Actualizado Mi�rcoles, 1 abril 2026 - 17:51El calor del Amazonas es un p�lido recuerdo que entristece: el �ltimo gol de Italia en un Mundial se remonta al 15 de junio de 2014. Lo marc� Balotelli contra Inglaterra en Manaos, ilusion�ndonos con la idea de que el viaje a Brasil nos dar�a alguna satisfacci�n. En cambio, la Italia de
Cesare Prandelli perdi� los siguientes partidos de la fase de grupos, contra
Costa Rica y
Uruguay, y se fue r�pidamente de vacaciones. Desde ese momento en adelante, la
FIFA perdi� nuestro rastro. 12 a�os de desastre.A decir verdad, la crisis hab�a comenzado cuatro a�os antes en Sud�frica, cuando Lippi encall� en los escollos neozelandeses y eslovacos. Pero subestim�bamos el problema, que era mucho m�s profundo y que excluir�a por tiempo indefinido a la selecci�n del torneo m�s bonito. En 2030 habr� j�venes padres de familia que nunca habr�n visto a Italia superar una primera ronda y, sobre todo, chicos reci�n sacados el carn�, mayores de edad, que desconocen la sensaci�n de vivir un verano mundialista. Las redes sociales, despiadadas, muestran las im�genes de Jannik Sinner de ni�o esquiando en los d�as en que la Italia de f�tbol se divert�a imaginando remontadas que la llevaran a enfrentarse a Brasil o Argentina.Parad�jicamente, Italia ha sabido mejorar su estatus a nivel europeo, no solo con la magn�fica haza�a de Wembley en la Eurocopa 2021, sino tambi�n con la final de 2012 con Prandelli y la discreta Eurocopa con
Antonio Conte como seleccionador en 2016. Pero el Mundial se ha convertido en una novela por entregas, de la que esperamos ansiosamente cada nuevo cap�tulo para luego quedarnos puntualmente consternados.A veces, quiz� sea mejor ni siquiera conocer el final de la historia. En Bosnia se intu�a tras la imprudente entrada de Bastoni que priv� a Gattuso de su defensa central y dej� al equipo con diez. Pero perder una eliminatoria en los penaltis, a domicilio y con un arbitraje no precisamente favorable, puede pasar. En cambio, no pueden ser casualidades la sucesi�n de acontecimientos y el colapso del estatus: entre las veinte primeras selecciones del ranking de la
FIFA, solo falta Italia en el Mundial de 2026. Por lo tanto, no es del todo cierto que la ampliaci�n del formato de Infantino, aunque valorice a realidades casi amateur como Curazao, haya penalizado a Italia. En todo caso, le ha obligado a enfrentarse a sus l�mites sin resolver.El fracaso de 2017En 2017 se culpaba del fracaso al entonces seleccionador, Ventura, quien, en la pr�ctica, nunca volvi� a enderezar el rumbo de su carrera tras la doble eliminatoria contra Suecia. Piensen en c�mo cambian las percepciones: Italia qued� entonces segunda en el grupo, por detr�s de Espa�a, que no era precisamente un rival cualquiera, y fue eliminada por unos cent�metros de mala suerte, entre un autogol de De Rossi y un poste de Darmian. Y, sin embargo, ya en aquel caso, comprensiblemente, se invoc� la revoluci�n federativa. En cambio, siguiendo las costumbres habituales, el presidente, Carlo Tavecchio, no tir� la toalla, aunque dimitir�a por otras razones un a�o y medio despu�s. De hecho, volvi� a la carga llamando a Roberto Mancini para que dirigiera el renacimiento. Una operaci�n t�cnica que luego heredar�a su sucesor, Gabriele Gravina. Todos recordamos c�mo fue: lloramos de alegr�a por el abrazo entre el seleccionador y Gianluca Vialli en Londres, celebrando una obra maestra en la Eurocopa que no logr�bamos desde 1968, y luego de verg�enza en Palermo cuando Italia fue derrotada por Macedonia del Norte en el partido decisivo para el Mundial. Por absurdo que parezca, el t�tulo de Wembley nos hizo creer durante unos meses que hab�amos vuelto a ser grandes, posponiendo el enfrentamiento con la verdad: el colapso estructural viene de lejos y encontr� confirmaciones evidentes en el fracaso de la selecci�n de Spalletti en la Eurocopa 2024. Que Suiza nos diera una paliza parec�a t�cnicamente l�gico, al igual que parec�a inevitable encajar un 7-1 ante Noruega y encontrarnos de nuevo enzarzados en la repesca en esta clasificaci�n. Los dem�s mejoran y ganan, nosotros nos quedamos mirando a ellos y a Am�rica.