La vida de Marcos est� atravesada desde el preciso instante de su nacimiento por la presencia tibia y turbia de la sangre. Una sangre prohibida que se remonta a los tiempos b�blicos de tal modo que, en el mundo en el que vio la luz, s�lo pudo sobrevivir gracias a un milagro o, mucho m�s probablemente, a transgresiones merecedoras de castigo. Marcos era Testigo de Jehov�, una confesi�n religiosa en la que no se permiten las transfusiones de sangre, aunque sea a costa de la vida, como anta�o no se permit�an los trasplantes de �rganos o que las mujeres llevasen pantalones.Naci� a contrasangre. La suya era incompatible con la de su madre y en los primeros minutos de su vida los m�dicos se lo explicaron a sus padres con toda claridad. �Sin una transfusi�n de sangre yo iba morir�, cuenta a Cr�nica sin rencor pero con amargura. �Mis padres lo entendieron, pero dijeron que no. No fue una decisi�n tomada a la ligera, hubo llanto y dudas, pero, finalmente, dijeron que no. Pes� m�s la obediencia a Dios que el instinto de protegerme siendo un reci�n nacido�.
Marcos Pulido Rosa sobrevivi�. Sus padres le contaron desde peque�o que lo pon�an al sol y que eso, quiz�s, le hizo salir adelante, y es verdad que existe una explicaci�n cient�fica que podr�a avalar esa evoluci�n inesperada. Exponiendo a los beb�s a la luz ultravioleta se puede controlar el exceso de bilirrubina y evitar que se produzca un da�o celular. Pero a Marcos tambi�n le contaron que estaba grav�simo, que le separaron de su familia, que pusieron dos guardias jurados a la puerta de su habitaci�n para que nadie entrara y que su madre se sacaba la leche para que pudieran d�rsela, y �l est� �ntimamente convencido de que en aquel 1978, m�s confuso jur�dicamente que hoy, un m�dico le hizo la transfusi�n salvadora a espaldas de sus padres y le permiti� sobrevivir. �Luego, los Testigos de Jehov�, que sol�an recordar la disposici�n de
Abraham a sacrificar a su hijo por petici�n de Dios como una muestra de obediencia y de amor, me vendieron en sus reuniones como un portento de feria, como la prueba de que Dios hab�a recompensado a mis padres por su fe. Me convirtieron en parte de su narrativa�, explica.El encuentro con Marcos se produce despu�s de que el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehov�, con sede en Nueva York, anunciase al mundo que hab�a recibido de Jehov� un �nuevo entendimiento�, una �nueva luz� por la cual se reinterpretaban los hasta ahora inamovibles pasajes de la Biblia en los que se basan para impedir las transfusiones desde su fundaci�n en 1870 y que dejaban a criterio de sus 9 millones de fieles la posibilidad de realizarse autotransfusiones. Los pasajes de la Biblia que han pesado como una losa sobre las vidas de los Testigos durante m�s de cien a�os pertenecen a varios pasajes del G�nesis, del Deuteronomio y del Lev�tico. �No coman sangre de ning�n tipo de carne porque la vida de todo tipo de carne es su sangre. Cualquiera que la coma, ser� eliminado�, se dice. El nuevo �entendimiento� fue anunciadopor Gerrit L�sch, en un v�deo de la web de la confesi�n.A pesar de la importancia que se le ha conferido a este cambio de doctrina, L�sch no explic� los motivos. Se remiti� a la revista Atalaya de octubre de 2000 en la que se aseguraba que �el cristiano deb�a determinar por s� mismo qu� se har�a con su sangre durante una intervenci�n quir�rgica�, sin a�adir que en el mismo texto se mandaba una directriz aparentemente contradictoria: �Ni donamos sangre, ni la almacenamos para transfundirnos posteriormente�.�C�MO SE LLAMA...?En este punto, Marcos, el superviviente, se pregunta: ��Qu� pasa con los que murieron antes de que cambiasen las normas? �C�mo se llama cuando una doctrina que cost� vidas simplemente deja de ser una doctrina porque a alguien le vino a la cabeza una 'nueva luz'? �Habr� una 'nueva luz' dentro de un tiempo que har�a que ese momento de transfundirme no hubiera sido vivido ahora como una transgresi�n? �Cu�nta gente estar� muriendo ahora en el mundo por no transgredir una norma que quiz�s en unos a�os sea abolida por otra 'nueva luz'?�El cambio de criterio del Cuerpo Gobernante ha merecido tambi�n la opini�n de quienes se agruparon tras haberse marchado o haber sido expulsados de la organizaci�n. �En realidad, es un lavado de imagen�, sostiene Samuel Ferrando, de la Asociaci�n de V�ctimas de los Testigos de Jehov� (AVTJ), �porque, a efectos pr�cticos, en la mayor�a de los casos de accidente o hemorragia, las cosas van a seguir igual. Probablemente lo hacen porque cada vez son m�s los testigos que abandonan la confesi�n y porque hay pa�ses que los han puesto en el punto de mira, como Noruega o Australia�. En Australia, pa�s donde la organizaci�n ha recibido 17.945.947 d�lares, seg�n fuentes abiertas, el Parlamento de Victoria los ha incluido en una investigaci�n junto a otros cinco grupos religiosos en la que durante cinco meses han comparecido personas afectadas por m�ltiples delitos. De los Testigos se han destacado aspectos como el control que se ejerce en los ni�os aterroriz�ndoles con im�genes de gente muriendo en el Armaged�n. En Noruega, el Estado les retir� la financiaci�n al considerar que sus pr�cticas de expulsi�n limitan la libertad real de salida, pero la confesi�n gan� el recurso y ahora la decisi�n depende del Supremo.En las revistas editadas por los Testigos se destacan los peligros de las transfusiones de sangre. �La sangre es dinamita�, se escribe, y tambi�n se alaba la cantidad de m�dicos por todo el mundo que realizan las operaciones m�s delicadas sin necesidad de realizar transfusiones. Y esto �ltimo es cierto. Parad�jicamente, la ciencia va en ayuda de la aprensi�n de la organizaci�n hacia el uso de sangre. El doctor Jos� Antonio Garc�a Erce, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Espa�ola de Hematolog�a, quien desvelaba a Cr�nica el aparente milagro m�dico de la luz del sol que pudo salvar la vida de Marcos, explica en primer lugar que ya hace tiempo que los testigos aceptan autotransfusiones �con la condici�n de que las bolsas estuviesen conectadas y hubiese una continuidad del fluido con ellos mismos�. En segundo lugar, precisa que, desde 2010, la OMS obliga aponer en marcha el patient blood management, que implica la preparaci�n del paciente previa a su intervenci�n (para que no tenga anemia, para que no sangre) con el fin de aplicar una transfusi�n muy restrictiva. �Lo m�s evolutivo�, se�ala, �es la cirug�a sin sangre que se est� dando en cirug�as cardiacas, hep�ticas, de rodilla, de cadera... La recuperaci�n es m�s r�pida y es lo deseable�, pero tambi�n a�ade: �Hay muchas cirug�as complejas en las que se sigue precisando sangre�.LOS NI�OS MARTIRES MUERTOS Y EL TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS EUROPEOY es aqu� donde Abigail Aleu, Abogada de la AVTJ, que perdi� a su abuela —�a la que captaron en una situaci�n de vulnerabilidad, como suelen�— porque se neg� a recibir una transfusi�n, sostiene: �Los testigos firman bajo una manipulaci�n coercitiva, que se afianza cuando se personan en los hospitales para reforzar ese vicio de consentimiento. Y esto deber�a tenerse en cuenta porque es cierto que la libertad religiosa es un derecho fundamental, pero sobre todo est� el derecho a la vida y cuando colisionan, es �ste el que debe prevalecer�.En la retina de Abigail, en la de Samuel, en la de Marcos han quedado prendidas las im�genes de las revistas difundidas por los Testigos en los que trataban a los ni�os que mor�an tras negarse a recibir una transfusi�n como h�roes y m�rtires que se someten con dignidad y temple a la voluntad de Dios. Los mismos ni�os relataban mediante cartas estremecedoras, supuestamente escritas por ellos, dirigi�ndose a los m�dicos o a sus propios padres lo en paz que se sent�an por morir de ese modo. Ahora, al menos en Espa�a, los m�dicos evitan la tragedia poni�ndo los casos a disposici�n judicial para que los padres se vean privados de la custodia.Abigail Aleu, abogada de la Asociaci�n de V�ctimas de los Testigos de Jehov�.ARABA PRESSNo es un procedimiento que pueda aplicarse, por supuesto, a los adultos. Y la jurisprudencia del Supremo y el Constitucional lo ratifican. Todav�a m�s, en septiembre de 2024 el Tribunal Europeo de Derchos Humanos conden� a Espa�a a pagar 26.000 euros por haber administrado una transfusi�n a una mujer que se negaba a recibirla. Previamente se hab�a dado el caso de una doctora que fue denunciada por el testigo de Jehov� que se hab�a negado a firmar el documento renunciando a la transfusi�n. La doctora relat� al tribunal que el paciente hab�a sido visitado por cuatro de sus compa�eros de fe y describi� una situaci�n de presi�n en la que no pudo mantener contacto visual con el enfermo. Aun as�, �ste se neg� a firmar. Cambi� de opini�n una vez curado y la denunci�. Ella fue absuelta.Marcos posa para Cr�nica bajo dos talentosos cuadros de una inquietante belleza pintados por �l. Dentro del mundo restringido de una urna, unos bellos narcisos amarillos y una mano sin sangre, s�lo con huesos y m�sculos, atrapando un coraz�n. Tambi�n sin sangre. Acaba de salir de una operaci�n en la que ha recibido dos trasplantes y, de nuevo, milagrosamente, el destino le regala una nueva vida. D�cadas atr�s, todo esto y los cinco a�os de di�lisis a los que se tuvo que someter por efectos de una diabetes detectada a los diez a�os, en su mundo hubieran exigido transgresiones para su salvaci�n. Las ha perpetrado ya estando fuera. Le expulsaron a los 19 a�os por ser homosexual. Y hay algo que todav�a le perturba 27 a�os despu�s: que, cuando iban a transfundirle sangre para sus dos trasplantes, algo muy dentro de s� se rebelaba at�vicamente. Algo que decidi� obviar.UNA VIDA TERRIBLE Y DESAMPARADAHa tenido una vida terrible de la que, seg�n reconoce, no hay forma de recuperarse. Llena de desamparos. Con una madre que empez� por no ponerse la vacuna contra los anticuerpos que casi le condena ya en el vientre materno porque el a�o en el que ten�a que consumir el medicamento, 1975, llegaba el Armaged�n, seg�n la profec�a, y no quiso arriesgarse a perder su acceso al Para�so. Huelga decir que el fin del mundo no se produjo. Con descuidos y negligencias a los que un beb� dif�cilmente puede sobrevivir, con violencia familiar arbitraria y dur�sima, con una violaci�n a los diez a�os de un profesor ajeno a la organizaci�n que a �l ni se le ocurri� comentarles a sus padres y mucho menos denunciar.�Quiero ser justo, nada de eso es atribuible a los Testigos de Jehov�, pero establecen una estructura de autoridad que lo favorece. Y, cuando estas cosas ocurren, no te llevan a un psic�logo o van a la polic�a o al juez, o llamana Asuntos Sociales. Te culpan. Te llevan ante un grupo de ancianos que no est�n preparados (son carpinteros o cualquier otra profesi�n), que te hacen preguntas humillantes, y que s�lo velan por que nada trascienda y no se da�e la reputaci�n de la organizaci�n�, dice. �Con once a�os empec� a pensar que yo era incorrecto, insuficiente, err�neo, pecador, depravado�, recuerda.Marcos no es el �nico que tiene la experiencia excesivamente estricta de la asistencia a la lectura de la Biblia en el Reino de los Testigos. Tambi�n otros testigos consultados por Cr�nica lo recuerdan. Si de ni�os se impacientaban en alg�n momento de las dos horas de la ceremonia, se les aplicaba la llamada vara de la disciplina, un nombre simb�lico para explicar que se los llevaban aparte para propinarles un pescoz�n. Pero Marcos ten�a la violencia tan interiorizada que ped�a, �llevadme al ba�o y pegadme�. Con la imposibilidad de relacionarse con mundanos porque eran un peligro. Sin poder estudiar ni Bellas Artes ni ninguna otras carrera universitaria porque, �aunque ahora he visto que algunos van a la universidad, antes te dec�an que, como el mundo se iba a acabar, hab�a que dedicarle el tiempo a Dios�.Cuando a Marcos le echaron los ancianos, intent� quedarse, aferrarse a lo �nico que conoc�a pero todo el mundo le retir� la palabra y tuvo que buscarse la vida con 19 a�os. Acab� durmiendo en un coche e implorando la ayuda de sus padres. Le colgaron el tel�fono cuando les llam�. Sin embargo, ni por ese motivo, ni por aquella negativa primigenia que le pudo costar la vida les guarda rencor. �Ellos pensaban que era lo mejor para m�, el modo de garantizarme el Para�so donde todos nos volveremos a ver�, dice. Y sigue pregunt�ndose, ��cu�nta gente estar� muriendo ahora por no transgredir...?�.