Actualizado Jueves, 2 abril 2026 - 22:44La salida de �ngel Escribano y el dram�tico nombramiento de �ngel Sim�n a las 3.30 de la ma�ana de un Jueves Santo es solo un punto y seguido en el interminable reguero de ceses y salidas de altos directivos de la compa��a, sometida desde hace cinco a�os a la zozobra de los planes y alianzas del Gobierno y todos los efectos de segundo orden que eso conlleva.La llegada de Pedro S�nchez a la presidencia no supuso ning�n cambio en el grupo de
Indra que mantuvo a su equipo gestor en primera instancia. Sin embargo, desde que en mayo de 2021 la
Sociedad Estatal de Participaciones Industriales maniobr� para destituir a
Fernando Abril-Martorell y poner a
Marc Murtra en su lugar la compa��a vive en la m�s absoluta inestabilidad.Este jueves, �ngel Sim�n se convirti� en el cuarto presidente que tiene la compa��a desde entonces, un proceso en que la empresa ha tenido ya 35 consejeros diferentes y m�s de 30 integrantes en su alta direcci�n, algunos en dos etapas. Los sucesivos bandazos han costado a la compa��a casi 40 millones de euros en indemnizaciones.Las mayores han sido a los CEOs y directores generales que han ido saliendo de la empresa por los choques con el Gobierno.
Ignacio Mataix, primero director de defensa y luego CEO, dej� la compa��a tras menos de dos a�os al frente con un paquete valorado en 15,5 millones de euros. Menos dur� la consejera delegada de Minsait,
Cristina Ruiz, nombrada a la vez que Mataix tras la salida de
Fernando Abril-Martorell, que sali� de la empresa por "mutuo acuerdo" con un paquete de 4 millones de euros bajo el brazo.Mayor fue la indemnizaci�n del propio Abril Martorell, casi seis millones de euros, y de
Luis Abril, el �ltimo ejecutivo que hab�a salido hace menos de un a�o despu�s de chocar con Escribano, que le pidi� dejar el Consejo para acomodar el equilibrio entre independientes y dominicales.Ahora, el siguiente es Escribano, que se va sin indemnizaci�n porque no tiene derecho a cese, pero tambi�n sin cl�usula de no competencia que le impida volver a la direcci�n junto a su hermano aguas abajo.Sin embargo, el reguero de indemnizaciones sigue en todos los niveles de la c�pula, algunas millonarias como el de la mano derecha de Abril Martorell,
Rafael Gallego, que percibi� casi 2,7 millones, o Javier L�zaro, el primero de los tres directores financieros que ha tenido
Indra en esta etapa, cuyo pago final no se detalla, pero le correspond�a un mill�n solo en acciones.La situaci�n ha llevado a que la propia compa��a haya empezado a pagar primas de fichajes a los directivos por incorporarse a la empresa y firmar cl�usulas en las que los directivos se aseguran indemnizaciones por encima de la ley en caso de cese. "Tres altos directivos incorporan un derecho indemnizatorio temporal equivalente a entre una y dos anualidades (...) que se extingue bien al cabo de un periodo transitorio tras su incorporaci�n o bien cuando la indemnizaci�n, superior a la que les corresponder�a legalmente". Por otro lado, otros cuatro ejecutivos cuentan con una "cla�sula indemnizable espec�fica" si son despedidos "no debido a un incumplimiento imputable al directivo" o "baja voluntaria", es decir, si se produce por una p�rdida de confianza.Precisamente, en ese apartado se han vivido situaciones surrealista como la vuelta a la compa��a de Gonzalo Escalante junto a �ngel Escribano, despu�s de haber cesado por desavenencias con De los Mozos menos de un a�o antes. En el inter�s, cobr� 56.000 euros de
Indra por su cl�usula de no competencia, tal y como se detalla en el �timo informe normativo. Purgas del ConsejoLos cambios en el Consejo tambi�n han sido numerosos. La salida de Abril Martorell y la elecci�n de Murtra como presidente termin� con una verdadera purga de consejeros independientes que han sido el principio de numerosas salidas por varios motivos. Desde renovaciones, cambios de criterio a la necesidad de ir haciendo hueco a los socios que el Gobierno ha ido reclutando para el accionariado.Primero fue Sapa con Jokin Aperribay, luego Pablo Jim�nez de Parga en representaci�n del fondo de Joseph Oughourlian, due�o de Prisa y aliado del Gobierno en un principio y ahora de los Escribano, y posteriormente por los propios Escribano. As�, consejeros independientes como Elena Garc�a Armada no llegaron al a�o de mandato y otras como �ngeles Santamar�a, apenas lo superaron. Estos relevos no han estado exentos de casos extra�os como la renuncia el d�a antes de la junta de accionistas de su silla en el �rgano por parte de M�nica Helena Espinosa, por una compatibilidad. Ahora, toca la llegada de la consejera n�mero 36, ya que la empresa necesita cumplir con el 40% de mujeres en el �rgano antes del 30 de junio para no ser sancionada por la nueva Ley de Paridad. El c�sting para encontrarla se ha complicado notablemente en las �ltimas semanas.