Nos ha tocado vivir en un momento de la historia en el que los cambios van más rápido que la capacidad de procesar de nuestros cerebros . La
IA lo empieza a controlar todo: la política, la economía y nuestras vidas diarias hasta límites insospechados. En base a un algoritmo se decide un tratamiento médico, la búsqueda de empleo, quién recibe un préstamo y, si me apuran, la pareja ideal para casarse. En el ritmo trepidante de nuestras vidas cotidianas la frontera entre lo público y lo privado se ha vuelto difusa , porosa, y no sabemos con exactitud donde poner los límites. ¿Qué efectos tiene este ritmo frenético? Uno de ellos es adverso y es que nuestra capacidad de apreciar algo de forma duradera parece disminuir. Nos impacientamos ante la mínima frustración y exigimos cada vez más garantías. Perdemos la paciencia y en ello nos perdemos a nosotros mismos porque la continuidad y la paciencia son condiciones esenciales para la conexión y el pensamiento. Pero también aparecen efectos positivos. Bajo la denominación de "frugalismo" un grupo cada vez más nutrido de ciudadanos que se rebela. Esta nueva corriente de vida va atrayendo más adeptos: la felicidad de tener menos . Vivimos inmersos en un contexto socio-económico donde gastar y poseer es sinónimo de éxito y no hacerlo se interpreta como señal de fracaso. Sin embargo, este "gastar, gastar, gastar" que martillea nuestros cerebros y nuestras vidas ignora una realidad básica: tener menos libera mucho espacio mental. Hay menos ruido, menos preocupaciones, menos decisiones absurdas y más tiempo y energía para lo que cada uno considere importante. Hace unos meses en la reforma de mi vivienda habitual he practicado de forma inconsciente sin haber leído sobre esta corriente imperante el frugalismo y ahora, un espacio blanco, diáfano con los objetos necesarios me da una serenidad que antes no encontraba en el mismo espacio. La simplificación material libera y reduce la sobreestimulación visual. Para practicar el frugalismo un buen primer hábito es parar antes de abrir la cartera . Esperar un par de días ante un desembolso importante. Otra propuesta es elegir una pequeña área de la vida como la ropa y reducir las opciones: dejando de seguir influencers o eliminando apps del móvil. También les animo a eliminar suscripciones de newsletters comerciales. Menos tentaciones, menos ruido y más energía . El binomio de
IA y consumismo derivan, entre otras cosas, en la merma de nuestro esfuerzo intelectual y esto, lejos de hacernos más felices, nos ha convertido en adultos que se comportan como niños consentidos . Todos sabemos desde la experiencia que sin esfuerzo no hay felicidad, ni progreso ni pensamiento crítico. En 1932, Aldous Huxley publicó Un mundo feliz , una de las novelas distópicas más influyentes de la literatura moderna. En ella se presenta una sociedad que es controlada a través del placer , el consumo y el entretenimiento. Casi un siglo después la sociedad descrita en la novela se asemeja mucho a nuestro mundo y medidas como el frugalismo nos pueden ayudar a reconquistar el control de nuestras vidas.