Se escuchó alto y claro en el campo y por televisión. Una parte de los más de 35.000 aficionados que poblaron las gradas de
Cornellà-El Prat, el estadio del
Espanyol, cantó "musulmán el que no bote". Las estrofas se repitieron en la primera parte y también en la segunda, a pesar de que la megafonía del estadio catalán advirtió de que ese tipo de cánticos están prohibidos y una gran parte de la afición reaccionó con silbidos. Ahora los Mossos d'Esquadra investigan los "cánticos islamofóbicos" y las autoridades catalanas y españolas ya han condenado los salmos. De fondo,
Lamine Yamal se fue abatido y eso que fue uno de los nombres propios de la noche junto a
Pedri. Los dos jugadores del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="6749" data-entity-type="organization">FC
Barcelona fueron ovacionados por la afición española, pero la estrella culé, musulmana, no hizo oídos sordos a lo que escuchó. El periodista del Larguero,
Javier Herráez, reconoció que el jugador salió del estadio afectado: "He visto cómo se iba
Lamine Yamal, porque aquí en la zona mixta podemos ver las caras de los jugadores, y Lamine se ha ido por la parte de atrás y se ha metido rápidamente en la zona que conocemos aquí de jugadores con una cara hasta el suelo, rápido, acompañado por un miembro de seguridad". 🏟️🤦♂️ Cánticos de 'Musulmán el que no bote' y pitos al himno de
Egipto en el RCDE Stadium📻 #PartidazoCOPE pic.twitter.com/DufJ5UNYRV— El Partidazo de COPE (@partidazocope) March 31, 2026
Lamine Yamal, muy afectado El crack del Barça hizo un partido bastante gris, como el resto de los titulares que disputaron el encuentro en la primera parte, y salió sustituido al descanso. El jugador del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="6749" data-entity-type="organization">FC
Barcelona no fue ajeno a lo que sucedió en la grada. El malestar de
Lamine Yamal se alargó durante toda la segunda parte y tras el pitido final, ya que el futbolista español, de padre marroquí y de madre guineana, no realizó la vuelta de honor sobre el terreno de juego para saludar a los asistentes. Se le pudo ver con rostro contenido sobre el césped.
Lamine Yamal, durante el partido. (Reuters/Albert Gea) El jugador del
Barcelona" class="entity-link entity-organization" data-entity-id="6749" data-entity-type="organization">FC
Barcelona no posteó ni una sola foto del encuentro disputado en el RCDE Stadium. Por su parte,
Pedri condenó los cánticos y los catalogó de racistas. "No estamos de acuerdo con ningún cántico racista, no nos gusta y no lo apoyamos para nada. Tenemos que ayudar entre todos para que se erradiquen de los campos de fútbol", dijo el canario. La falta de respeto a
Egipto La noche ya empezó torcida cuando, en un acto sin ningún tipo de sentido, una parte de la afición española silbó el himno de
Egipto, un país con el que no existe ningún rifirrafe previo conocido. Por desgracia, la falta de respeto al himno del rival, algo que ya sufrió
España en los Juegos Olímpicos por parte de los marroquíes en Marsella, se ha vuelto cada vez más habitual en el mundo del fútbol. 💥 ¡Pitos al himno de
Egipto! pic.twitter.com/aU9iFbwIUf— Diario AS (@diarioas) March 31, 2026 El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, llegó a señalar que "si gritas contra los musulmanes con la camiseta de un futbolista musulmán puesta no es que te molesten los musulmanes, es que te molestan los musulmanes pobres". Este periódico ha hablado con fuentes de seguridad del estadio, las cuales admiten que, a excepción de ese cántico, se vivió un "ambiente festivo". "No se expulsó del estadio a ninguna persona porque no hubo incidentes ni violencia física. La mayoría de vigilantes de seguridad no se dieron cuenta de lo que sucedió o no le dieron tanta importancia hasta que lo escucharon después por televisión y en redes sociales", explican estas fuentes. "No hubo problemas de seguridad. En otros campos también se canta 'madridista el que no bote y no sucede nada'", rematan. Se escuchó alto y claro en el campo y por televisión. Una parte de los más de 35.000 aficionados que poblaron las gradas de
Cornellà-El Prat, el estadio del
Espanyol, cantó "musulmán el que no bote". Las estrofas se repitieron en la primera parte y también en la segunda, a pesar de que la megafonía del estadio catalán advirtió de que ese tipo de cánticos están prohibidos y una gran parte de la afición reaccionó con silbidos.