Es el distrito joven de
Bilbao, pero también el nexo con el pasado industrial y, al mismo tiempo, el puente con el siglo XXI.
Deusto es céntrico pero residencial, tranquilo pero vibrante, con mucha personalidad, pero conectado con el devenir de esta ciudad que acometió el más admirado lavado de rostro para llegar a ser lo que es hoy: un entramado urbano moderno y apacible, vertebrado por la
Ría del Nervión. A sus aguas se asoma este barrio del noroeste que es, realidad, un conjunto de cuatro barrios que le otorgan un carácter heterogéneo.La pasarela
Pedro Arrupe conecta con la parte trasera del Guggenheim en un agradable paseoPor su ubicación, por su conexión y por su vitalidad,
Deusto es hoy uno de los rincones más completos de la metrópoli del Guggenheim, al que por cierto se llega en un pispás desde la pasarela
Pedro Arrupe, un puente peatonal que conecta con la parte trasera del museo en un agradable paseo. A esto se suma el ambiente que le confiere la vida universitaria y la eclosión de auténticos templos de la gastronomía que están haciendo volver los ojos a este desconocido distrito.Un poco de historiaDeusto hunde sus orígenes en el fango y los humedales, cuando nace como entidad independiente con aquellos primeros habitantes que se instalan en las faldas del monte
Elorriaga y convierten las zonas encharcadas en una pequeña vega en la que crecen los tomates. De ahí que a sus habitantes se les conozca coloquialmente como los tomateros.
Deusto desde el Guggenheimudeusto / InstagramEs a finales del siglo XIX cuando comienza una industrialización que no sólo dota al lugar de fábricas de carácter naval (anclas, velas, cordeles…) sino también de grandes empresas que desempeñan una actividad frenética que se vio complementada con la llegada del tren y, finalmente, con la anexión a la ciudad de
Bilbao el 1 de enero de 1925. Una ciudad a la que también se unió físicamente a través del puente levadizo de
Deusto que, hoy en día, es el único que puede seguir abriendo sus brazos.Animación estudiantilNada identifica más a este distrito que la vieja Universidad, con su majestuoso edificio diseñado por
Francisco de Cubas en 1886. Un edificio que, con su fachada ecléctica, domina la orilla de la ría y mira de frente al gran icono de
Frank Gehry. A su estilo clasicista se suma la moderna biblioteca diseñada por
Rafael Moneo (un bloque de vidrio con esquinas redondeadas) y otras construcciones contemporáneas.Lee tambiénMás allá de su prestigio (en sus aulas se han formado diversos actores del mundo económico, político, social y cultural de España), esta institución académica propicia una vibrante animación. Poco cuesta comprobar que
Deusto es un borboteo constante de estudiantes, para los que, además, se organizan numerosos eventos culturales que confieren aún más vida si cabe.Del asfalto a la montañaPero la universidad no es el único monumento de
Deusto, que en algunos rincones está barnizada de un auténtico sabor medieval. Interesante es la iglesia de San Pedro, construida a mediados del siglo XVI como un bello ejemplo del gótico tardío al que más tarde se le añadiría una torre. Y extraña resulta la iglesia de San Felicísimo, un templo moderno en el que llama la atención una cruz que remata la torre espigada, así como el hecho de guardar las reliquias de un mártir anónimo al que se le dio este nombre teológico.La iglesia de San Felicísimo custodia las reliquias del santoara_sansil / InstagramUn frontón que ha quedado como reliquia, algunos palacetes del siglo XIX, un par de esculturas simbólicas y la sombra del famoso puente que conecta con el casco histórico (y que ha sido, con el paso del tiempo, una cicatriz de la guerra y un símbolo de la lucha obrera) son algunos de los hitos que asaltan en un paseo por este distrito, al que la cercanía a espacios naturales como el monte Artxanda convierte en un enclave ideal para practicar deporte.La buena mesaSin embargo, la actividad por antonomasia de
Deusto es aquella que contenta al paladar. De ello dan fe los múltiples bares en los que practicar ese arte tan genuinamente vasco que es salir a tomar unos pinchos. Bares que se concentran en torno a la Avenida Madariaga, la calle Blas de Otero y las inmediaciones de la Ribera, y que hacen gala de un ambiente auténtico y un excelente nivel culinario.Muy popular es Txindoki, con bocados de primera con toques creativos; Sabinaren Taberna, con deliciosas verduritas albardadas o Deustoarrak, en el que destaca la tortilla de hasta 14 tipos diferentes.También es los últimos tiempos, el barrio se jacta de acoger una nueva hornada de templos gastronómicos para los que prefieren la mesa y el mantel. El último en llegar, Waman, ha supuesto toda una revolución: una cocina que nace del cruce entre la memoria culinaria de Perú y el producto local del País Vasco. Un contraste gastronómico explosivo, con el que los hermanos Gabriel y Renzo Huaman han logrado posicionarse en el radar gastronómico nacional y recibir una recomendación de la Guía Michelin.Waman es la sofisticada evolución de RocotoNoelia FerreiroWaman es la sofisticada evolución de Rocoto, el restaurante tradicional peruano que esta misma familia abrió también en
Deusto en el año 2014 y que sentaba la base a esta otra propuesta más ambiciosa y creativa. Una propuesta que tiene como protagonista el menú degustación Pachamama, con el que realizan un homenaje a la madre tierra y a sus productos. En él encontramos creaciones como la tartaleta de mango y changurro, el talo vasco de cigala anticuchera o el rabo guisado con zapallo loche y quinoa. Delicias que hace honor a la singularidad de este distrito abierto e innovador.