Actualizado Jueves, 2 abril 2026 - 18:05Para unos,
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Artemisa 2 es el inicio de una nueva era en la conquista del espacio. Para otros, todo el programa
Artemisa es demasiado caro, est� yendo demasiado lentamente y su ambici�n es casi temeraria. En alg�n grado, estoy de acuerdo con ambas opiniones.
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Artemisa 2 parece adolecer todav�a de algunas interrogantes t�cnicas que revisten una enorme importancia cuando tenemos en cuenta que se trata de una misi�n tripulada: el escudo t�rmico de la c�psula Ori�n mostr� da�os en la misi�n anterior, lo que gener� algunas dudas sobre su resistencia en la reentrada en la atm�sfera a alt�simas velocidades y, adem�s, esta ser� la primera vez que se pruebe con humanos el sistema de soporte vital en el espacio. En una misi�n as�, cualquier peque�o error puede llegar a ser fatal y los problemas que se han experimentado, incluso durante el mism�simo lanzamiento e inmediatamente despu�s (cuando fallaron moment�neamente las comunicaciones) han creado, al menos en m�, cierta intranquilidad.De hecho, muchos se preguntan por qu� hay ahora tantos problemas y c�mo se ha podido "retroceder as� desde el programa
Apolo". �Acaso tiene la
NASA dificultades para reinventar algo que logr� con aparentemente mayor facilidad hace m�s de medio siglo? Aqu� cabe argumentar que la misi�n
Apolo supuso un esfuerzo nacional de grand�sima escala que se quiso hacer r�pidamente para lograr una haza�a pr�cticamente puntual y de car�cter simb�lico. Sin embargo, aunque la complejidad sea mucho mayor y aunque est� obligada a cumplir est�ndares m�s altos de seguridad que los que se siguieron hace d�cadas, proporcionalmente
Artemisa no supone un esfuerzo de la misma envergadura que la que tuvo el programa
Apolo en su momento.Y, lo que yo considero m�s importante:
Artemisa tiene elementos clave reutilizables y aspira a ser sostenible a largo plazo. Es cierto que el coste del SLS (Space Launch System), un cohete de carga pesada que es escalable a versiones a�n m�s potentes, ha sido enorme. Pero cabe esperar que utilizando alternativas de la industria privada (como, por ejemplo, los lanzadores pesados de
Space X) se consiga reducir costos considerablemente, lo que favorecer�a establecer una estrategia que podr�a mantenerse de manera estable en el futuro.El programa
Artemisa va m�s despacio que el
Apolo, cierto, pero no es menos cierto que estamos emprendiendo una aventura mucho m�s ambiciosa y dif�cil. Si con
Apolo se plant� de manera muy audaz una bandera en la cima espacial, con
Artemisa se est� construyendo una pasarela, tan segura como sea posible, para ir y volver repetidas veces a nuestro sat�lite, lo que deber� permitir -en un horizonte m�s o menos lejano- establecer bases lunares y facilitar el salto hacia Marte.Como dec�a al principio, a pesar de las opiniones cr�ticas, tambi�n es cierto que esta misi�n inicia una nueva era en la ciencia espacial. Y es que cada viaje espacial tripulado es un destello que enciende la imaginaci�n colectiva de nuestra especie. En esta �poca de conflictos b�licos, m�s que un elemento en la carrera espacial con China y m�s que un reflejo en el espacio de las rivalidades que asolan la Tierra, yo prefiero ver en
Artemisa una invitaci�n para unirnos como humanidad en una empresa que deber�a ilusionar a todo el planeta.No me cansar� de repetir que deber�amos aspirar a que todas las agencias espaciales del mundo trabajen unidas o, al menos, de manera lo m�s coordinada posible, optimizando los recursos y afan�ndose as� en empresas m�s ambiciosas que las que pueda permitirse una �nica agencia. El espacio es un entorno extremadamente dif�cil y muy poco indulgente, y precisamente por eso la ciencia espacial exige algo m�s que competici�n. Quiz� suene ingenuo, pero creo que todos deber�amos esforzarnos en intentar que este tipo de misiones no se conviertan �nicamente en otra extensi�n de los conflictos terrestres. Todos unidos tendr�amos una capacidad colosal para cruzar una frontera tras otra hacia lo desconocido y seguir as� explorando el cosmos y realizando m�s y m�s descubrimientos.Curiosidad y cooperaci�n: estas son las principales fuentes de conocimiento, ciencia y progreso. Al final, m�s all� de programas espaciales espec�ficos, lo que est� en juego es si somos capaces de avanzar no solo t�cnicamente, sino tambi�n como proyecto com�n. Pero, sin ninguna duda, esto es bastante m�s dif�cil que llegar a la
Luna.Rafael Bachiller es director del Observatorio Astron�mico Nacional (Instituto Geogr�fico Nacional) y acad�mico de laReal Academia de Doctores de Espa�a.