No esperaba que me convenciera tanto. Esa es la frase que resume la realidad después de convivir durante varios días con el nuevo
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Fiat Grande Panda . Lo probé con cierto escepticismo, pensando que sería simplemente otro urbano simpático más, pero tras una semana utilizándolo a diario (tráfico, badenes, trayectos cortos, ciudad real) he terminado descubriendo un coche mucho más interesante de lo que aparenta a primera vista. El punto de partida no es casual. Este modelo recupera directamente la esencia del mítico
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Fiat Panda , un coche que nació como solución práctica, barata y sencilla y que terminó convirtiéndose en uno de los utilitarios más influyentes de Europa. Han pasado 45 años desde aquel lanzamiento, pero el nuevo modelo mantiene claramente ese ADN: un coche pensado para el día a día, fácil de usar, económico y sin complicaciones innecesarias. Un diseño que no pasa desapercibido Hay que asumirlo desde el primer momento: este coche llama la atención. Y no porque intente parecer deportivo o agresivo, sino porque tiene personalidad propia. La calandra rectangular, los faros cuadrados reinterpretados con tecnología LED y ese curioso diseño pixelado (que recuerda directamente a los videojuegos de los años 80) hacen que el Grande Panda tenga un estilo diferente a prácticamente todo lo que hay ahora mismo en el segmento. La silueta también deja claro que se inspira en el modelo original, con formas cuadradas y proporciones muy compactas. Mide 4 metros de largo, lo justo para moverse con absoluta facilidad por ciudad sin renunciar a un interior suficientemente amplio. Y además tiene algo que muchos urbanos han perdido: una altura al suelo que permite pasar badenes, bordillos o calles en mal estado sin esa sensación constante de estar rozando el coche. Un interior práctico y muy diferente Por dentro también me ha sorprendido más de lo que esperaba. No es un coche que busque lujo, pero sí personalidad. El salpicadero utiliza fibras de bambú recicladas, por ejemplo, hay detalles de diseño que hacen referencia directa a la histórica fábrica de
Fiat en
Turín (la pantalla termina en curva y tiene un Panda clásico tomando dicha curva, que hace referencia al mítico circuito con curvas peraltadas en sus extremos en la azotea de la fábrica de
Lingotto,
Turín), y el conjunto transmite una sensación muy distinta a la de los urbanos convencionales. La ergonomía está bien resuelta. La pantalla central de 10,25 pulgadas funciona de forma rápida y sencilla, con Android Auto y Apple CarPlay, pero lo realmente acertado es que el climatizador sigue teniendo botones físicos. Puede parecer un detalle menor, pero en el uso diario se agradece mucho más de lo que parece. ¿Es perfecto? No. Hay elementos interiores que podrían tener mejor calidad, especialmente algunos plásticos y algún que otro ajuste. Ahora bien, también hay que ser realistas: estamos hablando de un coche claramente económico. No esperábamos cuero Nappa ni Alcántara, y exigirlo en este segmento sería simplemente absurdo. Más práctico de lo que parece Otro punto donde me ha sorprendido es el espacio. Para un coche de sólo 4 metros, está bastante bien aprovechado. Dos adultos pueden viajar detrás sin problema y el maletero, en la versión híbrida que probamos, llega a 412 litros, una cifra muy seria dentro de los urbanos actuales. También hay muchos detalles pensados con cabeza: doble guantera, tomas USB-C, buena visibilidad y una posición de conducción cómoda. Es un coche pensado para usarse todos los días, no para impresionar en una ficha técnica. La versión híbrida tiene todo el sentido Aunque también existe una versión 100% eléctrica, la que hemos probado ha sido la híbrida ligera. Tiene 110 CV, cambio automático de doble embrague y, sobre todo, etiqueta Eco. Y eso, en un coche urbano, es prácticamente un argumento decisivo. No corre mucho, pero tampoco lo necesita. Acelera con suficiente soltura, se mueve con agilidad en ciudad y el consumo real se mueve entre los 4,5 y los 5,5 litros. Lo importante no es que sea rápido, sino que resulta cómodo, fácil de conducir y muy eficiente. Además, la suspensión está claramente orientada al confort. No busca deportividad, busca que los trayectos diarios sean agradables. Y lo consigue. Conclusión final y precios Después de usarlo varios días seguidos, la conclusión es bastante clara: el Grande Panda no pretende ser el mejor coche del segmento en todo, pero logra ser uno de los más equilibrados. Es cómodo, consume poco, tiene suficiente espacio, un diseño con mucha personalidad y una filosofía muy clara: ser un coche urbano lógico y asequible. No esperaba que me convenciera tanto. Pero tras una semana utilizándolo en condiciones reales, me ha parecido un modelo muy a tener en cuenta para quien busca un coche asequible, práctico y con carácter y diferenciación respecto a la homogeneidad que reina en el mercado hoy en día. El nuevo
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Fiat Grande Panda arranca en 19.350 euros en su versión híbrida, mientras que la variante eléctrica parte desde 25.450 euros, sin contar ayudas. Y viendo lo que ofrece, no es un precio que se pueda ignorar fácilmente.