02/04/2026 13:56 Actualizado a 02/04/2026 15:15 La misión
Artemis 2 avanza según lo previsto en sus primeras horas en órbita, pese a algunos contratiempos técnicos ya resueltos y propios de un vuelo de prueba. Los cuatro astronautas,
Reid Wiseman,
Christina Koch,
Jeremy Hansen y Victor J. Glover despegaron desde el Centro Espacial Kennedy, en
Cabo Cañaveral, a las 18:35 hora local, 00:35 (hora peninsular española).“Qué vista tan increíble”, exclamó el comandante
Reid Wiseman en los primeros instantes tras alcanzar la órbita. “Tenemos una salida de Luna espectacular”, añadió poco después, en referencia a las primeras imágenes vistas desde la nave.En tierra, la euforia de los equipos de la
NASA se unió a la de cientos de espectadores que siguieron el lanzamiento desde los alrededores del centro espacial. “Estados Unidos no solo compite, ¡DOMINAMOS!, y el mundo entero nos observa”, escribió el presidente
Donald Trump en su plataforma
Truth Social. “¡Dios bendiga a nuestros increíbles astronautas, Dios bendiga a la
NASA y Dios bendiga a la nación más grande que jamás haya existido, los Estados Unidos de América!”.Vista del horizonte terrestre desde la nave espacial Orión de la
NASA mientras orbita el planeta durante las primeras horas del vuelo de prueba Artemis IINASA YouTubePreparación para la inyección translunarTras el despegue del cohete SLS, la nave Orión ha completado con éxito las maniobras críticas para situarse en una órbita alta terrestre, paso imprescindible antes de emprender el viaje hacia la Luna. En las primeras fases del vuelo, la cápsula experimentó una interrupción temporal en las comunicaciones durante el traspaso entre satélites. “Fue una pérdida parcial de comunicaciones durante unos minutos, pero sin ningún impacto en el vehículo”, explicó el director de la
NASA,
Jared Isaacman. El problema se resolvió rápidamente y no afectó en ningún momento a la seguridad de la nave ni de sus ocupantes, que, según la agencia, se encuentran “seguros y en buen estado de ánimo”.Los propulsores se desprenden tras separarse del cohete Space Launch System (SLS) que transporta la nave espacial OriónNASA/Joel KowskySuperado este incidente, Orión ejecutó sin contratiempos las dos maniobras clave de este inicio de misión: el encendido de perigeo y el de apogeo. Estas maniobras han permitido elevar progresivamente la órbita hasta una trayectoria elíptica de gran altitud —de unos 1.600 a 40.200 kilómetros— diseñada para preparar el encendido de inyección translunar (TLI), previsto para la próxima madrugada aproximadamente a las 00:35, hora pensinsular española. Ese encendido situará a la nave en ruta hacia la Luna y fijará también su regreso a la Tierra mediante asistencia gravitatoria. Será, en palabras de los responsables de la misión, “un punto de compromiso”, ya que una vez ejecutado no habrá vuelta atrás y la nave quedará definitivamente en trayectoria hacia nuestro satélite.Antes de ese momento decisivo, la tripulación ha llevado a cabo con éxito una de las pruebas más delicadas de la misión: las operaciones de proximidad con la etapa superior del cohete. Pilotada por Victor Glover, la maniobra permitió a Orión alejarse, reposicionarse y observar la etapa desde distintos ángulos, validando sensores, navegación y procedimientos que serán esenciales en futuras misiones con módulos lunares. “Debería ser una maniobra preciosa”, anticipaban desde el control de vuelo antes de ejecutarla.Incidencias con el inodoro y el sistema de aguaEl vuelo también está sirviendo para poner a prueba todos los sistemas en condiciones reales. Como es habitual en un ensayo de estas características, han aparecido pequeñas anomalías. Entre ellas, un problema en el sistema del inodoro de la nave, ya solucionado por los equipos en tierra y a bordo, o la configuración incorrecta de una válvula en el sistema de agua, detectada y corregida sin consecuencias. También se registró un fallo electrónico transitorio atribuido a la radiación espacial, un fenómeno ya observado en la misión no tripulada Artemis I. “Estamos empezando”, señalaron responsables de la misión en una conferencia posterior al lanzamiento, subrayando el carácter experimental del vuelo.Lejos de ser motivo de preocupación, estos incidentes forman parte del objetivo central de
Artemis 2: someter la nave y sus sistemas a un entorno real para identificar y corregir cualquier debilidad antes de las futuras misiones de alunizaje. “Esto es un vuelo de prueba y esperamos encontrarnos con este tipo de situaciones”, explicaron desde la
NASA.Cronología del ascenso de la misión
Artemis 2 con muestra del tiempo, la velocidad y la altitud de los eventos clave desde el lanzamiento del coheteNASAMientras tanto, la tripulación afronta una de las fases más exigentes del vuelo. Las primeras 48 horas combinan una carga de trabajo intensa con la adaptación fisiológica a la microgravedad. “El primer día es muy duro, tanto por la carga de trabajo como por la adaptación del cuerpo a la ingravidez”, explicó el director de operaciones de vuelo, Norm Knight. Aun así, los astronautas han reportado buenas sensaciones y han comenzado a enviar imágenes de la Tierra, que ya han orbitado por completo.Si todo sigue según lo previsto, la decisión final sobre el encendido hacia la Luna se tomará tras comprobar el estado de los sistemas vitales, la propulsión y las comunicaciones. El criterio es claro: “seguridad de la tripulación, del vehículo y objetivos de la misión, en ese orden”, subrayaron desde el control de misión.Más de medio siglo después del programa Apolo, Artemis marca el regreso de astronautas al entorno lunar. Pero, a diferencia de entonces, el objetivo no es solo llegar, sino aprender a quedarse. Y ese aprendizaje ha comenzado ya, en estas primeras horas de vuelo.