El comandante
Reid Wiseman, el jefe de la misi�n
Artemisa 2, pronunci� ayer pocas palabras pero dijo mucho."Hoy es un gran d�a... Es hora de volar", se�al� cauto antes de subirse a la nave Ori�n junto a sus tres compa�eros de misi�n. A�n no era seguro que fueran a despegar, pues faltaban algunas horas para que se abriera la ventana de lanzamiento, y de hecho, poco despu�s los t�cnicos de la
NASA lograron resolver dos problemas t�cnicos que habr�an comprometido la seguridad del vuelo.Durante los �ltimos minutos de la cuenta atr�s la �nica palabra que todo el mundo quer�a o�r en el Centro Kennedy de la
NASA era Go (adelante). Antes de tomar la cr�tica decisi�n de encender el cohete m�s potente del mundo, los millones de espectadores que se conectaron a la retransmisi�n de la
NASA asistieron al tenso momento en el que se pasa revista al estado de los sistemas principales. Una fase que ocurre antes de cualquier lanzamiento. Uno a uno, cada responsable responde con voz lac�nica un Go o No go. Ayer todos fueron Go, afortunadamente. Y a continuaci�n, tuvo lugar el di�logo m�s esperado:-Artemisa II, habla el director de lanzamiento: est�n autorizados para el despegue.-Vamos en nombre de toda la humanidad, respondi� el comandante
Reid Wiseman al saber que ten�a luz verde.Es muy probable que Wiseman (cuyo apellido significa hombre sabio) tenga raz�n:
Artemisa 2 puede hacer una gran contribuci�n a toda la sociedad y beneficiarla, de maneras tangibles y abstractas. No s�lo a EEUU, que obviamente, se anota un tanto frente a
China en la carrera lunar del siglo XXI, en la que Rusia sigue presente, pero ahora, sobre todo, como socia del gigante asi�tico. La carrera espacial sigue implicando que uno llegue antes que otro, y la zona que m�s interesa es el polo sur de la Luna. Tener una presencia continuada en nuestro sat�lite, como pretenden ambas potencias con sus proyectos para construir bases lunares, persigue un objetivo geopol�tico y estrat�gico: adem�s de la demostraci�n de poder�o tecnol�gico, la Luna ser�a una estaci�n intermedia o un punto de partida para viajar a Marte, y qui�n sabe si alg�n d�a tambi�n para explotar los minerales y tierras raras que contienen los asteroides. Aunque parezca ciencia ficci�n, hay empresas trabajando en ello desde hace a�os. Otra cuesti�n es si, adem�s de viable, llega a ser rentable.El regreso a la Luna nos recuerda cosas importantes. Para empezar un programa espacial como Artemisa combina algo que no se ve con frecuencia, y que de una manera un poco cursi podr�amos resumir diciendo que a�na lo mejor del ser humano. Por un lado, requiere de la racionalidad, la inteligencia y la capacidad de invenci�n necesaria para la ingenier�a, para construir veh�culos que lleguen donde nunca ha llegado nadie. Nada se deja al azar, los procedimientos son sagrados y se ejecutan de la manera prevista. Hay ingenieros que han pasado a�os desarrollando un determinado instrumento o componente de la nave. Todo se prueba en tierra tantas veces como sea posible para minimizar el riesgo de que algo falle en el espacio. Porque un fallo no s�lo supone arruinar la misi�n, sino poner en peligro vidas humanas.En una misi�n espacial prima la excelencia, la voluntad de hacer las cosas bien. De hacer cosas nuevas. Y para ello se invierte trabajo y esfuerzo. La improvisaci�n se reserva a las crisis, como ocurri� durante la famosa misi�n Apolo 13: a contrarreloj se logr� salvar la vida de los tres astronautas con una enorme dosis de ingenio y trabajo en equipo.Y a la vez, una misi�n espacial como �sta despierta pasiones y nos emociona. Lo hemos visto en los dos �ltimos d�as con millones de personas pendientes de lo que ocurr�a en Cabo Ca�averal, impresionadas al o�r y ver c�mo el cohete SLS quedaba envuelto en fuego y polvo y se dirig�a majestuoso al espacio con cuatro personas a bordo. Entre esos espectadores hab�a muchos ni�os, que quieren saber m�s sobre estos cuatro astronautas, y van a aprender que trabajando duro, se puede llegar incluso a la Luna.Wiseman y sus compa�eros de tripulaci�n -Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen- han puesto rostro a todos esos astronautas que pasan su vida entrenando y estudiando, deseosos de ir al espacio aunque eso suponga poner en riesgo sus vidas. Y esta misi�n es una de las m�s arriesgadas.
Artemisa 2 es un vuelo de prueba en el que no s�lo es probable que haya fallos t�cnicos, sino que se espera que los haya. Por ello result� como m�nimo precipitada la sentencia que Donald Trump hizo en su comentada publicaci�n en la red X: "Estamos ganando en el espacio, en la Tierra y en todas partes", dijo horas antes de que tres de sus compatriotas y un vecino canadiense se subieran a una bomba para pasar 10 d�as en el espacio en una nave en la que ninguna persona hab�a viajado todav�a.La
NASA est� a punto de decidir si env�a a la Luna a sus astronautas, que han pasado el primer d�a de misi�n orbitando la Tierra y probando los sistemas de la nave. Una vez inicien la traves�a hacia nuestro sat�lite no habr� marcha atr�s. Medio mundo estar� pendiente de lo que ocurra en esa peque�a nave espacial y de que regresen sanos y salvos. Para el director de la
NASA, Jared Isaacman, ese ser� el verdadero �xito de la misi�n.
Artemisa 2 es la misi�n lunar m�s internacional que se ha lanzado, no s�lo porque haya un tripulante canadiense. La Agencia Espacial Europea (ESA) ha construido la mitad de la nave Ori�n, y otros pa�ses como Jap�n forman parte del programa y colaborar�n en la construcci�n de la base lunar anunciada hace unos d�as. Porque ning�n pa�s puede construir solo un asentamiento en la Luna. La casualidad ha hecho que el lanzamiento de la misi�n se lleve a cabo en plena guerra con Ir�n y con el escenario internacional m�s preocupante en d�cadas. Bienvenida sea esa cooperaci�n internacional y la ilusi�n compartida por ver a cuatro humanos ac�rcandose a la Luna.