Laura Francés 31/03/2026 16:00 Actualizado a 31/03/2026 16:22 Aunque el programa Artemis está liderado por la
NASA, la misión
Artemis 2 cuenta con una destacada participación internacional. Entre los socios se encuentran la Agencia Espacial Europea (ESA), así como las agencias espaciales de Canadá (
CSA) y
Japón (
JAXA).La contribución europea resulta esencial para el funcionamiento de la nave
Orión. La ESA es responsable del módulo de servicio europeo (ESM), el elemento que proporciona propulsión, electricidad, agua, oxígeno y control térmico durante toda la misión. Este módulo incorpora 33 motores para maniobras en el espacio, cuatro grandes alas solares capaces de generar energía eléctrica y los sistemas que permitirán mantener con vida a la tripulación durante semanas en el espacio profundo.La aportación europea no es puntual. La ESA ha encargado a
Airbus la construcción de varios módulos de servicio para distintas misiones Artemis, consolidando una cooperación a largo plazo con la
NASA en la exploración lunar.Los astronautas de la misión Artemis II posan frente al Módulo de Servicio Europeo que les proporcionará todo lo necesario para prosperar en su viaje al satélite natural de la Tierra ESA/M. CowanTecnología española en una misión históricaDentro de esta cooperación europea,
España desempeña un papel específico en sistemas clave del módulo de servicio, entre ellos el sistema de control térmico desarrollado en las instalaciones de
Airbus en
Tres Cantos (Madrid).Este sistema, conocido como Unidad de Control Térmico (TCU), actúa como el “cerebro” que regula la temperatura de la nave
Orión. Su función es mantener condiciones habitables en un entorno extremo, donde la nave puede enfrentarse a temperaturas cercanas a los -270 ºC en la sombra del espacio y a calor extremo bajo la radiación solar directa.Además, supervisa las condiciones térmicas de elementos críticos como depósitos de agua y oxígeno, evitando cambios de estado o de presión que podrían comprometer la misión. En la práctica, forma parte del conjunto de sistemas que hacen posible la vida a bordo.A pesar de su importancia, la unidad tiene un tamaño reducido —similar al de una caja de zapatos— y un peso de apenas unos 11 kilos. Sin embargo, puede suministrar una potencia cercana a 1,4 kilovatios y está diseñada con altos niveles de redundancia: puede seguir funcionando incluso si fallan varios componentes simultáneamente, una exigencia fundamental en cualquier misión tripulada.Representación artística de la nave
Orión y su módulo de servicio europeo en el espacio durante la misión Artemis, viajando alrededor de la
Luna y de regreso a la Tierra ESA/D. DucrosEuropa y
España en la exploración del futuroAdemás del control térmico,
España participa en otros elementos estructurales y tecnológicos del módulo europeo, dentro de una red industrial que implica a múltiples países del continente. Su contribución es menor en volumen, pero está integrada en el núcleo funcional de la nave.La participación europea en Artemis va más allá de la tecnología. Como parte del convenio con la
NASA, la ESA tiene acordado el vuelo de astronautas europeos en tres misiones futuras. Por ahora, no se ha decidido si alguno de ellos llegará a pisar la superficie lunar.