La campaña de la declaración de la renta va a arrancar en poco días y como cada año, millones de contribuyentes tendrán que rendir cuentas con
Hacienda por los ingresos obtenidos durante el aó anterior, en este caso
2025. Sin embargo, una de las dudas más habituales sigue siendo la misma: ¿a partir de qué sueldo es obligatorio presentar la declaración?La respuesta no es única, ya que no solo depende de lo que se gana, sino también de cuántos pagadores se tienen y del tipo de ingresos percibidos.¿Cuándo empieza la campaña de la renta
2025?Antes de entrar en los límites, conviene tener claras las fechas. La campaña de la renta
2025 empieza el 8 de abril y dura hasta el 30 de junio de
2026.Durante este periodo, los contribuyentes podrán presentar su declaración por internet desde el primer día, por teléfono a partir del 6 de mayo (con cita previa desde el 29 de abril) y de forma presencial desde el 1 de junio (con cita desde el 29 de mayo).El límite general: 22.000 euros al añoLa norma básica es sencilla: no estás obligado a hacer la declaración si ganas hasta 22.000 euros brutos al año de un solo pagador, siempre que no tengas otros ingresos relevantes.Este es el límite más común y el que afecta a la mayoría de trabajadores por cuenta ajena. También se mantiene este mismo límite cuando hay más de un pagador, siempre que la suma de lo cobrado del segundo y restantes no supere los 1.500 euros anuales.El escenario cambia cuando hay más de un pagador y se superan ciertos límites. En estos casos, la obligación de declarar aparece antes.El umbral se reduce a 14.000 euros anuales cuando se da alguna de estas situaciones:Se tienen varios pagadores y el segundo (o los demás) paga más de 1.500 euros al añoSe reciben pensiones compensatorias del cónyugeSe perciben anualidades por alimentos no exentasEl pagador no está obligado a practicar retenciónSe perciben rendimientos con un tipo fijo de retenciónEste es uno de los puntos que más dudas genera, ya que muchas personas pueden estar obligadas a declarar sin superar los 22.000 euros si cumplen alguna de estas condiciones.Otros ingresos que también cuentanNo solo el salario determina si hay que hacer la declaración, también influyen otros tipos de ingresos.Por ejemplo, si se obtienen rendimientos del capital mobiliario (como intereses o dividendos) o ganancias patrimoniales (como premios o ventas de activos) sujetos a retención, el límite conjunto es de 1.600 euros anuales.Además, hay otros ingresos como las rentas inmobiliarias imputadas o determinadas ayudas públicas que tienen un límite conjunto de 1.000 euros anuales.Esto significa que, aunque el sueldo esté por debajo de los límites principales, la suma de otros ingresos puede obligar a presentar la declaración.¿Cuándo no hay obligación de declarar?La normativa también establece excepciones. No están obligados a hacer la declaración de la renta quienes tengan ingresos totales inferiores a 1.000 euros anuales y pérdidas patrimoniales inferiores a 500 euros.Se trata de situaciones poco frecuentes, pero que conviene tener en cuenta.¿Quiénes están obligados siempre?Hay casos en los que la obligación de declarar existe independientemente del nivel de ingresos.Uno de los más relevantes es el de los beneficiarios del ingreso mínimo vital (IMV). Todas las personas que formen parte de la unidad de convivencia deben presentar la declaración de la renta, aunque sus ingresos sean muy bajos o el resultado salga a cero.También deben presentar declaración quienes quieran aplicar determinadas deducciones o reducciones, como aportaciones a planes de pensiones, deducciones por vivienda habitual (en régimen transitorio) o deducción por doble imposición internacional.Errores habituales que conviene evitarUno de los fallos más comunes es pensar que solo importa el sueldo. En realidad, hay varios elementos que pueden determinar si una persona debe o no presentar la declaración:Tener más de un pagadorRecibir ayudas o subvencionesObtener ingresos por inversionesAplicar deducciones fiscalesLa situación familiar (aunque en la declaración conjunta no se duplican los límites)También es habitual no tener en cuenta el efecto de un segundo pagador o asumir que no presentar la declaración evita problemas, cuando puede ocurrir lo contrario si existe obligación. Además, incluso cuando no es obligatorio declarar, puede ser recomendable hacerlo si el resultado es a devolver.