HISTORIASHistoriasEl inter�s por el tenis de mesa, impulsado por el �xito de la pel�cula ‘Marty Supreme’, revela todas las teor�as que esconde la pelotita m�s all� del deporte. "Trata sobre amistades, compromiso y crecimiento. Refleja las luchas de la vida cotidiana"
Marty Reisman, el campe�n de ping-pong cuya historia inspira la pel�cula 'Marty Supreme'.Actualizado Martes, 31 marzo 2026 - 22:47Josep Madurell recita de carrerilla su palmar�s. Tiene 58 t�tulos de campe�n de Espa�a. Dos campeonatos de
Europa. Otro del mundo. �A nivel de veteranos he ganado muchos t�tulos. A nivel de s�nior, algo tambi�n. Sigo entrenando dos o tres d�as a la semana y compito uno o dos d�as�, comenta. Tiene 88 a�os y es adicto al ping-pong desde los ocho, cuando descubri� en la parroquia de Gr�cia, su barrio de
Barcelona, el peque�o gong que hace sonar la pelotita cuando es golpeada de un lado al otro de la mesa. �No sab�a que hab�a una federaci�n entonces. Era un juego. En cuanto nos enteramos, nos inscribimos�, recuerda.Madurell es uno de los campeones m�s longevos de
Europa, un yonqui de este deporte prometedor como un redoble. Hay algo a medio camino entre la m�stica y la tragaperras en el intercambio del tenis de mesa. �Entra en juego la geometr�a no euclediana�, trata de explicar su magnetismo el escritor
Guido Mina Di Sospiro, autor de La metaf�sica del ping-pong. Es argentino y contradice al fil�sofo griego
Euclides. Para
Euclides, el espacio es plano, las l�neas paralelas nunca se cortan y es posible conseguir la distancia m�s corta entre dos puntos. A determinado nivel, Guido Mina dice encontrar un �xtasis. Los jugadores desordenan los planos. Deshacen el c�lculo del sabio. �La bolita nunca se comporta de manera normal. Es muy complicado descifrar o entender lo que har� en tu parte de la mesa. Mucha parte del trabajo consiste en entenderlo�, comenta al tel�fono.Hace algunos a�os public� el ensayo sobre su fascinaci�n por el tenis reducido. Pas� de ser lo que llama jugador de s�tano a otra dimensi�n la tarde en que jug� al ping-pong en la biblioteca Henry Miller Memorial, en
San Francisco, en la mesa del escritor estadounidense. Guido perdi� contra su hijo de 18 a�os. Un mes despu�s, se apunt� a un club y puso en marcha el recorrido que le llev� a publicar la cartograf�a de su hobby. �Una bomba en movimiento con dos velocidades�, escribe la radiograf�a de la secuencia que le enganch� para siempre. �Una circunferencial y otra lineal, por el desplazamiento de su centro. Ese es el matrimonio entre efecto y velocidad�. El culpable de su locura.Para saber m�sMarty Supreme, la pel�cula protagonizada por Thimote� Chalamet e inspirada en la historia real del campe�n estadounidense de tenis de mesa en 1958 y 1960
Marty Reisman, cuenta la ambici�n desmedida por alcanzar la cima del ping-pong de un chaval jud�o cuya existencia depende de devolver m�s veces que nadie la pelotita. La ambici�n por ser el mejor de todos los tiempos deforma la realidad y la convierte en un toma y daca contra el mundo. Como el tenis de mesa. La pel�cula dirigida por Josh Safdie, y nominada al Oscar, muestra esta religi�n frivolizada por los intercambios de golpes en el s�tano del amigo que hace barbacoas en su jard�n los domingos.�Tengo una conciencia profunda del esoterismo�, detalla Guido Mina. �Y encontr� muchas cosas esot�ricas e inici�ticas en el tenis de mesa. La iniciaci�n es un concepto t�pico del sentido y del pensamiento tradicional. Hoy en d�a casi no hay iniciaci�n. En el tenis de mesa lf hay. Es una cuesti�n de calidad y de nivel. Yo tuve la suerte de encontrar un maestro de Rep�blica Dominicana capaz de ganarle a los chinos. La relaci�n es cl�sica. En la cultura moderna se ha perdido. Por eso baja la calidad de todo lo que hacemos�, reflexiona.
Josep Madurell lidera, como maestro, a las casi 20.000 personas federadas en Espa�a, seg�n los datos del Consejo Superior de Deportes. Hace un a�o, un grupo de neurol�gos del Hospital La Princesa analiz� la capacidad neuroprotectora del ping-pong. En seis meses, los pacientes �mejoraron mucho su capacidad cognitiva y retrasaron la evoluci�n de los s�ntomas de enfermedades que mostraban, como el Alzheimer�, dijo entonces la doctora Lydia L�pez Manzanares, responsable de la Unidad de Trastornos del Movimiento.
Marty Reisman, campe�n estadounidense de tenis de mesa en 1958 y 1960.M. GOLD / GETTYEl ping-pong es un ajedrez del d�a a d�a. Hubo un tiempo en que los gigantes tecnol�gicos de Sillicon Valley y sus imitadores reservaban parte de la oficina para jugar. Los trabajadores pod�an desahogarse a palazos. Si el simulador de la guerra colocada en un tablero que se llama ajedrez convocaba a los reyes, el ping-pong coloca enfrente a la persona que no contesta el mail a tiempo. �El concepto al que recurr�a primero para explicar el tenis de mesa es la noci�n de deep play, es decir, juego profundo. La desarrolla [el antrop�logo] Clifford Geertz en su famoso estudio sobre las peleas de gallo en Bali�, a�ade Richard Dosis, profesor de Antropolog�a en la Universidad de Connecticut y autor de The Ping Pong Player and the Professor [El jugador de ping-pong y el profesor].�Es un concepto filos�fico que describe el tipo de juego irracional desde un punto de vista utilitario: no tiene sentido econ�mico�, explica Dosis. �Apliqu� esta idea directamente a mi experiencia con mi hijo Eliel. El entrenamiento juvenil en tenis de mesa es econ�micamente irracional: la comparaci�n entre las ganancias del tenis y las del tenis de mesa es casi rid�cula. Pero no es el punto. El tenis de mesa trata sobre amistades, compromiso y crecimiento, cosas que est�n m�s all� del dinero. Refleja las luchas de la vida cotidiana�.Eliel, su hijo, cay� en el encantamiento. Y el profesor le busca una explicaci�n. �El libro es una historia de amor entre un padre introvertido y su hijo introvertido que comparten un v�nculo alrededor de la mesa. Su rol como actividad social se explica por los terceros lugares�, desarrolla en un correo electr�nico. Los terceros lugares son los ecosistemas donde las personas pacen fuera del hogar y del trabajo. �Caf�s, bares, cosas as�. En nuestro club, un radi�logo, un contable, un entrenador de la selecci�n nacional de Hait�, un profesor de Matem�ticas jubilado, un doctor en F�sica y un antrop�logo barbudo se encuentran como iguales. Las comunidades deportivas, como el ping- pong, nivelan el estatus social. Curiosamente, los miembros ni siquiera parecen darse cuenta de lo extraordinario que es su logro cooperativo, lo cual quiz� sea precisamente la raz�n por la que funciona�."La bolita nunca se comporta de manera normal. Es muy complicado entender qu� har� en mi lado de la mesa"
Guido Mina Di Sospiro, autor de La metaf�sica del ping-pongComo casi todos, Dosis tambi�n tuvo una aventura con el ping-pong en el s�tano de un amigo. �Ocurri� en los 70, en casa de mi mejor amigo Timmy. A nivel f�sico y mental me gusta�, resume. �Ofrece infinitas oportunidades para la creatividad y tiene una enorme diversidad de estilos�. All�, como Madurell, se puso el primer pico. �S�. Es adictivo. Parece que nuestra estructura mental nos hace vulnerables a cosas que ofrecen retroalimentaci�n positiva constante, como los me gusta de Facebook, y el tenis de mesa podr�a funcionar de forma similar cuando ganas puntos. Tambi�n sospecho que hay un consuelo casi meditativo en dar el mismo golpe una y otra vez�.El ping-pong, como otros deportes, contribuye a satisfacer la necesidad humana de jugar. Es un deporte con aspiraci�n de juego de mesa. Una competici�n en miniatura. �El tenis de mesa comenz� como una diversi�n pensada para la clase alta de la Inglaterra victoriana, con la intenci�n de imitar el tenis de sobre hierba�, puede leerse en el libro de Guido Mina. �As� que s�, necesitamos esos juegos. No porque la competici�n trate de dominar a los dem�s, sino porque nos impulsa hacia delante�, concluye Dosis. �Como dice el fil�sofo Michael Novak, el deporte est� arraigado en las necesidades y aspiraciones del esp�ritu humano�.La versi�n confort y hogar del tenis de mesa ha vivido su era dorada en los �ltimos tiempos. Las redes port�tiles de Decathlon propiciaron un intercambio en cada habitaci�n. De repente, fue como si les pusieran palas de playa al sal�n. En esa expansi�n, Algy Batten encontr� un nicho. En 2016 fund� Art of Ping Pong, la marca l�der, como �l mismo la define en su perfil de LinkedIn, �en aportar un toque de dise�o contempor�neo al divertido juego del ping pong�."Nuestra estructura mental nos hace vulnerables. Ganar puntos funcionar�a como los 'megusta' de Facebook"Richard Dosis, profesor de Antropolog�a en la Universidad de ConnecticutBatten es un creativo de Londres que ha hecho el camino al rev�s. �Todo empez� cuando dej� de jugar al ping-pong. Mi socio y yo cerramos nuestra agencia de dise�o y, de repente, me qued� sin un lugar donde jugar. Intent� poner una mesa en el garaje, pero la vida familiar pronto ocup� ese espacio. Me di cuenta de que la mayor�a de las mesas son feas y pasan la mayor parte del tiempo escondidas. As� que dise�� una que pudiera vivir en la pared como una obra de arte�, comenta.Su producto m�s vendido es Face Off ArtBat, una pala con ojos que es coleccionable. Algy Batten lleva su afici�n de una manera m�s pr�ctica. �Es adictivo porque es accesible. Es f�cil empezar, pero dif�cil de dominar. Y mantiene ese raro equilibrio entre ser verdaderamente l�dico, y al mismo tiempo, intensamente competitivo�, explica.Art of Ping Pong ofrece colaboraciones a diferentes artistas. �Lo interesante es que la colaboraci�n suele revivir un amor de infancia por el juego. Algunos son jugadores de toda la vida, otros no tienen ninguna relaci�n real y eso nunca es el factor decisivo�.Batten tiene una intuici�n art�stica sobre un deporte tan transitado como una autopista. �Me gusta que me d� ciertos l�mites. No en materiales o dimensiones, sino en el propio marco del juego. Al elegir el juego como lente, reduzco el campo de ideas que me permito explorar. Aporto una mentalidad de dise�o a dos pasiones: el ping-pong y los objetos. Es una forma civilizada de competici�n: r�pida, reactiva, impulsada por el ego, pero contenida. Ves la personalidad de inmediato. Revela mucho sobre las personas. Aunque no lo romantizar�a en exceso�, despeja un poco el incienso acumulado en otros p�rrafos.El publicista descubri�, como por accidente, que los objetos funcionales influyen m�s en nuestros hogares que las pinturas. Que se lo digan a
Josep Madurell. Ochenta a�os despu�s, el vicio sigue escarbando. �Tengo pr�tesis de cadera. Stents en la pierna derecha y en la izquierda. Sigo practic�ndolo porque con los a�os mejora mis movimientos. Me ayuda a mantenerme en forma. A tener despejada la mente. Y aleja el Parkinson�, comenta. Madurell, el gran maestro de este rompecabezas en cuatro dimensiones.