El Jueves Santo, a las 3:30 de la madrugada, con media
España de vacaciones o preparando sus maletas para unos días de descanso, finalizaba una de las jornadas más complicadas de la historia reciente de
Indra. Fueron diez horas de reuniones encadenadas, hasta tres, que comenzaron con la dimisión de Ángel Escribano y que se complicaron por las reticencias expuestas por un grupo de consejeros independientes a que Ángel Simón tomara las riendas de la compañía, pese a que no vaya a tener funciones ejecutivas. Finalmente el plan del
Gobierno logró aprobarse, pero no fue nada sencillo.Una de las primeras conclusiones del consejo extraordinario de
Indra del pasado miércoles y jueves es que la compañía inicia una nueva etapa con las relaciones internas pacificadas, al menos de momento. Ese era el principal objetivo del
Gobierno, que la compañía recupere la normalidad y finalicen los conflictos internos que existían hasta hace una semana. La situación era “desagradable”, afirma un consejero, con, incluso, improperios directos en reuniones. Volvían a circular los dossieres contra los rivales.Para imprimir un giro radical a la compañía, la
SEPI propuso a Simón para presidir la nueva
Indra. El
Gobierno, consciente de que la votación se le podía complicar, planteó desde un primer momento que el directivo catalán ocupara funciones no ejecutivas, confirman fuentes presenciales. Es lo mismo que ocurrió con
Marc Murtra en el 2021, que accedió al despacho de mando en
Indra sin poderes ejecutivos y convivió durante un tiempo con dos consejeros delegados. A Simón le tocará formar tándem con
José Vicente de los Mozos, nuevo primer ejecutivo de
Indra y que tiene que renovar su contrato en junio.El consejo de administración extraordinario comenzó a las 17 horas y finalizó una hora más tarde. Fue en esa reunión cuando se produjo la dimisión de Ángel Escribano, que también abandonó su silla en el consejo de administración (los hermanos Escribano, propietarios del 14% de
Indra, tienen derecho a dos asientos, pero renuncian a uno). Con la presidencia vacante, era el momento de buscar sustituto. Comenzaron los problemas.
Moncloa planteó desde el principio que Simón asumiera la presidencia sin funciones ejecutivasTras el consejo de administración extraordinario se celebró la comisión de nombramientos, retribuciones y
Gobierno corporativo. Fue en ese momento cuando la
SEPI puso sobre la mesa el nombre de Simón, adelantado por La Vanguardia . Hubo consejeros que se enteraron a través de este diario. Y a partir de ese momento todo se complicó un poco más. La sorpresa no vino de los consejeros dominicales (los que representan a los accionistas), sino de un nutrido grupo de independientes, que plantearon un proceso diferente para elegir al nuevo presidente.Fueron horas de intensas conversaciones, reuniones paralelas, teléfonos que sonaban sin parar… El principal motivo de crítica por parte de los independientes hacia la propuesta gubernamental de Simón se centró en que se trataba de una elección ‘ad hoc’. O a dedo. Y no lo aceptaban. La
SEPI se esforzó en explicar que Ángel Simón no tiene vinculación política, sino que se trata de un ejecutivo de amplia experiencia en empresas cotizadas con una visión de Estado acorde a lo que necesita
Indra en este momento. Los independientes también pusieron de manifiesto la falta de experiencia de Simón en el sector de la defensa e, incluso, se debatió sobre sus 68 años de edad. No fue sencillo vencer estas reticencias.Los independientes críticos plantearon que su opción preferente era iniciar el proceso de búsqueda de un nuevo presidente. A saber, contratar una empresa de cazatalentos, seleccionar una terna y proceder a la elección con la ayuda de asesores externos. Este proceso se hubiera demorado durante varios meses. Para la
SEPI era inviable.Finalmente el
Gobierno consiguió amarrar una mayoría frágil para sacar adelante el nombramiento de Ángel Simón. El debate pasó entonces a un nuevo consejo de administración, el segundo, que comenzó pasada la medianoche y se prolongó hasta las 3:30 horas. Las reticencias eran las mismas. Costó, fue duro amarrar los apoyos. Y llegó el momento de la votación.Los independientes preferían iniciar un proceso de elección largo, algo inviable para el EjecutivoEl nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo de
Indra salió adelante con el apoyo de ocho consejeros, frente a seis abstenciones. Votaron a favor todos los dominicales: los tres representantes de
SEPI, el de SAPA, el de Amber y
José Vicente de los Mozos. También lo apoyó Javier Escribano. Y un independiente, Bernardo Villazán, cuyo posicionamiento fue decisivo. El resto de independientes se abstuvieron, incluido el consejero propuesto por Junts, Oriol Pinya, uno de los más críticos durante la maratoniana jornada. Para la
SEPI era importante que no se produjera ningún voto en contra.Los títulos de
Indra se revalorizaron este jueves un 1,27%, tras la designación de Ángel Simón en la presidencia. El mercado, por tanto, no ha castigado la elección del nuevo presidente no ejecutivo.Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro 'El año que vivimos sin
Gobierno' (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.