Aaron (nombre ficticio) vivi� pr�cticamente la mitad de su corta vida (naci� en 2016) huyendo de unos abusos sexuales que nunca se produjeron. Su madre denunci� reiteradamente las agresiones supuestamente sufridas por el menor en casa de su padre, en una escuela de verano o en su colegio. Una tras otra las denuncias se fueron archivando por falta de fundamento. Pero la inconsistencia de las acusaciones no impidi� que a
Aaron lo separaran de su progenitor, que dej� de verlo cuando s�lo ten�a 4 a�os. La custodia del menor estaba en manos de su madre, que ha sido ahora condenada a pasar 40 a�os de internamiento en un centro psiqui�trico por haber provocado la muerte por asfixia del ni�o y haberle metido fuego a la vivienda en la que conviv�an ambos. El cad�ver del menor fue hallado en el sof� de la casa cuando los bomberos entraron a sofocar las llamas que se hab�an desatado en la vivienda, situada en el barrio de
La Chana, en
Granada, en la madrugada del
15 de mayo de 2023. Todav�a no hab�a cumplido los 7 a�os. Durante el juicio celebrado en la Secci�n Penal 2� de la
Granada" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="87748" data-entity-type="organization">Audiencia Provincial de
Granada el pasado 12 de marzo, la acusada acept� los hechos y se reconoci� como autora de un delito de asesinato, con la agravante de parentesco, y otro de incendio. En ambos casos se pact� la eximente completa de anomal�a ps�quica, ya que los peritos han determinado que la mujer padece un "trastorno de ideas delirantes persistentes" . Por cada uno de los delitos se ha dictado sendas medidas de internamiento en un centro psiqui�trico cerrado por un periodo de 20 a�os, no pudiendo abandonar la instituci�n sin la autorizaci�n expresa del tribunal que ha sentenciado el caso. Adem�s, la mujer deber� indemnizar al padre del ni�o con 180.000 euros y a los propietarios de la vivienda siniestrada con 30.380 euros, cantidad que equivale al importe de los desperfectos que no cubrieron las compa��as de seguro. La sentencia se ha dictado de conformidad con las partes, por lo que ni siquiera lleg� a constituirse el jurado que deb�a juzgar los hechos. La mujer ten�a la custodia de
Aaron desde el a�o 2019 y el padre s�lo ten�a derecho a compartir con �l los fines de semana alternos, un d�a entre semana y la mitad de las vacaciones. La vida del ni�o empez� a quebrarse en 2020. Por un lado, su madre dej� de pagar el alquiler de la vivienda por problemas econ�micos. Los due�os de la casa iniciaron un proceso de desahucio y el lanzamiento estaba previsto para el 24 de mayo de 2023, tan s�lo unos d�as despu�s de que la mujer provocara el incendio. Pero, en paralelo a esos impagos, la madre del menor interpuso una serie de denuncias por agresiones sexuales. El 20 de diciembre de 2020 acus� al padre. En aquel proceso, la mujer lleg� a decir que prefer�a "matar" a su hijo antes de dejar que volviera a pasar por una situaci�n parecida. El hombre nunca m�s pudo visitar al hijo pese al sobreseimiento del caso por falta de indicios. En 2022, la mujer manifest� a los servicios sociales que hab�an abusado del ni�o en la escuela de verano a la que hab�a acudido. Y, en enero de 2023, llam� a la direcci�n del colegio en el que estaba matriculado para relatar igualmente que el menor estaba sufriendo abusos por parte de dos compa�eros. Tambi�n justific� un retraso del menor porque le hab�an echado pegamento en la cerradura de su casa y cont� que el padre de la criatura los espiaba desde un coche con los cristales oscuros. Posteriormente, en febrero de 2023, la mujer volvi� a denunciar supuestas agresiones sexuales que se habr�an producido en un ba�o del colegio. Repiti� las acusaciones en dos ocasiones m�s. Pero todas las denuncias fueron archivadas. El ni�o fue sometido a un reconocimiento m�dico, que no detect� rastro alguno de abuso sexual. Con todo, y dado que la madre insist�a en las agresiones, el ni�o fue trasladado de centro y empez� a ir a un nuevo colegio en marzo de 2023. El trastorno psiqui�trico de la madre tambi�n fue deteriorando las relaciones con sus vecinos. De hecho, lleg� a zarandear y a amenazar a un hombre de 94 a�os, hechos por los que fue condenada. Tambi�n se enfrent� a una vecina de 74 a�os por llamar a la Polic�a tras escuchar voces y gritos de pelea procedentes de la vivienda en la que conviv�an la mujer y el menor. Pese a todos estos comportamientos extra�os y peligrosos nunca fue sometida a un tratamiento psiqui�trico. Dice la sentencia que la acusada, "convencida, sin fundamento alguno, de que su hijo ven�a siendo v�ctima de abusos sexuales desde hac�a m�s de 3 a�os por distintas personas, ide� un plan para matarlo". As�, el 15 de mayo, cuando el menor estaba dormido, sobre las 2.45 horas de la madrugada, se acerc� al ni�o y lo asfixi�. Luego lo coloc� en el sof� del sal�n. A continuaci�n, cogi� un mechero y una garrafa de gasolina y, usando unos guantes de l�tex, roci� el cuerpo del menor. La mujer le meti� fuego al cad�ver y las llamas r�pidamente se extendieron por el sal�n y la entrada de la vivienda. La condenada se dirigi� despu�s a la terraza lavadero y abri� las cuatro llaves de una hornilla de gas que hab�a conectada a una bombona. Finalmente se fue hasta su dormitorio y se tumb�. All� fue localizada por los bomberos en estado de semiinconsciencia debido a la inhalaci�n de humo. A las 3 de la ma�ana, el fuego ya empezaba a extenderse a la terraza del piso inferior. Alertados por los vecinos, los bomberos se personaron en el lugar e iniciaron la evacuaci�n del edificio. Inicialmente, se pens� que el fuego se hab�a originado tras una deflagraci�n y que el ni�o hab�a sido v�ctima accidental del mismo. Pero la autopsia determin� que el menor ya hab�a fallecido cuando se iniciaron las llamas. Igualmente, la inspecci�n ocular permiti� determinar que el fuego hab�a sido provocado. La sentencia, a la que ha tenido acceso EL MUNDO a trav�s del TSJA, dictamina que la acusada "presenta y presentaba en el momento de cometer los hechos un trastorno de ideas delirantes persistentes", y explica que se trata de una de las formas b�sicas de la locura junto con la esquizofrenia que posee, como elemento fundamental del cuadro, "una creencia persecutoria no ajustada a la realidad". "Existe la creencia de que se va a sufrir alg�n da�o y que este da�o es provocado por alguien de forma intencional. La acusada, debido a dicho trastorno y a la escasa separaci�n ps�quica entre ella y el menor hasta el punto de la vivencia del hijo como una parte de s� misma lo mat� convencida de que sufr�a al estar convencida de que era objeto sexual de distintas personas sin que ello fuera cierto. En el a�o 2020 dicho cuadro delirante estaba plenamente instaurado en la mente de la acusada y, al no haber tenido seguimiento alguno por psiquiatra, entre dicho a�o y el 2022, se consolid�".