espa�a-Finlandia patri�tico, en La�L�nea�de�la�Concepci�n, con el Pe��n al fondo. Tuvo excelentes resultados al principio, sobre todo una gran victoria ante Alemania en Sevilla y otra sobre Italia en Cagliari. Pero pinch� en el intento de asalto a la Eurocopa 1972: nos elimin� la URSS, gan�ndonos en Mosc� y empatando en Sevilla con un sensacional partido de su meta Rudakov.Para saber m�sAhora tocaba el asalto a Alemania 1974, que reunir�a a 16 selecciones. El sorteo nos coloc� en el grupo�VII de la zona europea, con Grecia y
Yugoslavia como rivales. Grecia no era gran cosa. Aunque el Panathinaikos hab�a llegado, con Ferenc�Pusk�s como entrenador, a la final de la Copa de Europa de 1971 (cay� ante el Ajax de Johan�Cruyff), su selecci�n ocupaba el puesto�23 en Europa, seg�n el r�nking del respetado peri�dico L'�quipe. Otra cosa era
Yugoslavia, pa�s hoy desmenuzado en Eslovenia, Croacia, Serbia, BosniaHerzegovina, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. En aquel tiempo era una potencia deportiva en muchas especialidades, entre ellas el f�tbol, y ten�a a uno de los mejores jugadores del continente en ese momento, el extremo izquierdo Dragan�Daji. Desde el inicio estaba claro: eran ellos o nosotros.Empezamos mal: un 2-2 el 19 de octubre de 1972 en el Estadio�Insular de Las�Palmas. Se busc� en Canarias un clima supuestamente inc�modo para los yugoslavos, pero a Kubala se le ocurri� la �genialidad� de colocar como delantero centro a Marcial, un exquisito centrocampista, para nada adaptable a esa posici�n.
Yugoslavia nos ganaba 1-2 en el minuto 90, hab�a estrellado un tiro en el palo... pero en el descuento un gol salvador de Asensi pali� el desastre. La visita de Grecia a
Yugoslavia, el 18 de noviembre, se sald� con victoria yugoslava, 10, sin mucha m�s historia.El 17 de enero de 1973 Espa�a visita a Grecia sin margen de error. Kubala dispone partidos en los campos del San�Andr�s y el Sabadell, de tama�o similar al Nikolaidis de Atenas, y ordena que no se riegue el c�sped, en previsi�n de lo que encontrar�amos all�. El partido se juega a las dos de la tarde y lo ganamos 2-3 gracias a una tarde gloriosa del extremo valencianista �scar�Rub�n�Valdez, que marca dos goles y tres cuartas partes del otro. Grecia nos devuelve visita el 21 de febrero, en La�Rosaleda malague�a. Ganamos 3-1 sin problemas.La visita a ZagrebPero arrastramos el empate inicial y ahora hay que visitar a
Yugoslavia. Se juega el 21 de octubre en el Maksimir de Zagreb, estadio del Dinamo, a reventar, y con un despliegue de bengalas y carracas desconocido aqu�. En las repletas gradas se perciben peque�os grup�sculos de espa�oles. Espa�a hace su mejor partido del grupo, tiene varias ocasiones y hasta un tiro al poste. Termina 0-0, con lo que compensamos el ya lejano 2-2 del Insular.S�lo queda la visita de
Yugoslavia a Grecia y las cuentas son claras: si
Yugoslavia pierde, empata o gana por un gol de diferencia, Espa�a ir� al Mundial. Si gana por tres o m�s, se habr� clasificado. Si gana por dos, habr� que jugar un
Yugoslavia-Espa�a de desempate, en fecha y lugar a concertar.Sospechas en AtenasEl Grecia-
Yugoslavia se juega el 19 de diciembre de 1973 en el Karaiskakis de Atenas. Las v�speras son asfixiantes, llenas de rumores y sospechas contra los griegos en general y su portero en particular, Kalassidis, de los que se insiste en que est�n vendidos. Las revistas Barrab�s y F�tbol�In publican que el presidente y el secretario de la Federaci�n, P�rezPay� y Andr�s�Ram�rez, viajan con un malet�n de 30.000 d�lares, equivalentes a 1.500.000 pesetas, para contrarrestar la supuesta oferta de los yugoslavos al portero y a su figura, Domazos. A saber. Tambi�n viaja Kubala, que lo presenciar� junto a Puskas. El partido es a las dos menos cuarto de la tarde, de nuevo la hora de la comida, y nos sentamos a verlo con la impotencia del que ha puesto su vida en manos de otros, o del azar, que nunca se sabe lo que es peor.El des�nimo ha cundido tanto en Grecia que el aspecto del campo es desolador: de los 45.000 asientos s�lo est�n cubiertos 6.000, un tercio de ellos por yugoslavos. Al cuarto de hora
Yugoslavia gana 0-2. El meta local, Kalassidis, parece transparente. En Espa�a muchos apagan la tele, en la seguridad de que estaba vendido y se iba a llevar un carro. Pero
Yugoslavia amaina su avalancha inicial, Grecia reacciona, marca el 1-2 sorprendiendo a Mari, cegado por el sol; luego es expulsado el delantero centro yugoslavo Duan�Bajevi por una agresi�n, y
Yugoslavia encaja otro gol al borde del descanso. As� que 2-2 y
Yugoslavia con diez para todo el segundo tiempo. Ya est�. Los desertores vuelven a encender el televisor. Quiz� mejor que no lo hubieran hecho.
Yugoslavia se crece: en el minuto 62, un jugad�n de Aimovi acaba tras varios rebotes en gol de Surjak. Luego aprieta. Los minutos van pasando a nuestro favor con exasperante lentitud: 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89... Y en el �ltimo suspiro, a 15 segundos del pitido final, una volea de Karasi bota en el suelo y se cuela: 2-4. Habr� desempate.El seleccionador griego, Alketas�Panagoulias, se indign�: �Es una verg�enza. Yo envi� al campo a once futbolistas distintos de los que he visto despu�s�, y dimiti�, anunciando que no quer�a saber nada m�s del f�tbol griego. El pa�s qued� abochornado por la sospecha de venalidad en todos o algunos de sus futbolistas; el Gobierno abri� una investigaci�n, los jugadores fueron multados con 800 d�lares por cabeza y se anunci� que la mayor�a de ellos no volver�a a la selecci�n nacional.El desempate, en FrankfurtPero hab�a que desempatar, en suma. Era lo que hab�a.
Yugoslavia quer�a hacerlo enseguida y en Grecia; Kubala se neg� por no preparar el equipo a toda prisa. Espa�a propuso enero, pero
Yugoslavia hac�a pausa invernal... Al final decidi� la FIFA: 13 de febrero de 1974, en Frankfurt, la misma ciudad en que cuatro meses exactos despu�s ten�a que albergar el partido inaugural, que enfrentar�a a Brasil, campe�n vigente, contra, precisamente, el ganador de ese partido. Las agencias de viajes publicitan sus ofertas: �Tres d�as, del 12 al 14 de febrero, vuelo regular de Iberia, habitaci�n con ba�o, traslados. Entrada al campo en tribuna cubierta�. Todo pagadero en plazos mensuales de 1.290 pesetas.El 31 de enero Kubala da una lista de 22 futbolistas: Iribar, Reina y Deusto; Sol, Gallego, Benito, Jes�s�Mart�nez, Cap�n y Ur�a; Costas, Juan�Carlos, Claramunt, Pirri, Asensi y Marcial; Amancio, Rexach, G�rate, Quini, Gal�n, Valdez y Rojo. Se concentran el 4 de febrero en Eurovillas, una urbanizaci�n cerca de Madrid, a la que los periodistas acudimos en tropel. El d�a 6 hay un amistoso contra el Torrej�n, en el que juegan los �posibles� (una hora sin descanso y resultado de 7-0), y el 8 otro contra el Atl�tico de Madrid, en el Manzanares, a las 18.30 horas, para coincidir con la luz del atardecer en Frankfurt a las 19.30. Para darle un car�cter de �ensayo general con todo�, el Atl�tico visti� de azul noche y pantal�n blanco, como la selecci�n yugoslava lo har�a d�as m�s tarde.Kubala pretendi� disputarlo a puerta cerrada, pero se acumul� tal multitud que hubo que permitir la entrada por miedo a un mot�n. En el primer tiempo jugaron los �probables�, exactamente los mismos once que lo har�an cinco d�as despu�s en Frankfurt (Iribar; Sol, Benito, Jes�s�Mart�nez, Ur�a; Juan�Carlos, Claramunt, Asensi; Amancio, G�rate y Valdez). Gan� la selecci�n 3-1, los tres de Amancio. En la segunda mitad salieron los �posibles�, todos los dem�s, incluidos los dos porteros, que se alternaron. Hubo empate a dos, goles de Pirri y Gal�n para la selecci�n. Aquel era un buen Atl�tico: el de Reina, Ovejero, Panadero, Ufarte, Luis, Salcedo, Irureta, Alberto, Becerra... Sin G�rate ni Cap�n, claro, seleccionados con Espa�a.Kubala hace seis descartes: Reina, Gallego, Pirri, Gal�n y Chechu�Rojo. Sorprenden especialmente los de Pirri (�necesito hombres que marquen al contrario�, argumenta) y Chechu Rojo, en mejor forma que Valdez. El equipo viaja el lunes 11, a las 15.30, previo entrenamiento matinal en el Bernab�u. Hay un segundo vuelo el 12, una romer�a. Van todos los federativos, muchos directivos de club, varios presidentes, una nubecilla de t�cnicos y figuras como Santana y Julio�Iglesias, gente de lo m�s variopinto.Kubala decide entretener la tarde de la v�spera con una sesi�n de cine y escogen Papill�n, las peripecias de un convicto franc�s escapado de una prisi�n caribe�a, basada en la novelarelato de Henri�Charri�re, un best seller. La tarde se agri� por una angina de pecho del masajista �ngel�Mur padre (su hijo le sucedi�). Parece un golpe de mal fario. Sus tareas habr�a de hacerlas el masajista de la selecci�n alemana, Eich�Denser. No era lo mismo, claro. Mur padre se repuso y vivi� hasta los 93 a�os posteriormente.El partido se juega a las 19.30 horas. En el Waldstadion hay 15.000 espa�oles, en su mayor�a emigrantes que han roto la hucha para ver a Espa�a clasificarse. Pero son el doble de yugoslavos, porque Frankfurt y su entorno ten�an una gran inmigraci�n yugoslava. El resto, hasta 62.000, es p�blico local, dispuesto a disfrutar de este aperitivo mundialista. Los espa�oles cantan el �Que viva Espa�a�, c�mo no, de Manolo�Escobar. Aqu�, todos ante la tele. Se podr�a haber pasado lista y comprobar que no faltaba nadie.La ilusi�n dur� 13 minutos, los que tard� Josip�Katalinski en marcar. Una falta desde la derecha lanzada al segundo palo, Katalinski cabecea, Iribar rechaza como puede y el bal�n le cae al propio Katalinski, que en un escorzo inc�modo lo caza en el aire y marca.Y despu�s, la nada. Kubala s�lo reacciona en el 73', metiendo a Marcial y Quini por Juan Carlos y Amancio, sin que se note la menor reacci�n. Todo es soso, aburrido, decepcionante, absurdo. Suena el pitido final y apagamos la tele con un �nimo l�gubre."Se perdi� otra guerra"�Rid�culo en Frankfurt�, �Desastre�, �El peor partido en la era Kubala�, �Se perdi� otra guerra� son algunos de los titulares. Ya se dec�a que Kubala ganaba batallas, los amistosos, pero perd�a guerras. �l acusaba a la prensa del �pecado latino�: presentar al equipo antes del partido como un �monstruo con dos cabezas y siete colas� y tirarlo a la basura cuando perd�a.Katalinski, nacido en Sarajevo (BosniaHerzegovina) en 1948, era jugador del eljezniar. La resonancia de su gol le vali� el traspaso al Niza, donde a los cuatro a�os le retir� una lesi�n de rodilla con 30. Fue un l�bero con buen f�sico (1,81 y 80 kilos), limpia t�cnica y gran salto. Para
Yugoslavia jug� 43 partidos con 10 goles; en el eljezniar, 240 y 32, y en el Niza, 103 y 28. Retirado, fue directivo del eljezniar e invirti� con acierto en hoteles en Cabo�Antibes y Fr�jus. Falleci� en Sarajevo en el a�o 2011, con 63 a�os, v�ctima de un c�ncer. Su nombre qued� grabado en piedra en la memoria de los aficionados espa�oles de la �poca.