Indra ya tiene al sustituto de Ángel Escribano al frente de la compañía. El consejo de administración de la empresa tecnológica se ha reunido a última hora de este Miércoles Santo y, en torno a las tres y media de la mañana, ha enviado un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que confirma el nuevo reparto de poder en la cúpula de la compañía tecnológica y de defensa: Ángel Simón será el nuevo presidente, pero no con la vitola de ejecutivo. Esa palabra, que designa quién lleva las operaciones y el día a día de una empresa, recae en el que ya era consejero delegado,
José Vicente de los Mozos. Según la nota remitida al regulador, el ex directivo de
Renault y número dos con Escribano será el “primer ejecutivo” de
Indra a partir de ahora. Simón también ha sido nombrado consejero de
Indra, como se requería de paso previo a poder ocupar la presidencia. Y lo ha sido como “otro externo”, con lo que no ocupa de momento una silla en nombre de ninguno de los accionistas. Todo ello, aunque ha sido el Gobierno, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el que ha propuesto al ex máximo responsable de
Criteria Caixa, el brazo inversor de
La Caixa, para dirigir a una empresa que fue la gran estrella bursátil en el
Ibex 35 en el ejercicio pasado. Con todo, previo informe favorable de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo, el consejo de
Indra ha tomado esta doble decisión, en línea con lo que la SEPI, en calidad de primer accionista de la compañía, con un 28% del capital, le había planteado en la tarde de este miércoles. Se vuelve así al formato recomendado por los inversores en cuestiones de gobernanza empresarial: que el presidente no tenga funciones ejecutivas. También se vuelve a cómo se dirigía
Indra antes de la llegada de
Marc Murtra en 2021. En su mandato, el ahora máximo responsable de
Telefónica se convirtió en presidente ejecutivo, una posición que heredó Ángel Escribano hace 15 meses. Tanto él como su hermano, Javier (también presidente de Escribano Mechanical & Engineering, EM&E), suman el 14,3% del capital de
Indra, lo que les convierte en segundos accionistas. Sin embargo, al dimitir Ángel Escribano también como consejero y ocupar su sitio en el consejo Simón como independiente, EM&E pierde poder de decisión.Ángel Simón, nacido en Manresa en 1957, es un directivo con una reputada trayectoria empresarial, pese a carecer de experiencia en el sector de la defensa, el objetivo primordial de
Indra desde hace dos años. Fue consejero delegado de
Criteria Caixa durante enero de 2024 y abril de 2025. Licenciado en ingeniería de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Barcelona, Simón fue previamente presidente del grupo Aguas de Barcelona (Agbar) y vicepresidente de la energética Veolia, además de haber ocupado el puesto de director general adjunto y vicepresidente ejecutivo del grupo Suez, entre otros cargos.Todo este baile de nombres y cargos se ha producido en pocas horas, a partir de que Ángel Escribano presentara su dimisión en la tarde de este miércoles tras las presiones crecientes de la misma SEPI para que se acabase el conflicto de interés que suponía que el directivo fuera presidente de
Indra y propietario de EM&E en la operación de compra o fusión entre ambas empresas. El Gobierno consideraba que no podía ser comprador y vendedor en una misma oferta y EM&E contestó hace dos semanas con otro giro de guion: se retiraba de las negociaciones de venta. Ahora habrá que ver qué pasa con Escribano en el seno de
Indra y si prefiere ofrecer su capacidad industrial y operativa, la verdadera razón del deseo de
Indra en hacerse con ella, a otro gran nombre del continente, como el gigante alemán Rheinmettal.Pero el desmarque de EM&E no fue suficiente para Moncloa, que siguió con la idea de retomar los mandos de
Indra. El ya expresidente no ha querido irse con reproches y ha remitido una carta al consejo en la que sí reconoce que los acontecimientos de las últimas semanas han generado una situación que, “además del desgaste personal, amenaza con comprometer los objetivos que le impulsaron desde el primer día y que considera esenciales para el futuro de
Indra y del sector”.“Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad pueda interferir en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores”, ha señalado, para luego añadir que por ese motivo, “y anteponiendo el interés de
Indra por encima de cualquier consideración personal”, ha decidido presentar su dimisión como consejero y presidente ejecutivo de
Indra.