Libertad y ligereza A los 68 años decide adentrarse sola en el monte y construir cabañas de estilo bushcraft con sus propias manos. Todo el mundo la tomó por loca. “¡A tu edad!”. Con 71 está construyendo la cuarta. “Me trabajo, puedo levantar 25 kilos, y cuido lo que como”. Su filosofía de vida es la libertad, la ligereza, la naturaleza y el “esto yo sí que puedo hacerlo”. Para ella no hay mayor posesión que su propia vida: “Pues yo estoy harta de ver estrés, escuatro y escinco, y esta manera mía de pensar ha atraído a mi alrededor mucha gente joven, unos me hicieron un reportaje que lleva más de 4 millones de reproducciones, otro me organizó mi tikitoki , y con otro hacemos charlas sobre la vida desde la perspectiva de un chico de 24 años y una yaya de 71”. Ahora publica su historia y filosofía de vida: Vivir sin pedir permiso (
Roca Editorial) Yo, cuando empecé con este proyecto, a los 68 años, dije: “Voy a construir cinco cabañas con mis manos”. ¿Y por qué cinco? Yo quiero vivir y morir en una cabaña hecha por mí. No he encontrado ninguna escuela, ni nadie que me enseñara. Todos me decían que estaba loca, ¡a mi edad!, entonces aprendí sola. ¿Cómo le ha ido? La primera se me cayó, entendí que los pilares debían ser más fuertes. Hice la segunda en la comarca de
La Selva. Desbrocé como una loca, acabé llena de arañazos hasta en las pestañas pero super happy , puse mi cama. Funcionaba. Sí, pero llegué a un acuerdo con una conocida del pueblo que me dejó un terreno de 100 m2a cambio de que se lo desbrozara y cuidara, y ahí hice mi tercera cabaña con bioconstrucción. Las paredes eran balas de paja pintadas con cal y con barro. ¿Luz y agua? Hice un proyecto de silvicultura y de permacultura. El agua la consigo de la lluvia o me voy al río y cargo botellones. La cuarta la estoy haciendo ahora, pero hubo un accidente terrible. ¿Qué pasó? El leñador cortó mal y el castaño le cayó encima. Vi que el hombre bajaba rodando montaña abajo. Corrí tras él. Estaba sobre un gran charco de sangre. Vi que iba a tragarse la lengua e instintivamente tiré de ella. Al cabo de dos horas llegó un helicóptero. ¿Se salvó? Sí, pero por las noches soñaba que los troncos me perseguían. Cogí la motosierra y me puse a cortar troncos porque sabía que, si no, abandonaría. Me sentía culpable. Usted era una urbanita. Sí, por eso he cometido tantos errores, aunque fui boy scout ; y hoy vivo rodeada de jóvenes que me ayudan y de los que aprendo. Ese chaval de ahí es el culpable de que hoy estés aquí: montó y se encarga de mi tikitoki. ¿Por qué se fue al monte a los 68? Ya era aficionada al off road y tengo instalada una tienda de campaña encima del coche. Pero no tenía ni idea de hacer cabañas. Yo creo mucho en las mujeres que se hacen a sí mismas. Cuando me fui al monte mi entorno me dijo de todo menos bonita, pero ahora se me valora justo por lo que años atrás se me rechazaba. Ahora arrasa usted en TikTok. Pero tengo muchos haters , sobre todo mujeres que me dicen que me vaya a hacer calceta, ¡que donde voy con esas arrugas!, misoginia y edadismo por un tubo. ¿Y para cuándo la quinta cabaña? Estoy aprendiendo, pero no pagaría un alquiler para vivir emparedada entre vecinos, energéticamente eso a mí no me mola nada. ¿A usted la llama la naturaleza? Sales y estás en el bosque, te haces un café y contemplas esa inmensidad, ese regalazo. ¿Y le basta con eso? Hay mucha gente que se muere sin hacer lo que quiere, yo he llorado, me he curado heridas, lo que un joven tarda diez minutos yo tardo dos horas pero lo hago. Es un placer. ¿Orgullosa? La pregunta es qué estás dispuesta a pagar para llevar a cabo tu sueño. ¿Y de qué vive usted? De una pensión de 800 euros. Y tengo angelitos. Cuando cumplí los 69 mis amigos me regalaron los troncos base de la cabaña. Y como la magia existe, un aserradero de un pueblo cercano me regala madera. Siento que hay mucho cariño a mí alrededor. ¿Qué más percibe? Que hay mucho miedo a vivir la propia vida por el rechazo social, no dejes que nadie te quite la luz. ¿Qué le ha enseñado esta vida? Que prefiero tener paz a ser feliz. ¿Qué opina su hija? Hay mucha comunicación entre nosotras y sabe que para mí la libertad es la coherencia entre lo que pienso, digo y hago. ¿Y la seguridad de un hogar? No existe. Esta noche la parca puede venir a por mí esté donde esté. ¿Le sobran las posesiones? Cuando tienes propiedades, y lo he visto en mi familia, siempre tienes miedo a perderlas. Eso no es libertad para mí. ¿Qué le ha hecho sufrir en la vida? La desconexión conmigo misma, intentar que los demás me aceptaran. La naturaleza me ha servido para reconectar conmigo. ¿Qué momentos han sido decisivos? Poder desmontar mi máscara, y el “yo sí puedo”. He hecho las paces conmigo. Me encanta todo de mí, incluso la parte oscura, hoy iluminada, y la naturaleza ayuda mucho. Descríbame un día ideal. Yo me levanto por las mañanas y doy gracias por lo que tengo. Trabajo, meto la pata las veces que haga falta. Me hago mi comida en el fueguito que está riquísima. Y por la noche caigo en la cama y duermo como un bebé.