Barcelona, el estadio de Cornell�, respondi� a
Luis de la Fuente, pero tambi�n puso a Espa�a en un aprieto. El seleccionador advirti� de que ante
Egipto no se disputaba un amistoso, sino que hab�a mucho en juego. El primer puesto del ranking
FIFA, engrasarse para el Mundial y mantenerse �a la altura� de lo que se le pide a una selecci�n favorita. Y la grada lo entendi�... hasta que fue m�s all� del puro f�tbol y del respeto. Los 37.000 aficionados que llenaron el estadio de Cornell� lo vistieron como si se jugara una final, pero lo enturbiaron cuando entonaron al un�sono, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, �musulm�n en el que no bote�. "Total y absoluta repulsa ante cualquier actitud racista, xen�foba. Es Intolerable", dijo
Luis de la Fuente tras el encuentro. "A los violentos hay que apartarles de la sociedad. Los violentos se aprovechan del f�tbol", insisti� el seleccionador.Tambi�n el presidente de la
RFEF, Rafael Louz�n, valor� lo sucedido. "Es un hecho aislado que no puede repetirse y que tenemos que contener. Hay que condenar este tipo de situaciones puntuales que da�an la imagen del deporte", asegur� al tiempo que agradeci� a la afici�n de Barcelona y Catalu�a que hubieran "pr�cticamente llenado el estadio".Si bien la primera gran muestra de entrega se vivi� con el himno nacional, cuando todo el estadio lo tarare� y continu� con c�nticos de 'yo soy espa�ol' y 'qu� viva Espa�a'. Pero no tard� en llegar el reverso. Ya hab�an pitado el himno de
Egipto y se envalentonaron con un c�ntico xen�fobo contra los musulmanes, olvid�ndose de que una de las estrellas de Espa�a,
Lamine Yamal, profesa ese credo. Y se arriesgaron a que el partido se parara.No se activ� ning�n protocolo, pero hubo una charla, con el partido en juego, entre la delegada, Nuria Mart�nez, y el cuarto �rbitro. Quiz� los colegiados b�lgaros no entendieron la dimensi�n del c�ntico, como tampoco los insultos al presidente del Gobierno, Pedro S�nchez. A eso se sumaron nuevos pitos al centrocampista Issa cuando, al pitar el descanso, se arrodill� y bes� el c�sped.No es una buena imagen para la
RFEF, que organizar� el
Mundial de 2030 con
Marruecos, un pa�s musulm�n, en el que Cornell� aspira a ser una de las sedes elegidas. Quiz� por eso en el descanso, por la megafon�a, se pidi� al p�blico que se abstuviera de realizar �c�nticos ofensivos o racistas� y en los videomarcadores se proyect� un mensaje en que se recordaba que la legislaci�n �proh�be y sanciona la participaci�n en actos violentos, xen�fobos, hom�fobos y racistas�.Antes del inicio de la segunda mitad, la megafon�a volvi� a lanzar el mismo mensaje. Y, desde uno de los fondos, volvi� el �musulm�n el que no bote�, esta vez protestado por el resto de la grada.A los jugadores egipcios no les afect�; a los espa�oles no les ayud� a entonarse en un partido que se fue espesando. El arre�n de la selecci�n hacia la porter�a de Shobeir apenas dur�, y para cuando los seguidores se acordaron de Dani Jarque, como ocurre en cada partido del Espanyol en el minuto 21, se hab�a esfumado. Era
Egipto quien crec�a, con capacidad para tener el bal�n y acercarse a Raya. El meta de Arsenal fue titular y vio en el minuto 29 c�mo un disparo de Marmoush se estrell� en el palo. Hab�a tenido el atacante del City la mejor ocasi�n.Debut de Joan GarciaNo le gustaba a De la Fuente c�mo estaba respondiendo el equipo. Por primera vez en mucho tiempo, un rival hab�a dejado la estad�stica de posesi�n en un 50-50 en la primera parte. Por eso Rodrigo, desde la banda donde calent� desde la media hora de juego, ped�a calma. Al volver del vestuario, lo mand� al campo, junto a Pedri y Ferm�n, y sacrific� a un poco acertado Lamine.Fue en el minuto 62 cuando volvi� a atronar el campo. Esta vez el protagonista era el guardameta Joan Garcia.
Luis de la Fuente lo hizo debutar en casa, en el que fue su estadio durante muchos a�os, pero en el que le castigan porque decidi� cambiar el Espanyol por el Bar�a. Como no todo el p�blico era perico, hubo divisi�n de opiniones. Recibi� una pitada masiva, pero tambi�n escuch� c�mo se coreaba su nombre. Fue el colof�n a una noche en la que la grada, siempre el jugador 12 de un equipo, pudo acabar desquici�ndolo.