El anuncio que hizo el lunes 23 de marzo el presidente de la
Comunidad Autónoma de Andalucía,
Juan Manuel Moreno Bonilla, de convocar las elecciones autonómicas para el domingo 17 de mayo haciendo uso de sus atribuciones estatutarias, gozó de las ventajas que proporciona el factor sorpresa y tuvo repercusiones inevitables de primer orden tanto en otros ámbitos territoriales como en otras esferas políticas. Obligó, por ejemplo, al relevo de la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda,
María Jesús Montero , que habiendo sido preconizada por el secretario general del
PSOE como candidata socialista para esos comicios andaluces se vio obligada a asumir las tareas inmediatas de su candidatura abandonando ipso facto el ministerio, ahora que estaba a punto de culminar los Presupuestos Generales del Estado, tras cuatro años sucesivos incumpliendo su obligación básica y cuando casi tocaba con los dedos esa financiación singular para
Cataluña, que unos esperaban como agua de mayo y otros temían como si representara el desastre meteorológico de la Dana.
María Jesús Montero dejaba también el pasado 23 de marzo la vicepresidencia primera del Gobierno que además de lo que marcan las leyes a la hora de sustituir al presidente, en casos de ausencia o indisposición, adjudica una ubicación protocolaria en el banco azul adyacente a la de
Pedro Sánchez , lo que proporciona por contigüidad horas y horas de inmediatez boca-oreja, para el elogio o el vituperio de los propios o de los adversarios, durante las sesiones semanales de control al Gobierno y en cuantas comparecencias del presidente se celebran bien a petición propia bien de los grupos parlamentarios del Congreso o del Senado. Claro que esas intimidades no podrán alcanzar inicialmente con
Carlos Cuerpo el mismo nivel que han tenido con
María Jesús Montero por cuestiones de género y porque el recién encumbrado llega sin los atributos que añadía a su predecesora el hecho de formar parte del mismo partido, del cual es vicesecretaria general desde el 23 de julio de 2022 cuando fue defenestrada la asturiana
Adriana Lastra además de secretaria general del
PSOE-A, donde sustituyó el 22 de febrero de 2025 a
Juan Espadas quien a su vez había relevado a
Susana Díaz. Desde la tribuna de prensa, observatorio del que han desertado casi la totalidad de los periodistas, pueden hacerse observaciones significativas sobre comportamientos que apenas se reflejan en la señal de televisión que producen los servicios de la Cámara. Por ejemplo, las distintas maneras de aplaudir de los que se sientan en el banco azul . De modo que el contraste entre el entusiasmo aplaudidor de
María Jesús Montero y la debilidad de las palmas de Yolanda Díaz , vicepresidenta segunda, anticipaban la divergencia de su futuro, habida cuenta de que la falta de calor en la adhesión a Sánchez se paga. Por eso ha podido decirse que uno de los vértices de la degeneración política se pone de manifiesto cuando los líderes dejan de ser valorados por sus aciertos y pasan a serlo por su proximidad al JEFE . Así pudo apreciarse en las postrimerías del felipismo cuando todo se medía en Unidades de Cariño Felipista (UCF). Ahora también, y de manera más perversa y acusada, parecería que sólo computaran las Unidades de Afecto Sanchista (UAS). Por eso, convendrá escrutar cómo se comporta
Carlos Cuerpo en ese cuerpo a cuerpo visualizado durante sus coincidencias de contigüidad en las sesiones de control y demás comparecencias en los Plenos del Congreso de los Diputados. Atentos.