Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 1 de abril:Calificaciones★★★★★ obra maestra★★★★ muy buena★★★ buena★★ regular★ malaLa grazia (★★✩✩✩)Dirección: Paolo SorrentinoIntérpretes:
Toni Servillo, Anna Ferzetti, Orlando CinqueProducción: Italia, 2025 (133 min)Comedia dramáticaLa grande perezzaPor Philipp EngelEl tándem formado por
Toni Servillo y
Paolo Sorrentino ya había retratado a dos presidentes italianos, tan históricos como polémicos, con mayor –el Andreotti de Il Divo (2008)– o menor fortuna –el Berlusconi de Silvio y los otros (2018)–, amén de que el napolitano también exploró las entrañas del
Vaticano en dos miniseries y sendos pontífices de ficción, vistas con decreciente interés. En esta ocasión, el presidente democristiano
Mariano De Santis, ni ha sido arrancado de las páginas de la convulsa Historia italiana, ni va con ánimo de armar escándalo, más allá de las dudas que le atenazan antes de firmar tres documentos: dos indultos y una ley de la eutanasia.El tan candente tema se resuelve con una pregunta hermosa, aunque demasiado obvia –“¿A quién pertenecen nuestros días?”–, y los casos de indultos, que funcionan como intrahistorias, no pasan de meras viñetas sin consistencia. De Santis es un hombre tranquilo y bueno –un Olof Palme romano–, que echa de menos a su fallecida esposa, al tiempo que se pregunta obsesivamente quién fue su amante, una cuestión que el espectador resuelve mucho antes que él. Aunque le extrajeron un pulmón, con la complicidad de un guardaespaldas, también fuma a escondidas. Eso y otro improbable Papa de ficción es todo lo que el último Sorrentino tiene que ofrecer.Fotograma del filmePara ser una película que juega con la polisemia de la gracia, no va sobrada de la misma. Si La gran belleza era una película festiva, que invitaba decididamente al baile (¿quién se resiste a una versión felliniana de la Carrà?), aquí Sorrentino parece echarse a la sombra de sus superiores, como
Nanni Moretti, al que podría estar homenajeando con ese Papa africano en motocicleta, o
Gianfranco Rosi, cuyo magistral documental In Viaggio, viajando con el Papa Francisco también podría haber sido una decisiva inspiración en la desacralización de la pompa oficial por la vía del gag visual. No toca fondo como la bochornosa La juventud (2015), lastrada por aquella mirada verdosa que no parecía de este siglo. Pero, aún con su habitual efectismo visual, es un Sorrentino decepcionante al que sólo podríamos llegar a indultar por la bonachonería de su fiel Servillo.Lapönia (★★★★✩)Dirección: David SerranoIntérpretes: Natalia Verbeke, Julián López, Àngela CervantesProducción: España, 2026. 89 m. ComediaTiki-taka con la verdadPor Salvador LlopartLapönia es la región más septentrional de Finlandia. Un territorio vasto y casi vacío que se estira entre Suecia, Noruega, Rusia y el mar Báltico. El norte del norte, allí donde pasan cosas que parecen magia. El sol de medianoche, que no se apaga, y la aurora boreal, que es como un trozo de cielo ardiendo. Todo eso, que es real, podría parecernos mentira. Lapönia, la película, explora, por el contrario, las mentiras que aceptamos como si fueran tan reales como esa aurora boreal.Dirigida con gusto y saber cinematográfico por David Serrano, es un filme de interiores. Puramente teatral. Pese al título, como de un documental de La 2, resulta contenido, austero, muy preciso en la puesta en escena y especialmente brillante en los diálogos. Conviene recordar a los autores de la obra teatral de la que parte: Cristina Clemente y Marc Angelet. La película descansa en el texto y en cuatro intérpretes en estado de gracia. Natalia Verbeke, Àngela Cervantes, Vebjørn Enger y Julián López juegan en equipo, pasándose la palabra como si fuera una pelota: tiki-taka, tiki-taka verbal. La tragicomedia arranca con una niña de cinco o seis años que le dice a su primo que Papá Noel no existe. Los padres del niño (Julián López y Natalia Verbeke), que han viajado a Laponia en busca de esa magia, se indignan. Los padres de la niña (Enger y Cervantes), que viven allí, se plantan y defienden a su hija y su afán justiciero. A partir de ahí, la función se pone en marcha con precisión y lo que parecía anécdota acaba convirtiéndose en un combate que transcurre en la delgada línea que separa la ilusión de la realidad.Los protagonistas de la películaLapönia, pues, no es tanto un lugar como una idea: la de esas mentiras disfrazadas de tics culturales o de prejuicios personales. Mentiras de conveniencia que, para unos, son un recurso y, para otros, una tragedia. Mentiras que llevamos tanto tiempo aceptando que ya ni nos damos cuenta. Con el lenguaje de la comedia nos ponemos frente al espejo de nosotros mismos y, encima, nos reímos.Calle Málaga (★★✩✩✩)Dirección: Maryam TouzaniIntérpretes: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed BoulaneProducción: Marruecos-España-Francia-Alemania-Bélgica, 2025 (116 minutos). Drama. Los ojos de CarmenPor Jordi Batlle CaminalEn las primeras imágenes de Calle Málaga vemos a María Ángeles, una viuda en la tercera edad que siempre ha vivido en Tánger, hija de inmigrantes españoles, comprando fruta, hierbas y hortalizas en las paradas al aire libre de una calle modesta. Se la ve feliz y sonriente, pero su vida apacible se tuerce de inmediato cuando llega su hija. No es una visita cordial: la mujer tiene problemas económicos y ha decidido vender la casa donde vive su madre, de la que es propietaria, y convencerla de que se vaya a Madrid con ella o a una residencia de ancianos tangerina.Carmen Maura en 'Calle Málaga'Este es el conflicto central de Calle Málaga. María Ángeles es Carmen Maura y Carmen Maura es la película. Una actuación controladísima, en la que se impone la mirada: los ojos de Maura hablan, comunican, juzgan, aprueban o condenan. La veterana actriz sigue mandando en la pantalla, pertenece a la estirpe de las más grandes. Más allá de ella, la película de Maryam Touzani es muy simple. Y le sobran subtramas: la historia de amor con el anticuario solitario, los partidos de fútbol televisado en casa… Es el prototipo de película idónea para ver con provisión de carquiñoles y bebiendo un buen té a la menta. Super Mario Galaxy: La película (★★✩✩✩)Dirección: Aaron Horvath y Michael JelenicProducción: Estados Unidos, 2026 (98 min)AnimaciónLa sociedad del cansancioPor P. EngelSe suele citar la fontanería como una de esas envidiables profesiones, justamente remuneradas, a los que nunca les falta trabajo. Pero la nueva aventura de Mario y Luigi, ambos fontaneros de profesión –como es sabido desde hace ya cuarenta años (que Nintendo nos recuerda implacablemente antes de los créditos)–, también están más que expuestos a la autoexplotación despiadada, al multitasking frenético y a una sobreestimulación digital que sólo puede conducir al agotamiento extremo, y al burn-out. Una imagen del filmeAl principio de esta secuela de Super Mario Bros (2023), el giro nostálgico en clave Star Wars (en lugar de las ocasionales canciones ochenteras de la primera entrega) ofrece más espacio y cielos abiertos, un ritmo más sosegado, como si los hermanos con peto y gorra hubiesen aprendido la lección de Byung-chul Han, y se hubiesen entregado a una vida más contemplativa, sin prisas y con pausas. Pero, a pesar de algunos premios gratificantes, la rápida aceleración de la acción, en la que el espectador vuelve a sentirse cual bola de fliper lanzada en todas las direcciones entre incontables sonidos molestos, acaba dejándonos fuera de juego, genuinamente preocupados por las nuevas generaciones, mega estimuladas y al borde del TDAH.Noche de bodas 2 (★★★✩✩)Dirección: Matt Bettinelli-Olpin, Tyler GillettIntérpretes: Samara Weaving, Kathryn Newton, Elijah WoodProducción: Canadá, 2026. 95 m. Comedia gore.Segundas nupcias, misma carniceríaPor S. LlopartLos superhéroes recurren a sus ajustados trajes de látex para advertirnos de que, con ellos, se avecinan cataclismos sin fin. Grace (Samara Weaving) solo necesita su vestido de novia para anunciar exactamente lo mismo. Vuelve la novia ensangrentada de Noche de bodas (2019), aquella comedia a medio camino entre la farsa desatada y el gore contenido, sin rastro de poesía lorquiana y con abundante hemoglobina.Imagen de 'Noche de bodas 2'Vuelve la novia con su ajado y raído vestido blanco —ya ennegrecido— para continuar la caza, donde ella es la supuesta víctima mientras una caterva de asesinos la persigue armada con pistolas, espadas y hachas. Para matarla. El mismo planteamiento que sostenía la primera entrega preside esta Noche de bodas 2, que arranca exactamente donde terminaba la anterior: con Grace fumando un cigarro a las puertas del desastre y un reguero de cadáveres desmembrados a su espalda. Esta secuela no oculta su vocación de repetición. La cuestión es si logra superarse. Entretenida sin remordimientos, chocante sin pudor y ágil en su lógica de “tocar y morir”. Noche de bodas 2 apuesta por el más de lo mismo. Objetivo conseguido. Aquí la repetición no es un defecto. Es la regla del juego.