El edificio del Teatro Barceló sale a la venta en el portal de la consultora inmobiliaria
Savills tras ser precintado durante un año a partir de noviembre de 2025 por incumplir los límites de aforo. Entonces, la discoteca se declaró contraria a la decisión municipal y la Plataforma por el Ocio expuso que "agotaría todas las vías" y que acudiría al Tribunal Superior de Justicia de
Madrid (TSJM) para recurrir la medida y reabrir el local cuanto antes. Sin embargo, parece que, finalmente, los propietarios del icónico edificio, diseñado por el arquitecto
Luis Gutiérrez Soto , han decidido traspasarlo tras más de 30 años de actividad nocturna. Los propietarios del edificio ordenaron el desahucio de los actuales promotores de la discoteca tras el precinto, al no poder asumir el alquiler de unos 100.000 euros al mes , según apuntan fuentes de
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="83244" data-entity-type="organization">Noche
Madrid, que cifran las pérdidas de un año de cierre en 2 millones de euros. El precinto, aun así, seguirá vigente hasta finales de 2026, lo que dificulta que el futuro propietario destine el local a discoteca, al tener que esperar para explotarlo hasta su desprecintado. La pérdida de este local de "un tamaño medio-grande compromete la imagen del ocio nocturno de
Madrid" , señala el portavoz de
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="83244" data-entity-type="organization">Noche
Madrid,
Vicente Pizcueta. Por ello, desde la organización reiteran su rechazo al proceso de precinto de Barceló : "Nunca se ha puesto en peligro la vida de nadie en esa discoteca". El bloque de seis plantas, que abarca 2.600 m², se levantó en 1931 como un cine; durante la
Guerra Civil pasó a ser un centro de detención y, desde los años 80, adquirió el uso de discoteca con el conocido nombre de Pachá, una ubicación clave durante la movida madrileña . Fue en 2013 cuando se rebautizó como Teatro Barceló, marca que se mantiene en la actualidad. Ahora habrá que esperar a que los nuevos propietarios anuncien cuál será su uso, que podría volver a ser el de discoteca, aunque también podría destinarse a "proyectos culturales, de entretenimiento, hospitality o propuestas híbridas gracias a su fuerte presencia en la memoria colectiva", según trasladan en el anuncio de
Savills. La seguridad, una prioridad en la noche de
Madrid Desde el
Madrid" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="48844" data-entity-type="organization">Ayuntamiento de
Madrid tampoco conocen cuál será el futuro del número 11 de la calle Barceló. "Es un acuerdo entre particulares en el que el Ayuntamiento poco puede decir. Es un punto icónico para quienes vivimos en la ciudad y esperamos que reabra en los mejores términos . No sabemos a qué se va a dedicar, pero exigiremos que se cumpla la normativa y que se garantice el descanso vecinal, como hemos hecho hasta ahora", trasladaba este martes la vicealcaldesa de
Madrid, Inma Sanz, durante una visita a una obra en Usera, refiriéndose a la orden de precinto del edificio. Al contrario de lo expuesto por
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Madrid, el Consistorio sostuvo el día del cierre de Barceló que este se ordenó después de " dos infracciones graves que comprometieron la seguridad de los usuarios al superar el aforo permitido", según explicó el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, en noviembre: la primera, de seis meses, y la segunda, de otros seis. Un cierre que también ha afectado a los 70 trabajadores del local. Desde noviembre, unos 40 han sido reubicados, pero los otros 30 han recibido recientemente su carta de despido. Con este precinto, se reabrió el debate en el sector sobre la necesidad de reformular la normativa que regula los aforos en los locales , así como de actualizar su cálculo en base a criterios de seguridad y preparación de los establecimientos, según trasladaron desde la Plataforma por el Ocio. Los aforos los determina la licencia de cada local, que, a su vez, depende de cada ayuntamiento . En el caso de
Madrid, se regulan a través del Plan General de Ordenación Urbana de 1997 y de la Instrucción sobre la sistematización y racionalización de la normativa y de los criterios aplicables para la determinación del aforo, aprobada en 2014.