La compra de la mayoría accionarial del
Sevilla por
Five Eleven Capital, la empresa liderada por
Sergio Ramos, ha entrado en una etapa decisiva. La oferta en torno a los 450 millones que fue presentada a los principales accionistas de la entidad el pasado mes de enero por el propio
Sergio Ramos provocó que estos accionistas decidieran otorgar al camero la exclusividad en el proceso de compra de la entidad. Se inició entonces un riguroso análisis de las cuentas del
Sevilla. La inspección ha sido prorrogada dos semanas más a pesar de que finalizaba antes de esta Semana Santa, pero el grupo inversor conoce ya la realidad económica de la entidad en sus líneas maestras.
Sergio Ramos y sus inversores perfilan la oferta definitiva, que será a la baja sobre los 450 millones presentados. En dos semanas, aproximadamente, accionistas y compradores iniciarán unas negociaciones que deben durar en torno a un mes. Se sabrá el importe exacto de la rebaja y si estos números convencen a los dueños del
Sevilla.Hay quien afirma que el cambio está decidido en la propiedad del club y hay quien ve muy complicado el traspaso de poderes, por el que el grupo de
Sergio Ramos se haría con un 70% de las 103.467 acciones del
Sevilla. Eso sí, el optimismo que reina entre ambas partes quedaría reducido a cenizas si la rebaja de esos 450 millones es sustancial. Ahí, lógicamente, radica la madre del cordero. Con una deuda reconocida de 88 millones de euros, pérdidas de 50 en el último ejercicio y a tres puntos del descenso, el que sí habló fue el actual presidente del club,
José María del Nido Carrasco, que atendió a los medios después de la ofrenda floral del club a la
Hermandad de San Benito en el Martes Santo sevillano. “Yo no tengo ninguna participación en el proceso de venta del club, aunque esté al tanto. No tengo capacidad para adivinar el futuro. Sé que se están analizando las cuentas, pero no sé si esa operación saldrá adelante. Será algo de los compradores y de los vendedores. A mí no me han dicho que esto se vaya a hacer o no”, comentó el actual máximo dirigente. “Hablé con
Sergio Ramos hace tiempo de la posibilidad de jugar en el
Sevilla, pero nada que ver con la compra del club”, aseguró. “Si se compra el
Sevilla, me imagino que no seguiremos. Si no se compra el club, nada me hace pensar que, en virtud de un pacto suscrito y el apoyo mayoritario de la junta de accionistas, vaya a haber un cambio”, explicaba el máximo dirigente de la entidad. “Estoy tomando decisiones para lograr la supervivencia del club”, añadió. Entre ellas, vender a Lukébakio y Badé por 70 millones este verano y confeccionar la actual plantilla con 250.000 euros de inversión. En 2019, el
Sevilla gastó 150 millones de euros en fichajes. Transcurridos tres meses desde el conocimiento del interés de
Sergio Ramos por comprar el
Sevilla, ha trascendido que dos ofertas anteriores, de fondos de inversión con capital americano, han descartado comprar una entidad sumida en una profunda crisis deportiva, social y económica en las tres últimas temporadas. Al mismo tiempo, la presentada por un grupo de empresarios sevillanos, capitaneada por Antonio Lappi, fue también descartada por los accionistas por considerarla baja en su cuantía. Se trataba de una oferta muy completa, pero también conocedora de los problemas económicos que padece el
Sevilla. La operación con
Sergio Ramos es la única que ha tenido continuidad y que va cumpliendo con los plazos que se establecen en un procedimiento complejo. En este camino, sí se han dado algunas señales que invitan al optimismo, aunque siempre de forma moderada porque hasta que no esté el dinero sobre la mesa no se firmará nada. Por ejemplo, la presencia de Martin Ink, presidente de
Five Eleven Capital y socio de
Sergio Ramos, en el Ramón Sánchez Pizjuán. Ink fue cazado el pasado 8 de marzo durante el
Sevilla-Rayo. “La operación marcha bien”, aclaró el presidente de
Five Eleven Capital. Al mismo tiempo, el grupo que intenta comprar el
Sevilla ha estado informado de las últimas decisiones tomadas en la entidad, como la destitución de Matías Almeyda y la contratación de Luis García Plaza. Y lógicamente, del impacto que esta decisión tendrá en las arcas del club. Ink ha asegurado a los dueños del
Sevilla que su grupo dispone del dinero necesario para afrontar la operación y dibuja ya en su mente al futuro
Sevilla. Una de las incógnitas es conocer cuál será el papel ejecutivo de
Sergio Ramos si se confirma la venta de la entidad. Se trata, en todo caso, de algo que deberán dirimir el sevillano y su grupo de socios, quienes persistirían en su deseo de hacerse con el club incluso si este bajara a Segunda División. Una circunstancia que, no obstante, no se espera por ninguna de las partes involucradas en este arduo proceso.