Increíble, pero cierto. La tetracampeona del mundo no jugará un Mundial por tercera ocasión consecutiva, en una crisis interminable del fútbol transalpino que no tiene explicación ni lógica algunas. La segunda selección que más Copas del Mundo tiene en sus vitrinas no competirá este verano en Estados Unidos, después de perder en la tanda de penaltis ante Bosnia y Herzegovina. Las lágrimas de
Gennaro Gattuso eran el mejor resumen de lo sucedido. Para poner en contexto el viaje de Italia en los Mundiales en el siglo XXI, los datos hablan solos: en 2002, fue eliminada en octavos de final en aquel escandaloso roboi ante Corea y Japón; cuatro años después, en 2006, eran campeones del mundo en Alemania... y comenzó el desastre; en 2010 y 2014, la Azzurra no pasó de la fase de grupos y lo peor estaba por venir; 2018, 2022 y 2026 son tres Mundiales seguidos en los que Italia no ha estado ni se le espera. El cambio generacional, que venía de leyendas como Buffon, Maldini, Costacurta, Nesta, Cannavaro, Totti, De Rossi, Inzaghi o Del Piero, entre muchos otros, ha sido duro. La nueva Italia no ha cuenta con ese talento y, por tanto, el modelo deportivo del país ha repercutido directamente en su selección. Es posible que no haya un equipo para pelear por ser campeón del mundo, pero sí jugadores para lograr el objetivo de meterse en el torneo. El ejemplo de 2021 es el mejor. ¿Cómo es posible que, ese año, Italia se convirtiera en campeona de la Eurocopa y que, ese mismo equipo, con retoques, se haya perdido tres Mundiales seguidos? No hay explicación para algo tan ilógico, pero la realidad es que Suecia, Macedonia del Norte y Bosnia y Herzegovina son tres nombres de trágico recuerdo para todo un país. Un italiano que en 2026 cumpla la mayoría de edad, solo ha visto a su selección en dos Mundiales, cayendo en la fase de grupos. Italia se las prometía muy felices con el gol de
Moise Kean a los 15 minutos. Pero la expulsión por roja directa de
Alessandro Bastoni al borde del descanso dinamitó el plan de Gattuso. Pese a ello, la Azzurra aguantó bien, hasta que
Tabakovic, en el 79, igualaba el partido. Pese a la superioridad numérica de Bosnia, Italia supo manejar el partido, hasta llegar a los penaltis, donde dos malos lanzamientos de
Esposito y
Cristante les condenaban a perderse otro Mundial. Las lágrimas de Gattuso eran las de todo un país: "Lo siento mucho, pero esto es fútbol. Estoy orgulloso de mis jugadores y de lo que hicieron en el campo, no se guardaron un gramo de energía. No nos merecemos esto, no es justo. Le pido perdón a toda Italia por no habernos clasificado al Mundial. No lo logramos. Es una derrota realmente dolorosa porque el partido estuvo lleno de compromiso y amor por nuestra camiseta", explicaba el técnico, incapaz de contener la emoción. Una dolorosa tanda de penaltis para Italia. (EFE/EPA/Nidal Saljic) Durante muchos minutos, especialmente antes de la expulsión de Bastoni, Italia dominó el partido e, incluso, tuvo varias ocasiones para aumentar su renta en el marcador, pero la falta de puntería impidió que la ventaja fuera mayor para cuando las cosas vinieran mal. "Cuando tienes oportunidades y no las aprovechas, el fútbol te castiga. Pido disculpas por no poder lograr el objetivo. Con este grupo, lo dimos todo. Fue un golpe duro. Muy duro", afirmaba un tocado Gattuso. Conocidas ya las 48 selecciones que disputarán el próximo Mundial, el drama vuelve a ser ver a Italia fuera de la competición por tercera edición consecutiva. Ese equipo que era el gran terror del torneo y con el que nadie se quería cruzar, ahora lleva tres torneos donde es incapaz de clasificarse siquiera para jugarlo. La caída libre de una selección histórica es evidente, con el último tropiezo ante Bosnia como otra de las muescas más dolorosas de su historia más reciente. Increíble, pero cierto. La tetracampeona del mundo no jugará un Mundial por tercera ocasión consecutiva, en una crisis interminable del fútbol transalpino que no tiene explicación ni lógica algunas. La segunda selección que más Copas del Mundo tiene en sus vitrinas no competirá este verano en Estados Unidos, después de perder en la tanda de penaltis ante Bosnia y Herzegovina. Las lágrimas de
Gennaro Gattuso eran el mejor resumen de lo sucedido.