El saber y el amor no ocupan lugar, solo te meten en fregados. Atrapado por una frase del mejor cantinero del país,
Javier de las Muelas –“el pisco te invita a besar”–, verifiqué si el diccionario admitía pisco –lo admite– y apareció una acepción intrigante: “Coloquialmente, mujer de vida alegre”.Vayamos por partes, como dijo
Jack el Destripador. De las Muelas presentaba un mediodía tres destilados fetén de elaboración propia en su Dry Martini (Dry Gin, Rye Vodka y Old Rum). Bajo una ligera cogorza y erre que erre, le pregunté por qué beatificamos el gin-tonic (a sabiendas de que nunca le desbancará el cubalibre, mi bebida, carente de glamur y propia de puticlub de los
Monegros). “El gin-tonic es la bebida preferida de las mujeres”. Lo entendí todo, aunque sigo pensando que le sobran adornos florales y discurso saludable... Getty ImagesApareció el pisco y con el pisco, aquello tan sugerente dicho por De las Muelas de que es una bebida que “te invita a besar” (para lo otro, agua milagrosa). ¡El pisco, la sardana con fines ulteriores y las señoras estupendas! Dicho esto, si piden un pisco, les da por besar a una guardia urbana sin aviso y terminan en el cuartelillo, ni a Javier ni a mí nos citen...Diccionario en mano, del pisco a la “mujer de vida alegre”. Hace unos años, teníamos una idea clara de lo que significaba: horarios laborales nocturnos, barras de cabarets y unos industriales de
Bilbao empeñados en pedir champán. Lo de vida alegre era tristísimo...El pisco “invita a besar”, pero... ¿qué consideramos hoy una “mujer de vida alegre”?Hoy “mujer de vida alegre” evoca una señora sanísima que se enfunda mallas y brinca en un gimnasio por voluntad propia, frecuenta clubs de lectura y talleres de cerámica, bebe gin-tonics, tiene independencia económica y si carece de novio es porque los hombres andan mal de contraprestaciones.¿Debería eliminarse la expresión “mujer de vida alegre? No. Ya nos gustaría a los hombres que alguien nos dijese “¡este es un hombre de vida alegre!”, entendiendo como tal un tipo que se ríe de todo, trabaja sin gruñir y anda invitando a piscos, sour o acholados, incluso a su esposa, si bien algunos solterones alegan que el matrimonio y la vida alegre son lo que el cubata al gin-tonic.Nacido en
Barcelona, licenciado en Periodismo por la
Universidad de Navarra y becado un curso en la
Missouri-Columbia University, entró en '
La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en
Hong Kong (1987-1993),
Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl,
Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.