Llega el momento de la verdad para
Carlos Cuerpo. El hombre calmado del Gobierno va a poner a prueba su paciencia en el, probablemente, Parlamento más polarizado de la historia reciente. El tecnócrata, que cae bien a cualquiera que lo conozca de cerca, es sensación en redes sociales. Por su formación, por su seguridad, por su forma de explicar la economía, porque quién no le compraría un coche de segunda mano. Pero esa relativa paz se acabó. El nuevo vicepresidente primero se ha convertido desde ya en pieza de caza mayor para la oposición y eso requerirá para él un nuevo registro.El nuevo vicepresidente primero, Carlos CuerpoDani DuchEl vicepresidente independiente se va a tener que mojar políticamente cada miércoles. Ya no es el ministro de Economía que se sentaba en el banco azul alejado del presidente. Desde ya ocupará el todopoderoso segundo escaño del Gobierno. Ese el que antes se sentaron
Montero,
Calviño, Calvo, Sáinz de Santamaría, Fernández de la Vega, Cascos o Guerra, entre otros. Su perfil alejado a la política se va a contaminar, quiera o no, en el pim, pam, pum parlamentario habitual. Habrá que ver cómo lo capea un 'teco' no habituado a esos registros.A Cuerpo ya le están buscando. En X circula una entrevista en la que afirma que “el mayor alivio en materia fiscal se ha producido en las rentas medias-bajas”. El
PP, rápidamente, le acusó de mentir. “Es el ‘moderado’ pero miente igual que Sánchez”, afirmó la portavoz en el
Congreso,
Ester Muñoz. Lo cierto es que, sin ánimo de corroborar o corregir afirmaciones, que no es el objeto de estas páginas, un estudio del
Instituto de Estudios Fiscales acaba de corroborar la afirmación del vicepresidente primero.A Cuerpo también le buscan en
Sumar, donde no ha terminado de gustar su ascenso.
Yolanda Díaz vino a decir que las decisiones que tomaba o, mejor dicho, que frenaba eran de ser casi mala persona. Él no respondió. Al contrario. El hombre templado presume de una buena relación con sus socios de coalición. Es el estilo Cuerpo. Ni una mala palabra.Las palabras de Cuerpo durante su toma de posesión también causaron sensación. Habló de su abuelo y de la mina de Wolframio en
Extremadura. Para bien y para mal. Hay quien las valoró de forma positiva, pero también hay quien dijo que no dijo nada excepcional, sino que describió la historia de miles de familias. El reto de Cuerpo, dijo, es conseguir que “todos los españoles tengan las herramientas para ser artífices de su ventura”. El sueño americano, pero a la española.Cuerpo suele también ser motivo de comentario en redes sociales cuando habla en chino o en japonés. Pero con hablar idiomas no se ganan investiduras. Porque el objetivo último de Sánchez es que en lo que quede de legislatura se hable, y mucho, de números. De PIB, de déficit, de reducción de la desigualdad, de récord tras récord. “Es la economía, estúpido”, vino a manifestar el presidente con su ascenso. La duda que queda es si será suficiente para llegar a los bolsillos que más han sufrido la pérdida de poder adquisitivo. No hay que olvidar que la inflación se ha llevado por delante a los gobiernos de media Europa y, probablemente, es el principal motivo por el que Trump reside hoy en la Casa Blanca.Cuerpo ha sabido entablar una relación fluida con la gran empresa española. Eso es un punto a favor de un Gobierno sin mayoría parlamentaria. De hecho, algunos de los principales empresarios del país no han duda en alabar su figura. La reputación del vicepresidente también es buena en Bruselas, en la City londinense y en Wall Street. Eso, para el Gobierno, es una especie de seguro de vida.La economía española sigue mostrando síntomas de fortaleza, al menos a nivel macroeconómico, y eso también es importante para que Cuerpo haya pasado semidesapercibido en el
Congreso. La oposición sólo le ha puesto a prueba en seis preguntas parlamentarias. No ha sudado demasiado, no. Pero esos tiempos sin crítica política se acabaron. ¿Hasta dónde se mojará el vicepresidente sin carné? Cuerpo a tierra para él, que se va a enfrentar a una dura batalla parlamentaria, y cuerpo a tierra para sus rivales, porque puede ser correoso.Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro 'El año que vivimos sin Gobierno' (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.