Actualizado Mi�rcoles, 1 abril 2026 - 20:01Una vez en el poder,
Donald Trump tard� poco tiempo en demostrar que no le temblar�a la mano a la hora de aplicar su draconiana agenda migratoria. Fue en 2018 cuando su gobierno decidi� optar por una medida tan cruel como disuasoria para tratar de reducir el n�mero de cruces ilegales en la frontera con M�xico. Con
Jeff Sessions al frente como fiscal general, su administraci�n separ� a miles de ni�os de sus padres detenidos en la frontera, una medida que termin� convirti�ndose en una crisis humanitaria y en uno de los episodios m�s controvertidos de su presidencia. Ahora, ocho a�os m�s tarde, Trump ha querido ir a�n m�s lejos con una orden que despojar�a a los hijos de indocumentados de su derecho a la ciudadan�a por nacimiento, reinterpretando la Enmienda 14 que rige desde 1868 en la Constituci�n de Estados Unidos.El mi�rcoles, el Tribunal Supremo comenz� a debatir esa orden firmada el primer d�a de su segundo mandato, una que no solo impedir�a que se conceda la ciudadan�a a los hijos de inmigrantes sin papeles, sino a visitantes temporales como turistas que acaban teniendo sus hijos en territorio nacional para obtener el pasaporte estadounidense. Tanto empe�o ha demostrado Trump en tratar de cambiar la historia y, de paso, despojar a millones de ciudadanos de un derecho fundamental, que hasta se present� en el Tribunal Supremo para escuchar los primeros argumentos, un hecho in�dito en la historia del pa�s y un gesto que se ha percibido en
Washington como una medida de presi�n a los jueces.Recuerda a su decisi�n de visitar las pol�micas obras del edificio de la Reserva Federal en
Washington en julio del a�o pasado, las mismas por las que procuradores federales abrieron una investigaci�n criminal contra el presidente de la Fed,
Jerome Powell, que el mismo Trump nomin� para el puesto.Estuvo poco tiempo, eso s�, el suficiente para entender que tiene dif�cil que el Supremo —formado por seis jueces conservadores y tres progresistas— le acabe dando la raz�n en este caso. La orden que firm� Trump y que fue rechazada de inmediato por varios tribunales inferiores, va mucho m�s all� de una disputa legal puntual: pone en cuesti�n uno de los pilares hist�ricos del sistema estadounidense, la ciudadan�a por nacimiento, el llamado ius soli.La mayor�a de los magistrados mostr� su escepticismo ante el alegato presentado por el procurador general,
John Sauer. Incluso el n�cleo conservador del alto tribunal, incluyendo a
John G. Roberts, Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, no parec�a convencido ante los argumentos de Sauer, que en algunos casos rayaron en lo rid�culo.En uno de los intercambios, Roberts, el presidente del Supremo, record� que cuando se ratific� la Enmienda 14 en 1868, no exist�a el problema de las turistas viajando a EEUU para dar a luz. Sauer replic� que "ahora estamos en un nuevo mundo, donde ocho mil millones de personas est�n a un solo vuelo de tener un hijo que sea ciudadano estadounidense", a lo que Roberts contest� de inmediato: "Bueno, es un nuevo mundo, pero es la misma Constituci�n".Durante m�s de un siglo, la interpretaci�n dominante de la Enmienda 14 ha sido clara: nacer en territorio estadounidense confiere ciudadan�a, con muy pocas excepciones. Alterar ese principio no ser�a un ajuste t�cnico, sino un cambio estructural con implicaciones profundas.Las consecuencias pr�cticas ser�an inmediatas y de gran escala. La posible exclusi�n de cientos de miles de reci�n nacidos al a�o —unos 200.000, seg�n diversos c�lculos— generar�a una nueva categor�a de personas sin ciudadan�a clara, con riesgos de apatridia o de pertenencia jur�dica ambigua. Esto afectar�a desde el acceso a servicios b�sicos hasta derechos civiles a largo plazo, creando una poblaci�n vulnerable que sumar a los millones de indocumentados ya que viven en las sombras desde hace a�os en EEUU.M�s all� del car�cter hist�rico del debate, el caso es un episodio m�s en la peculiar relaci�n de Trump con el Supremo. El republicano ha pasado de sentirse totalmente respalda por la supermayor�a conservadora que ayud� a cimentar en el alto tribunal, a llamar a los jueces "imb�ciles y "perros falderos de los republicanos moderados y la izquierda radical". Todo a ello a ra�z del freno a su pol�tica arancelaria que supuso un duro golpe para su pol�tica econ�mica.Trump no parece contento con el desarrollo del caso. Su primera reacci�n en redes sociales fue iracunda. Dijo, difundiendo un dato falso, que Estados Unidos es "el �nico pa�s en el mundo suficientemente EST�PIDO para permitir la ciudadan�a por nacimiento". La realidad es que hay m�s de una treintena de pa�ses que se rigen por el ius soli.A las afueras del Supremo, una multitud se concentr� para manifestar su rechazo a las pol�ticas trumpistas. Entre ellos, el chef asturiano y activista, Jos� Andr�s, que se dirigi� a los presentes con un discurso. "Hoy no se trata de defender un derecho constitucional", se�al�. "Hoy se trata de mucho m�s: hoy se trata de defender la idea pura de lo que es y ser� Estados Unidos".La decisi�n del Supremo est� prevista para finales de junio o principios de julio, en un caso que no deja indiferente a nadie en EEUU.