Lo tiene muy claro y no se anda con rodeos: está absolutamente en desacuerdo en cómo han materializado la torre de
Jesús, la más alta de la
Sagrada Família. Y sus razones tiene. Otra cosa es si le gusta o no cómo está quedando la basílica. Ahí reconoce un sentimiento ambivalente, que no equidistante: “Estoy entre la admiración por lo que hacen y, a la vez, la traición...”, y razones no le faltan. Por encima de todo, un reconocimiento a la genialidad de Antoni Gaudí, el arquitecto que, destaca Carolina B. García, jugó como nadie con los tres tiempos: pasado, presente y futuro (memoria, acción y visión) y que deja un legado que busca y encuentra en arquitectos como
Miralles,
Bofill,
Coderch...fCarolina B. García Estévez,arquitecta, doctora en Historia del Arte y de la Arquitectura y profesora Serra Húnter; estudia el legado invisible de Gaudí y es subdirectora de la Càtedra Gaudí
Nacho Vera“Los artistas que son geniales siempre parten de una profunda insatisfacción con su presente; pasa con
Cézanne, con
Picasso...”, afirma esta profesora agregada de la
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). ¿Y qué hace Gaudí para ser genial? “Rompe con la idea de copiar el gótico, que para él es un edificio enfermo. Para Gaudí, un organismo que está vivo no necesita muletas para sostenerse, tiene que aguantarse sin contrafuertes”.Y situados en la
Sagrada Família, sin contrafuertes, en el interior de la gran nave, en el punto más importante del templo, en el transepto, sobre el que se eleva la torre de
Jesús... “¡No entra la luz natural!”, exclama García. Esa es la razón. Lamenta que en la construcción del pináculo no se haya tenido en cuenta este elemento crucial y que en este punto central la iluminación sea artificial. “Me dirán que con esa altura no se podía hacer... ¡y sí se puede!, estamos en el siglo XXI; en
Burgos, en el siglo XIII, lo hicieron y construyeron un cimborrio a sesenta metros de altura”.El trencadísDe Cirlot a
Bofill, pasando por
Miralles y CoderchSiendo estudiante de Arquitectura, encontró una foto de 1957: su abuela paseando con su madre recién nacida frente a la
Sagrada Família... “No se había hecho nada... era lo que, en cierta manera, quería Joan Maragall, ‘templo definitivamente inacabado que tiene por cielo el altar’”. Después de la muerte de Gaudí, para los arquitectos del momento, “aquello era una ruina, y es el poeta Juan Eduardo Cirlot el primero que empieza a recuperar su figura y dice aquello de ‘Gaudí es la ruina de nuestro futuro’”. Casi cien años después, en el 2021, “
Bofill afirmó, cuando fue investido honoris causa por la Universitat Politècnica de Catalunya, que el arquitecto más importante de la historia es Gaudí”. Y puede referenciarse a Gaudí en el juego de lo visible y lo invisible y los dibujos de
Miralles, en las obras no culminadas o en las curvas y los interiores de
Coderch y, por ejemplo, en la casa Ugalde, “donde te olvidas de la casa y ves un horizonte”.“¿Eso es digno de alguien que quiere superar el gótico? Para mi es una involución”, opina. Y es que esta arquitecta, también subdirectora de la Càtedra Gaudí, pone el foco en el interior de las obras, en las de Gaudí y en todas. El interior, el interior... “Entras en la Catedral de
Burgos, miras hacia arriba ves la luz y te emocionas”. Quizás sea el precio a pagar para poder subir en ascensor hasta la cruz que corona la torre. “La cruz... las proporciones de esta cruz...”.Lee tambiénSin embargo, aplaude que se hable de arquitectura, que Barcelona sea la Capital Mundial de la Arquitectura y también que la ciudad esté en el centro por la
Sagrada Família. “¿Que puede generar mucha controversia? De acuerdo. ¿Que las soluciones arquitectónicas quizás no son las más acertadas? De acuerdo. ¿Que quizás hemos ido demasiado rápido? También, pero contenta que sea el centro del debate y podamos hablar de ella”. Que finalizar o no la basílica nada tiene que ver con el legado invisible de Gaudí, en cómo su visión, su espíritu y su concepción de la arquitectura ha calado hasta hoy.