Xavier Col�s BudapestActualizado Martes, 31 marzo 2026 - 22:50Siendo un adolescente, Peter Magyar idealizaba a Viktor Orban. Cuando se decepcion� al ver la corrupci�n del sistema desde dentro, alz� su voz contra el r�gimen: pero Orban minusvalor� a Magyar. Acostumbrado a calcular hasta sus principios, es probable que el primer ministro h�ngaro lamente haber medido mal el potencial de un hombre que se parece mucho al personaje que se invent� al irrumpir en pol�tica en los a�os 90. La mayor�a de las encuestas independientes sit�an a
Tisza, liderada por Peter Magyar, por delante de
Fidesz entre los votantes indecisos, a medida que se acercan las elecciones del 12 de abril. La oposici�n h�ngara ha tomado la delantera incluso en algunos de los bastiones del partido de Orban.Desde 2010, Orban ha intentado crear una "democracia iliberal", restringiendo la libertad de prensa y las actividades de las ONG, y debilitando la independencia del poder judicial. Pero Magyar no aparece como un anti Orban liberal cl�sico, sino como un hombre que viene del sistema y que le disputa a Orban su propio lenguaje —patriotismo, orden, pueblo, campa�a territorial— y precisamente por eso es una amenaza. Magyar ocup� desde la d�cada pasada algunos cargos secundarios bajo el orbanismo. Pero aprovechando varios esc�ndalos se distanci� r�pidamente del partido gobernante y lo acus� de corrupci�n. Tan solo cuatro meses despu�s de surgir de la nada con una entrevista en YouTube, el nuevo partido de Magyar obtuvo el 30% en las elecciones europeas de junio de 2024, terminando segundo detr�s de
Fidesz y aplastando al resto de la oposici�n.La primera respuesta de Orban fue intentar meter a Magyar en las trampas que hab�an funcionado con otros adversarios. Desde su equipo buscaron asuntos divisivos para irritar al votante liberal y forzar a Magyar a entrar en debates donde luego pudieran presentarlo como una pieza m�s de la red de
Soros. Eligieron tres frentes: el ataque a medios, la prohibici�n del desfile de Orgullo Gay y la guerra contra las drogas. Incluso se baraj� la pena de muerte para pederastas. Pero Magyar hizo justo lo contrario de lo que esperaba
Fidesz: calific� esos temas de secundarios y no entr� en la pelea. "Dir�a que la mayor debilidad de Orban es su pobre desempe�o en sus pol�ticas, especialmente en los �ltimos cuatro a�os", explica el polit�logo Andras B�o-Nagy. Por eso se refugia en la guerra cultural, que le es mucho m�s c�moda: los valores tradicionales, el supuesto enemigo ucraniano y el maltrato de Bruselas. Magyar siempre evita el campo de batalla favorito del primer ministro y mueve siempre la conversaci�n al coste de la vida, la corrupci�n, la sanidad, la educaci�n y la econom�a.Como se�alan los periodistas del medio h�ngaro Direkt36 Andres Szabo y Andres Petho, algunos pol�ticos de
Fidesz se ven reflejados en Magyar, al fin y al cabo antiguo simpatizante de
Fidesz, como joven e incorruptible, y que no estaban preparados para enfrentarse a un oponente que les roba su biograf�a m�tica: conservador, patri�tico, de derechas, capaz de hablar en los pueblos, de usar bandera y hacer giras por el pa�s, pero sin el cinismo, la corrupci�n y la fatiga del r�gimen.Un reflejo de OrbanCuando en el Gobierno por fin entendieron que era una amenaza real, el partido ya hab�a entrado en una fase de nerviosismo interno, con diputados preocupados por la econom�a, por su reelecci�n y por el desgaste del mensaje oficial. Magyar ha intentado evitar caer en la trampa de Orban, centr�ndose en cambio en cuestiones internas en las que tiene ventaja, como el coste de la vida y la corrupci�n. Oliver, estudiante procedente de un basti�n orbanista del oeste del pa�s, se muestra dispuesto a votar a Magyar "o a cualquiera que no robe". Para algunos votantes -e incluso para algunos militantes de
Fidesz, como ha documentado el medio 'Direkt36'- Magyar aparece como "el buen
Fidesz", "el
Fidesz no corrupto", casi una imagen de s� mismos "hace 20 a�os". La campa�a de
Tisza es en cierto modo un reflejo de la de Orban, utilizando s�mbolos nacionales y estrategias de base. Pero ha evitado la guerra cultural y el resentimiento que impregna el mensaje del primer ministro. A diferencia del primer ministro, Magyar no ha dicho que se oponga por completo a la adhesi�n de Ucrania.
Tisza se opone a acelerar la adhesi�n de Ucrania a la UE y someter�a la permanencia del pa�s a un refer�ndum vinculante. A pesar de pertenecer al Partido Popular Europeo, firmemente partidario de Kiev, los miembros del Parlamento Europeo de
Tisza se abstuvieron en votaciones clave sobre Ucrania. En todo caso, Magyar ha identificado abiertamente a Rusia como el agresor, en contraste con la ret�rica favorable al Kremlin del actual primer ministro. Pero su partido ha descartado el env�o de armas o soldados h�ngaros a Ucrania