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Ministerio de Transición Ecológica trabaja en un nuevo sistema para incentivar que los hogares hagan reformas y compras en favor del ahorro de energía. Dos años después de que entraran en vigor los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) que buscan eso precisamente, el departamento que dirige la vicepresidenta tercera,
Sara Aagesen , constata que está funcionado en la industria, con transformaciones más eficientes que redundan en una rebaja en el coste llevarlas a cabo, pero no en el sector residencial. Para ello, prepara un nuevo mecanismo que le dará un papel más directo, con una subasta en la que el bien serán un número determinado de megavatios/hora de energía no consumidos y en la que pujarán intermediarios o empresas que puedan conseguirlo haciendo reformas en los hogares. La idea de "subastar ahorros de energía" es, en realidad, un sistema paralelo al sistema CAE que se puso en marcha en 2024 para crear una cadena que trataba de combinar los intereses de las grandes empresas energéticas que, por su actividad, deben contribuir cada año al Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE), y un hogar, una fábrica o cualquier otro negocio, que podrían beneficiarse de descuentos por acciones en favor de la eficiencia energética. Cada kilovatio que consiguieran ahorrar, sería un CAE, a que Transición Ecológica pone precio cada año y que, tras pasar por una cadena de instaladores, sujetos delegados y empresas de verificación, terminaría llegando a las empresas contribuyents al FNEE que podrían detraer de su aportación monetaria el dinero desembolsado por adquirir esos CAE, en los que ya estaba implícito el ahorro de energía que les dio origen, en una casa que hubiera comprado electrodomésticos más eficientes o un museo que hubiera instalado placas solares en su cubierta. La alternativa que estudia Transición Ecológica puentea esta cadena y dará un papel al Ministerio para animar uno de los dos ámbitos donde el Sistema CAE no termina de arrancar, el residencial. Así, la idea es celebrar subastas, por ejemplo de 500 Mw/h de ahorro de energía por los que ofrecerá un precio fijo determinado . A ella espera que concurran los agentes delegados -instaladores o empresas que hacen acopio de los ahorros de energía de terceros que después se monetizan para revender a las grandes empresas- que se verían beneficiados porque, en lugar de tener que esforzarse por conseguir ese ahorro energético en pequeñas actuaciones muy dispares, primero serán retribuidos por ello y después deberán buscar cómo cubrirlo, con lo que, a su vez, se esforzarán para obras cambios y renovaciones en los hogares que hasta ahora se ha comprobado que cuesta más conseguir o suscitan menos interés. " Es una manera de animar a los sujetos delegados a intentar tener ahorros energéticos en ciertos sectores, como el residencial", explican fuentes del sector del Sistema CAE que, aunque tiene solo dos años de vida, ha florecido con consultoras especializadas en la certificación de la eficiencia energética e incluso con productos financieros para ello. Muchos expedientes de la indutria, muy pocos de hogares Para determinar qué acciones suponen un ahorro de energía que podría monetizarse -y, en contrapartida, redundar en un descuento para hogares o negocios que las pusieran en práctica- Transición Ecológica creó un catálogo de fichas para distintos sectores que, por ejemplo en el residencial, contemplaba como acciones susceptibles de ser convertidas en un CAE y, por tanto redundar en un descuento inicial, rehabilitar la envolvente térmica de los edificios, la adquisición de frigoríficos, congeladores o lavadoras de alta eficiencia, sustituir calderas de gas por bombas de calor o sustituir las ventanas. Desde su puesta en marcha en 2024, el sistema CAE ha crecido de manera sostenida y casi se acerca a "morir de éxito" porque se ha llegado a un punto en el que hay atasco para tramitar los expedientes , según indican en el Ministerio. En 2024 eran unos 700, pasaron a unos 4.000 en 2025 y está previsto que en 2026 se superen los 8.000. Sin embargo, este éxito se ha repartido de manera muy desigual, con una preeminencia de la industria y una participación muy minoritaria de los hogares. En febrero de 2025, un año después de echar a andar, las instalaciones industriales eran ya las que claramente llevaban la voz cantante con 355 acciones certificadas que se habían traducido en un ahorro de 1.342 gigavatios/h (GWh). Por el contrario, el sector residencial solo contaba 84 actuaciones con un ahorro de 35 MWh . Tal y como indican los datos del Ministerio, el sector indica que el Sistema CAE ha funcionado mejor en la industria o en grandes proyectos denominados 'actuaciones singulares' porque tienen mucha mayor envergadura y conducen a un mayor ahorro de energía que es posible monetizar. "Garantiza mayores ahorros y creación de CAES", apuntan frente a lo que ocurre en el sector residencial, donde comprar una nevera más eficiente, aislar mejor las paredes para necesitar menos calefacción o instalar aerotermia produce una parte pequeña de la unidad mínima necesaria para certificar la eficiencia energética y convertirla en dinero. " En sectores como el residencial, donde todavía no estamos llegando, no se trata de utilizar directamente el sistema de CAE sino de subasta. Que podamos sacar una subasta de 500 Mw solo para actuaciones de residencial para una fecha determinada", explicaba hace unas semanas Adrián Ruiz , jefe de Unidad de la Subdireción General de Eficiencia del Ministerio. " Nos convertiríamos en el sujeto obligado que compra esos ahorros", explicó. Consultoras del sector como Global Factor reconocen que el Sistema CAE no ha funcionado en el sector residencial tan bien como en el industrial por la cantidad de acciones que tienen que hacer un gran número de hogares para generar un ahorro energético digno de ser retribuido, así como a la falta de especialización en esta tarea de instaladores o vendedores de estos equipos. Una gran superficie de electrodomésticos sí puede reunir los distintos ahorros que supone la compra de muchas neveras de alta eficiencia y luego certificarlos como un CAE, pero esto no ocurre en una tienda pequeña o entre pequeños profesionales de las reformas. "En el residencial no funciona porque es algo muy capilar. Para formar un CAE y que sea rentable verificar esos ahorros (algo que tiene un coste), hay que reunir muchas neveras nuevas", apuntan desde otra consultora especializada, EQA . Por eso, consideran una buena idea que Transición Ecológica esté dando una vuelta al sistema para incentivar el ahorro energético en los hogares, aunque ponen en duda de que pueda estar ya definidio este año , como planea el Ministerio. También, lanza una advertencia relacionada con el precio fijo que quiera ponerle a cada Mwh de ahorro subastado. Debe ser "atractivo" como para que al sector le interese volver los ojos a actuaciones en hogares y no seguir solo con la industria, más rentable. Si en este momento, cada megavatio/h de energía no consumida -de eficiencia- equivale a 150 euros, de modo que el Ministerio debería ofrecer menos. En Global Factor sugieren además que este nuevo sistema de subasta también podría dirigirse a otro ámbito que hasta ahora ha interesado poco a los actores delegados del sistema CAE. Es el de los edificios de la Administración Pública debido a que, cualquier actuación para cambiar ventanas, instalar placas solares o aislar edificios que pudieran generar ahorros de energía monetizables requieren un concurso público, pasar por una licitación que normalmente les hace desistir. En ese sentido, apuntan que Transición Ecológica también podría ofrecer mediante subasta condiciones más venjosas para vencer estas reticencias. Del incentivo a la bomba de calor al lobby en favor de los barcos Dejando a un lado la futura subasta de ahorros energéticos, el catálogo de las fichas CAE del Ministerio está en permanente revisión y no para de crecer. La última actualización se produjo la semana pasada, con el decreto de medidas para hacer frente a las consecuencias de la guerra de Oriente Medio, en el que se introduce un efecto multiplicador sobre los ahorros energéticos por sustituir equipos fósiles por bombas de calor con lo que el Gobierno quiere hacer " económicamente atractiva la transición tanto para ciudadanos individuales como para comunidades de propietarios". En esta continua actualización de las acciones que pueden entrar en el Sistema CAE, muchos sectores intentan meter la cabeza , como pudo comprobarse en el I Congreso CAES que se celebró en Madrid hace unas semanas y donde hubo quien alzó la voz por que también se tenga en consideración la eficiencia energética lograda en el transporte marítimo y aéreo, animando así los combustibles renovables, por ejemplo, de la misma manera que ya se contempla para los coches eléctricos, ya dentro del Sistema CAEs. La solución que los expertos del sector dan a esta y otras reinvidicaciones es, simple y llanamente, lobby con el Ministerio. "Muchas fichas se han ido desarrollando a base de lobby, sentándonos con el Ministerio. Sentaros con ello, todo el mundo lo está haciendo" , recomendó el responsable de actuaciones singulares del Sistema CAE de EQA, Óscar Alonso.