Después de una larga jornada trabajando como videógrafo en un concierto,
Max Kut llegó a su casa a las 3 de la mañana y se vio definitivamente sin fuerzas para grabarse a sí mismo el vídeo que subía a redes sociales periódicamente. Desde hacía tres años compatibilizaba su trabajo principal con una actividad de creador de contenidos o influencer especializado en inteligencia artificial (IA). Desde esa noche, ese trabajo lo empezó a hacer un avatar que él mismo creó con IA: una chica joven de pelo moreno y ojos claros llamada
Aria . "Durante un mes estuve publicando solo con ese personaje desde su cuenta. Y ya he abandonado mi cuenta principal desde hace siete meses, solo trabajando para esta cuenta de
Aria", explica Kut, que tiene 31 años y lleva 10 dedicado profesionalmente a producción y edición de vídeos, lo que le supuso una gran ventaja cuando se lanzó a crear su propio contenido para redes sociales. "Yo antes podía grabar un vídeo físico y cobrar, por decirte, 1.000 o 2.000 euros por día por hacerte un evento. Y eso está muy bien, pero tengo 30 días, por lo tanto 2.000 por 30 es todo lo que puedo ganar, porque yo no puedo delegar. Pero
Aria puede delegar y ahora todas las empresas van a querer, en vez de pagar a un influencer humano como yo para que te promocione tu producto, van a crear su propio influencer ". El cambio ha sido sustancial en cuanto a número de seguidores que obtenía con su propia imagen respecto a los que logra con
Aria: "Yo para llegar a 100.000 seguidores tardé tres años. Con ella, la estadística ahora mismo me da que de aquí a 28 días ya estoy en 100.000. Voy casi casi a 1.000 nuevos seguidores al día". La irrupción de los avatares hiperrealistas generados por IA en el mundo de las redes sociales no es un fenómeno nuevo. Desde el nacimiento de
Lil Miquela , uno de los primeros grandes casos globales, los ejemplos de éxito se han ido sucediendo, como lo fueron
Alba Renai o
Aitana López , ambas personajes ficticios con un gran impacto mediático en España . Todos estos ejemplos, conviene señalarlo, son mujeres jóvenes y con un físico normativo, como la práctica totalidad de este tipo de avatares generados con IA. En el año 2024 aparecieron una serie de herramientas de fácil uso, como Opus de
Anthropic, que empezaron a democratizar la creación de estos personajes virtuales y, desde entonces, el crecimiento ha sido imparable. Desde hace aproximadamente un año se ha producido una avalancha de avatares virtuales que han invadido redes sociales como Instagram o TikTok y que parece además haber tenido una muy buena acogida por los usuarios de estas plataformas: más de la mitad ya seguían a un influencer de IA en 2023 . Estos avatares llegaron a un mercado en ebullición como era el de los influencers , es decir, creadores de contenido en redes sociales con capacidad de influir en los hábitos de consumo de su audiencia y a los que contratan marcas para promocionar sus productos. El sector prevé cerrar con una facturación de 28.000 millones de dólares a nivel global 2025, según el informe de la plataforma especializada Influencer Marketing Hub . Dentro del propio sector, según datos del citado informe, casi un 75% de los profesionales del márketing encuestados considera que la inteligencia artificial permitirá automatizar en gran parte el márketing de influencers . "Esto ha empezado con lo fácil que es OnlyFans , pero no queda nada para que un influencer directamente diga: 'No quiero trabajar, no quiero salir de casa hoy, cojo mi avatar y hago como que estoy en distintos sitios'", opina Gonzalo Cebrián, CEO de la agencia de márketing de influencers Le Guide Noir (LGN), que cree que los avatares de IA acabarán por ocupar una mayor porción del mercado de influencers que los humanos . "Si la IA lo hace mejor que la persona real, gana la IA. Al final no es IA, es una persona ' prompteando ' - el término prompt se refiere a las instrucciones que un humano da a la IA para que genere algo- por detrás. Van a aparecer las personas que no se atrevían a hablar a la cámara, pero que tienen mucha alma e inventiva, muchas más genialidades que contar y lo van a reventar. El que sale ganando es el que consume". Más producción a mitad de precio El asalto de los avatares a las redes sociales ha venido acompañado de otra avalancha en esas mismas plataformas: las ofertas de cursos para aprender a crearlos y, sobre todo, a " monetizarlos ", el término de moda entre quienes ven en cada clic una oportunidad de negocio. La mayoría de estos cursos los anuncian mujeres jóvenes, generalmente sexualizadas y también, como era de esperar, creadas por IA. Muchos ofrecen primeras sesiones gratuitas y después precios que pueden alcanzar miles de euros. No es el caso de los cursos que ofrece
Aria, el avatar virtual creado por
Max Kut, que tienen precios populares y una función más bien didáctica. "El curso es muy muy básico, en plan IA for avatar for dummies . ¿Por qué? Pues porque profesionales somos pocos yo prefiero estudiarlo con plataformas que son accesibles para el 100% de la gente, que la gente le dé a un botón y que funcione y hacerlo lo más simple y fácil posible y ahora estoy planteando hacerlo lo más accesible posible, a 150 euros el curso", explica Kut, que asegura que se requieren mínimos conocimientos previos para lanzarse a esta aventura . "Con que tengas un poquito de conocimiento de Canva y entrar en Safari o en Google Chrome para abrir internet y saber leer... Lo único es luego, lo más duro o difícil, podría ser la parte de la edición de un vídeo para que entretenga mucho y que tú puedas llegar a una audiencia grande". ¿Y para las marcas? ¿Qué beneficio tiene contratar un avatar creado por IA en lugar de un ser humano de carne y hueso? Aunque las empresas aún valoran el contacto humano, Cebrián, el CEO de la agencia LGN, anticipa un cambio significativo, ya que la IA ofrece una alternativa más económica y escalable . "Un influencer que tenga, por ejemplo, 300.000 seguidores, te cobra 2.000 euros por un post y un story . El avatar lo hace a mitad de precio, te manda las fotos y te dice: '¿Te gusta esta foto o te gusta de esta manera?'. Te recrea las fotos como le dé la gana hasta que llegues a la que te gusta, no le cuesta hacer otra vez las fotos y los vídeos…", describe Cebrián. "Eso que ahora decimos de que preferimos lo humano y tal, si al final vende más el influencer falso, será lo que se imponga. Y esto está yendo a pasos agigantados". ¿Pero esto es real? Los beneficios de los avatares de IA frente a los influencers humanos pueden parecer claros, pero la transición al mundo virtual de los influencers no está exenta de riesgos, especialmente si, dado el nivel de hiperrealismo que ya está generando la IA, se cae en la tentación de ocultar a la audiencia que la persona que les está hablando no existe realmente . Un ejemplo reciente en este sentido ha sido el de Jessica Foster , una supuesta influencer que acompañaba a todos lados al presidente de Estados Unidos Donald Trump . En ningún momento se indicó su naturaleza virtual y alcanzó casi un millón de seguidores en Instagram hasta que una investigación del Washington Post desveló lo que para muchos -pero no para todos- era evidente: se trataba de un avatar. Desde la publicación de la noticia, su cuenta está cerrada. Neus Soler , profesora colaboradora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), reconoce las ventajas de los avatares IA para las marcas que buscan promocionarse mediante influencers , pero señala también los potenciales inconvenientes. "La principal es que lo controlas tú y al final estás creando una identidad para ese personaje que es la que tú quieres, que vaya super alineado con los valores de la marca, entonces ahí, ninguna persona lo podría igualar", declara Soler. "Pero, al mismo tiempo, se pierde también esa veracidad, esa espontaneidad, esa naturalidad que te aporta una persona real. Puedes ocultar que está hecha por IA, pero la gran desventaja es si se llega a descubrir y se interpreta que has estado engañando a la audiencia. Todo lo que hasta ahora era bonito, divertido, entretenido, todo lo que te aportaba este influencer se te gira en contra y lo puedes perder todo". Desde que comenzó su proyecto con su avatar
Aria,
Max Kut buscó evitar cualquier riesgo de engaño hacia su audiencia. Todo el contenido publicado en la cuenta de
Aria está etiquetado como generado por IA y en la propia cabecera de la cuenta, debajo del nombre se indica claramente que se trata de una " influencer AI ". Con todo, algunos comentarios hacen pensar que sigue habiendo usuarios que piensan que se trata de una persona real. "Por un lado, la gente se tiene que educar y entender que ya no puedes creerte absolutamente nada.Y por otro lado, tiene que haber una regulación un poco más fuerte en cuanto a que si no has etiquetado que esto es contenido de IA, pues a Instagram te cerrará la cuenta o yo que sé", declara Kut, que también admite el riesgo de que los avatares que no escondan su naturaleza virtual acaben por generar rechazo en la audiencia o simplemente, acaben dejando de tener interés si no aportan algo más que su propia virtualidad. Incluso
Aitana López, probablemente el avatar IA de creación española más famoso, parece estar dando muestras de agotamiento a la hora de seguir acumulando y fidelizando seguidores, según señala Kut: "Al igual que esta, la otra y casi todas, crean contenido vacío, es decir, es una chica guapa y ya está. Entonces, tú cuando creas un avatar, tiene que tener un foco muy concreto, muy claro de para qué lo estás haciendo, cuál es la función que va a cumplir y cómo le va a ayudar a la gente. Si no, tú haces contenido bonito y a nadie le importa una mierda". Si quieres contactar con 20minutos , realizar alguna denuncia o tienes una historia que contarnos, puedes escribir a través de Ciudadano20 o contactarme personalmente a mi correo: pablo.rodero@20minutos.es . También puedes suscribirte a las newsletters de 20minutos para recibir cada día las noticias más destacadas o la edición impresa .