Silvia ten�a 49 a�os cuando fue tiroteada en las calles de
Zaragoza por su ex marido, que despu�s se dispar� en la cabeza para quitarse la vida. En
Miranda de Ebro,
Dolores (58) muri� calcinada junto a su madre y una vecina en el edificio en el que viv�a: su ex pareja le prendi� fuego y bloque� la salida con colchones para evitar que escapara. Desde que arranc� 2026, los medios de ejecuci�n de los �ltimos asesinatos machistas llaman la atenci�n, m�s aun cuando el n�mero de asesinadas en el primer trimestre ha vuelto a dispararse con fuerza.Entre el 1 de enero y el 23 de marzo, 14 mujeres han sido asesinadas en Espa�a por su pareja o ex pareja, seg�n la Delegaci�n del Gobierno contra la Violencia de G�nero. La cifra es dram�tica: duplica la registrada para este mismo periodo en los dos a�os anteriores y es, a su vez, la m�s alta desde 2020, cuando murieron 19, justo antes del confinamiento por el covid. Tambi�n es el noveno valor m�s alto del registro hist�rico en 24 a�os.�Son cifras muy alarmantes, pero llevamos sufriendo esa violencia mucho tiempo�, esclarece Timanfaya Hern�ndez, psic�loga sanitaria y forense y decana del Colegio Oficial de la Psicolog�a de Madrid. �Los datos indican no s�lo una escalada de violencia, sino de las formas de ejercerla en el d�a a d�a con el control o el acceso a la informaci�n de las v�ctimas. No s�lo aumentan las muertes sino que hay muchos factores que inciden en la forma en que se ejerce la violencia�.Lo m�s alarmante: el 71,4% de las v�ctimas de 2026 ya no conviv�a con su agresor, un porcentaje del todo inusual; 10 de las 14 asesinadas no compart�a vivienda con su asesino, lo que evidencia que el peligro trasciende el n�cleo de convivencia y apunta a fallos en la protecci�n. �En determinados perfiles la separaci�n suele ser un factor que aumenta el riesgo porque es una situaci�n de p�rdida de control y poder sobre la v�ctima, por lo que suele suceder que se aumenten estas conductas violentas e impulsivas�, explica Hern�ndez.Nunca antes esta caracter�stica hab�a registrado un valor tan alto. En 2025, el peligro se localiz� en casa: el 81% conviv�a con su agresor. El porcentaje de cr�menes perpetrados mientras v�ctima y agresor no conviv�an toc� su techo en 2021: de las 49 mujeres asesinadas, 16 (32,7%) no compart�a hogar con el asesino. Ahora la cifra es 38 puntos mayor.La separaci�n f�sica no blinda. Tampoco las denuncias. De las v�ctimas en 2026, el 64,3% no denunci�. Pero tambi�n asesinaron a mujeres que hab�an alertado, lo que abunda en grietas en el sistema de protecci�n. Esto �indica que a veces la valoraci�n del riesgo no es acertada y hay que mejorarla. Estamos normalizando datos alarmantes cada d�a�, incide Timanfaya Hern�ndez.Cinco de las 14 v�ctimas de 2026 denunciaron antes: un 35,7%. Sin ser muy alto, el porcentaje ya es mayor que el balance de las denunciantes asesinadas en 2025: 20,8%. El porcentaje de denunciantes de estos tres primeros meses supera tambi�n a las que lo hicieron en 2024 (32,7%) y en 2023 (25,9%). S�lo una mujer de las cinco que hab�an denunciado en 2026 decidi� no continuar con el proceso tras la apertura del caso. En los cuatro casos restantes se interpusieron medidas que estaban en vigor en el momento de su muerte y que fueron quebrantadas. Seg�n el tipo de v�nculo, s�lo 3 de las 14 asesinadas (21,4%) manten�a una relaci�n de pareja con su agresor, frente al 78,6% que no.Tanto v�ctimas como agresores eran, en su mayor�a, nacidos en Espa�a (78,6%). En ambos casos el 21,4% de cada uno hab�a nacido en otro pa�s. Son porcentajes que tampoco cuadran con la tendencia de los �ltimos a�os, cuando la presencia de extranjeros era m�s alta. Esta circunstancia hab�a sido enarbolada desde sectores pol�ticos de la derecha radical para justificar su ruptura con el consenso en violencia de g�nero.Si se tienen en cuenta los menores de edad muertos en estas circunstancias, sube a 17 el total de v�ctimas. Fueron tres los v�stagos asesinados: la misma cifra que todos los de 2025 y la m�s alta registrada para este periodo desde que se empezaron a recoger estos datos en 2013. �Necesitamos personas especializadas que valoren este riesgo. Ante la m�nima alerta el foco tiene que estar en los menores�. El asesinato de Aitana (3 a�os) en Torrevieja a manos de su padre, que despu�s se quit� la vida, es el caso m�s reciente. Consideraciones, todas ellas, que ahondan en los fallos sist�micos ya rese�ados.Desde el Gobierno, se han centrado en los �ltimos meses en tratar de cerrar la crisis de los fallos de las pulseras antiagresores -otra quiebra en el sistema de protecci�n-, mientras subrayan la apuesta por desplegar todos los recursos. La delegada del Gobierno contra la Violencia de G�nero, Carmen Mart�nez Perza, afirm� la semana pasada que a diciembre de 2025 el Gobierno hab�a destinado m�s de 82 millones a medidas directas, y que de las 461 que comprende el Pacto de Estado contra la Violencia de G�nero (renovado en febrero de 2025), se hab�an activado 235 (51%).