Le hemos dado el título a un genio o a un loco, el tiempo lo dirá”. La frase se atribuye a
Elies Rogent (1821-1897), director de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="85204" data-entity-type="organization">Escuela de Arquitectura de
Barcelona y se refería a un joven graduado de 26 años llamado Antoni Gaudí que a lo largo de la carrera había dado sobradas muestras de talento pese a dejar un expediente académico olvidable, con una mayoría de asignaturas aprobadas por los pelos. El mal alumno, no obstante, iba siempre más allá de lo convencional y exhibía maneras: para su proyecto de Reválida, el equivalente al actual proyecto de fin de carrera, escogió un paraninfo, contraponiendo el suyo, más moderno, novedoso y complejo, al que el propio Rogent había diseñado para el nuevo edificio de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="49938" data-entity-type="organization">Universitat de
Barcelona. Obtuvo la peor nota de su promoción. Aprobó por mayoría pero no por unanimidad, con los votos negativos de algún miembro del tribunal que tal vez respondió así a lo que vio como un desafío personal (el propio Rogent) o de algún otro como
Domènech i Montaner, que lo empezaba a ver como un rival en potencia.Paraninfo diseñado por Gaudí en 1877 como proyecto de Reválida en la Escuela de Arquitectura Cátedra Gaudí/UPCGaudí, uno de los arquitectos más brillantes de la historia, no solo fue un mal estudiante sino que además alardeaba de haberlo sido. Lo cual no significa que no le interesara lo que allí se enseñaba o que no sacara provecho de su paso por la universidad. En el lujoso volumen de Artika Gaudí en primer plano , Juanjo Lahuerta, uno de los que más y mejor se han acercado a la obra del arquitecto, venía a decir que en realidad le pasó lo que a tantos alumnos inteligentes, que medía sus tiempos y sus esfuerzos y los ponía allí donde más le convenía, que en el caso de la carrera de arquitectura fueron sus proyectos, con los que podía polemizar con sus profesores.Expediente académico de Gaudí en la Facultad de Ciencias de la UBUBY en su promoción –la segunda de la Escuela de Arquitectura-– había más profesores que estudiantes (cuatro, incluido él). Había empezado su vida escolar a trancas y barrancas en
Reus, y cuando en 1868 se trasladó a vivir a
Barcelona con su hermano Francesc, que estaba estudiando Medicina, arrastraba aún las asignaturas de Física e Historia natural, que acabó aprobando en el instituto Jaume Balmes. Un año después se inscribió en la Facultad de Ciencias de la
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="49938" data-entity-type="organization">Universitat de
Barcelona, en el antiguo convento de las Carmelitas, en la calle del Carme, como preparación previa a su formación de arquitecto. Llegó tarde a la matricula. El 11 de octubre de 1869, con 17 años, solicita que le sea admitida en “esta Universidad Literaria” la matrícula en las asignaturas de Complemento de álgebra, Geometría y Trigonometría rectilínea y esférica, y Geometría analítica, “ya que es indispensable para ingresar en la carrera de Arquitectura”. El objetivo al final del camino.El suspenso en Mecánica racional le hizo alargar un año sus estudios en la Facultad de CienciasHabía pasado el verano en
Reus y, justifica su presentación fuera de plazo, porque ”las circunstancias políticas no han permitido el ponerme antes en camino”. El documento manuscrito, en el que sin citarlo, Gaudí hace referencia a la Revolución de 1868 y las revueltas posteriores, forma parte del expediente académico del arquitecto que se conserva en la UB y cuyo dato más sorprendente es que tuvo que repetir en el curso 73-74 la asignatura de Mecánica racional que había suspendido. En octubre de 1874, el alumno le suplica al rector que le haga llegar la “papeleta de examen”.Solicitud del 11/X/1869 para matricularse fuera de plazo al haberse retrasado por cuestiones políticas UBSegún Armand Puig, autor de una de las últimas biografías del arquitecto, editada por Proa, “la vida de Gaudí en estos años es muy desconocida y se desarrolla a la sombra de su hermano Francesc”, con el que vive hasta la muerte de este último en 1876. Gaudí era selectivo en la adquisición de conocimientos. Obtuvo aprobados rasos en las asignaturas en las que se matriculó y cuyas clases se saltaba sin problemas y a cambio iba a escuchar a profesores que le interesaban de verdad, como los catedráticos Manuel Milà i Fontanals, de Estética e Historia de la Literatura, y de Xavier Llorens i Barba, de Filosofía.Lee tambiénSolicitud fechada en 1874 para volver a examinarse en Mecánica racional UBYa en la Escuela de Arquitectura, nunca se conformó con la condición única de estudiante. Prefería la acción y trabajó como ayudante en proyectos como la Cascada Monumental del parque de la Ciutadella diseñada por Josep Fontseré, que le confió los cálculos hidrológicos del embalse necesario para alimentar la gigantesca fuente y el lago. Según el hispanista Gijs Van Hensbergen, autor de otra biografía de referencia, “realizó la tarea con tal precisión que , cuando el profesor de resistencia de los materiales, Joan Torras, comprobó sus cálculos, lo aprobó de inmediato pese a que no había asistido a ni una sola de sus clases.Proyecto de fuente monumental en Plaza de CatalunyaCátedra Gaudí/UPC“Las circunstancias políticas no han permitido el ponerme antes en camino”, argumenta para justificar que se matricula fuera de plazoA lo largo de la carrera obtuvo 18 aprobados, un excelente y dos notables en la asignatura de proyectos. Los custodia como auténticos tesoros la Cátedra Gaudí de la UPF, entre ellos una monumental fuente en plaza Catalunya en la que el agua, cayendo desde más de 50 metros, y expandiéndose por fuentes y estanques hasta los 70 metros de diámetro del perímetro más exterior, es un elemento arquitectónico más. La fuente imaginada formará parte de una exposición inmersiva producida por Mediapro Xperience en el marco del Año Gaudí. Lahuerta imagina “el ruido ensordecedor de esos chorros y cascadas, y cómo el viento las habría hecho cambiar de dirección, salpicándolo todo alrededor, envolviéndolo en su atmósfera”.