Vivimos una pandemia emocional invisible, desbordados por estar hiperconectados y expuestos a un exceso de información, que nos puede generar niveles de ansiedad, nerviosismo, estrés, agotamiento, burnout u otros desórdenes mentales. Este es el diagnóstico que hacen
Molo Cebrián y
Luis Muiño, dos destacados psicoterapeutas y divulgadores sobre salud mental a través de artículos, libros, redes sociales y de su podcast “Entiende Tu Mente”, que tiene más de 130 millones de descargas acumuladas. Esta semana, en el
Auditori L’Illa , han ofrecido una interesante conferencia conjunta con ideas y propuestas para sobrevivir a esta nueva pandemia. Dicha conferencia se enmarca dentro del ciclo “Cuida tu mente, cuida tu salud” que organiza la
Fundación AXA junto con
La Vanguardia.La paradoja -explicaron ambos conferenciantes- es que nunca habíamos tenido tantas herramientas para trabajar, para comunicarnos, para organizarnos y, sin embargo, nunca tanta gente se había sentido desbordada. “Eso no es una pandemia viral -dijeron-. Es una pandemia emocional, invisible, pero masiva”.“No es que no podamos con la vida -añadieron-. Es que estamos intentando vivirla sin pausas, sin límites y sin traducción emocional. No sabemos parar y eso lo hemos convertido en una virtud, hasta el punto de que hemos confundido estar ocupados con estar bien, estar disponibles con estar comprometidos”.En su opinión el problema no es hacer mucho. “Es no detenerse nunca -dijeron-. Y detenerse hoy es difícil. Va contra la cultura, contra la inercia, contra la expectativa. Pero quizá -recomendaron- el primer paso no sea hacer más, ni organizarse mejor, ni optimizar más. Quizá el primer paso sea algo mucho más incómodo: parar”. En el transcurso de su conferencia
Molo Cebrián y
Luis Muiño plantearon varias baterías de preguntas a los asistentes y, al mismo tiempo, les ofrecieron pequeños tips para hacer frente a esa pandemia emocional que han detectado y poder superar sus inconvenientes.Cuida tu mente. Cuida tu salud. “El objetivo de la
Fundación AXA es contribuir a prevenir riesgos y en ese ámbito la salud mental tiene una función primordial”, afirma
Francesc Moreno, director territorial de
AXA Seguros en
Catalunya.Christopher_KlettermayerAyuda para educar la menteEl cerebro no está preparado para doscientos mensajes al día, ni para notificaciones constantes.Los dos conferenciantes fueron presentados por
Enric Sierra, director adjunto de
La Vanguardia, y por
Francesc Moreno, director territorial de AXA en
Catalunya. Los dos destacaron el acierto de haber organizado el ciclo de conferencias sobre “Cuida tu mente, cuida tu salud” ya que ha despertado un gran interés entre el público, que llenó por completo el salón de actos del
Auditori L’Illa.
Enric Sierra puso en valor el trabajo de MoloCebrián y
Luis Muiño a través de las redes sociales porque contribuyen activamente a enseñar a las personas a educar la mente, lo que es muy necesario hoy en día ante tantos estímulos que reciben nuestros cerebros.
Francesc Moreno, por su parte, recordó que el objetivo de la
Fundación AXA es contribuir a prevenir riesgos y que en ese ámbito la salud mental tiene una función primordial. “Pretendemos -dijo- dar visibilidad a los problemas de salud mental y por ello organizamos este ciclo de conferencias sobre la necesidad de cuidar la mente. Cuidar la mente es cuidar nuestra salud.
Molo Cebrián y
Luis Muiño son muy didácticos y a través de su podcast “Entiende tu mente” ayudan a muchas personas. Por eso estamos aquí con ellos. En
Fundación AXA, con el mismo objetivo, también patrocinamos la plataforma Constantes y Vitales en la cadena televisiva de La Sexta”.El experimento del correo electrónicoLos dos conferenciantes comenzaron su intervención explicando el experimento del correo electrónico. En 2015, en la University of British Columbia, dos psicólogos, Kushlev y Dunn, dividieron a un grupo de trabajadores en dos secciones. Unos podían mirar el correo constantemente; otros solo tres veces al día. Lo que entonces era el correo electrónico hoy podría ampliarse también al WhatsApp, Instagram, Messenger o Telegram.El resultado fue que el grupo que miraba el correo solo tres veces al día tenía menos estrés, menos agotamiento y más sensación de control. Trabajaban lo mismo. Exactamente lo mismo. No eran menos productivos. No eran menos profesionales. No eran menos responsables. Lo que cambió no fue la cantidad de trabajo, sino la experiencia subjetiva del trabajo. La sensación de invasión desapareció. Y cuando desaparece la invasión, baja el estrés. “Esto encaja -dijeron-con algo que vemos mucho en terapia: no es tanto lo que haces, sino cómo lo vives. No es la carga, es la fragmentación. No es el volumen, es la interrupción constante. Hoy muchos no estamos trabajando de forma continua. Estamos siendo interrumpidos continuamente. Y cada interrupción rompe el foco, genera tensión, deja residuos mentales. El problema no es que trabajemos mucho. Es que nunca dejamos de empezar a trabajar”.Es importante establecer microdescansos de tres minutos cada cierto tiempo durante el día.Lo interesante del experimento también fue la reacción de los trabajadores. Muchos protestaron porque se sentían en la obligación de contestar rápidamente los correos. “Si no respondo rápido, fallo”, pensaban, como si la rapidez fuese una medida de valor personal. Y aquí, según señalaron
Molo Cebrián y
Luis Muiño, aparece una confusión muy moderna: confundimos eficacia con inmediatez, compromiso con disponibilidad, responsabilidad con hiperconexión. El resultado es que nos hemos convertido en vigilantes de nuestras propias notificaciones. A partir de aquí, por tanto, hay que preguntarse: ¿El estrés laboral viene del trabajo… O de no poder salir nunca de él? ¿Trabajamos… o estamos siempre en guardia? La realidad es que la fatiga no viene tanto del esfuerzo como de la imposibilidad de cerrar. No es carga, es invasión. No es intensidad, es continuidad sin pausa. Y eso -concluyeron- desgasta mucho más.Interés por la salud mental. La conferencia sobre salud mental organizada por la
Fundación AXA y
La Vanguardia ha despertado el interés de un público cada vez más concienciado sobre esta problemática.Christopher_KlettermayerPreguntas incómodasMolo Cebrián y
Luis Muiño plantearon a los asistentes diversas preguntas para su autoanálisis y mejor autoconocimiento. Son preguntas útiles para observarse y poder corregirse. Aquí hay algunas de las que hicieron:¿Cuántas veces al día miras el móvil sin necesidad real? No portrabajo, no por utilidad, sino por impulso. Si es muchas veces puede reflejar falta de atención a lo que haces.¿Puedes estar diez minutos sin consultar notificaciones? Si eso cuesta es reflejo de un sistema nervioso acostumbrado a la estimulación constante.¿Sientes ansiedad cuando alguien tarda en contestarte? Eso no habla de la otra persona, habla de tu tolerancia a la incertidumbre.¿Tienes momentos reales de desconexión mental?¿Tu descanso es descanso… o solo ausencia de tareas? Porque parar no siempre es recuperarse. Muchas veces creemos que descansamos cuando en realidad solo dejamos de hacer cosas.¿Estás cansado por trabajar mucho… o por no dejar de pensar enel trabajo? Muchas veces no es el cuerpo el que está agotado, esla mente la que no se apaga.¿Cuánto tiempo dedicas a compararte con otros en redes? Lacomparación siempre ha existido, pero nunca había sidoconstante. Y cuando algo es constante, deja de ser neutro.¿Tu autoestima depende de lo que haces… O de lo que otrospiensan de ti? Si depende de fuera, siempre será inestable.Siempre estará en riesgo.¿Cuándo fue la última vez que pediste ayuda profesional?Vivimos en una cultura que glorifica el “yo puedo solo”, pero esotiene un coste psicológico muy alto.¿Si mantienes tu estilo de vida cinco años más, te acerca o te aleja de la vida que quieres? Esa pregunta es estratégica para valorar el rumbo que se sigue. Muchas vidas no se desvían por grandes decisiones, sino por pequeños hábitos sostenidos. No es lo que haces un día. Es lo que repites.¿Cuántas veces miras el móvil sin necesidad real? ¿Puedes estar diez minutos sin consultarlo?Microdescansos para el cerebroLa conferencia versó también extensamente sobre cómo gestionar las emociones, la ansiedad, el estrés y la autoestima. En cualquier caso lo que es evidente, según ambos conferenciantes, es que el cerebro humano no está diseñado para el nivel de estímulo actual. No está preparado para doscientos mensajes al día, ni para notificaciones constantes, ni para comparación social permanente. Compararon al cerebro con un ordenador con demasiadas pestañas abiertas: Funciona, sí, pero lento, saturado, ineficiente. Por ello recomendaron a los asistentes que realicen microdescansos. Por ejemplo, cada noventa minutos, parar tres: respirar, mirar lejos, desconectar un momento. Parece poco, pero es una intervención directa sobre el sistema atencional. No es perder tiempo, es recuperar capacidad.La trampa es pensar: descansaré cuando termine todo. Pero alerta: en el entorno digital, todo no termina nunca. Hay que tener en cuenta que el descanso no es un premio. Es una condición básica para poder sostener el rendimiento. Sin descanso, no hay productividad. Hay desgaste.Desconexión de las redesHabría que fijar dos momentos al día sin móvil. Por ejemplo, por la mañana y por la noche.La capacidad de desconexión de las redes sociales es tan importante como difícil, ya que están diseñadas para generar dopamina y hacernos adictivos. Por ello
Molo Cebrián y
Luis Muiño recomiendan, de entrada, un ejercicio sencillo: establecer dos momentos al día sin móvil. Por ejemplo, la primera hora de la mañana y la última de la noche. Eso reduce la ansiedad anticipatoria y reduce la sensación de estar pendiente de algo. Un límite sano es simplemente decir “no” y definir dónde termina tu responsabilidad. Y si no puedes o no sabes, pide ayuda. “Ir a terapia -dijeron- no significa estar roto. Significa querer entenderse”.