Son pocos los negocios que en ciudades cosmopolitas como
Barcelona pueden presumir de ser establecimientos centenarios –o casi–. El hito es todavía más significativo cuando el negocio en cuestión es un cine. “Hay personas mayores que todavía nos recuerdan como el Cine Moderno”, explica
Toni Espinosa, director de los
Cines Girona, que en el pasado también fueron bautizados como Cine New York (el primero, fundado en 1936), Scope, Lauren o Casablanca
Gràcia, prueba de las múltiples vidas de esta sala que, en su conjunto, suman noventa años proyectando películas en la gran pantalla. En un momento en que varios cines emblemáticos de la capital catalana han bajado definitivamente la persiana –el último, los
Cines Boliche de la
Diagonal–, salas como los Girona, pero también los
Verdi, que este año celebran nada menos que un siglo de vida, los
Renoir o el también centenario
Espai Texas, pueden presumir de una buena salud y ejercen un papel clave –no siempre reconocido– en la vida cultural de sus barrios y de la ciudad.A la proyección de películas se suman festivales, ciclos, coloquios, preestrenos y otras actividadesEl secreto del éxito radica, en muchos casos, en una programación que va más allá de la cartelera tradicional, y que también incluye ciclos, actividades o festivales que construyen una identidad propia. Los Girona de
Gràcia, en el sur del barrio, son partidarios de una programación heterogénea que huye de los circuitos comerciales y abarca el cine asiático, latinoamericano y europeo, y donde también tienen cabida las películas de autor o independientes. “Una ciudad como
Barcelona necesita esta diversidad, no mil copias de una misma película”, reivindica Espinosa. Eso no quiere decir, sin embargo, que su cartelera no incluya directores de renombre como
Pedro Almodóvar, que justo ha estrenado Amarga Navidad , o
Paolo Sorrentino, que el próximo 1 de abril presentará La Grazia. La clave está en el equilibrio.En la fórmula también entran las citas cinematográficas de las que los Girona son sede –con solo tres salas, acogen una veintena–. Hay que incluir aquí el
Asian Film Festival, que se celebra en otoño, aunque ahora se proyectan algunos títulos de la mano de Casa Asia; el IndiFest - Festival de Cine Indígena; el BARQ, la cita internacional en
Barcelona del cine de arquitectura, que este año, con motivo de la Capital de la Arquitectura 2026, despliega actividades hasta septiembre, aparte del festival oficial del 3 al 8 de noviembre, o el Korean Film Festival, que cada septiembre trae a la ciudad lo mejor del cine coreano. Todo parece funcionar. Este 2026 el cine está haciendo los mejores números y la mejor asistencia de su historia.Este cine de
Gràcia antes se apodó Moderno, Scope, Lauren o Casablanca GràciaMiquel González / Shooting / ColaboradoresSi se habla de cines con historia y con raíz en el barrio, indiscutiblemente vienen a la cabeza los
Verdi, que este año celebran 100 años. La identidad del cine se explica por la relación con su entorno. “La gracia de los
Verdi es
Gràcia”, afirma a la responsable del cine, Paz Recolons. Y el vínculo con los espectadores se construye no solo proyectando películas, sino, valga la redundancia, haciendo barrio. “Nos encanta ofrecer cosas diferentes:
Verdi Club, coloquios con actores y directores, óperas y ballet en diferido [los sábados por la mañana], documentales de arte [los miércoles], las sesiones teta, la proyección de clásicos del cine imprescindibles [los jueves]...”, apunta Recolons. La programación de los
Verdi es de las más ricas y, como el resto de salas, se complementa con la celebración de festivales como el BCN Film Fest, del cual es la sede central, y que este año celebra el décimo aniversario (del 16 al 24 de abril), que contará con la presencia ni más ni menos que de Willem Dafoe, del director turco-alemán Fatih Akin y del director y compositor Damian Michieletto.Por si fueran pocas las actividades que ofrecen cada temporada, este año suman especiales con motivo de su centenario. Se proyectarán películas de forma gratuita en las bibliotecas de Catalunya, con ciclos temáticos y sesiones familiares, y el 19 de abril se inaugurará una exposición fotográfica en la biblioteca Jaume Fuster. Incluso contarán con un libro propio, editado por Plataforma Editorial, y que reunirá cerca de 300 imágenes para recorrer la historia del cine y del barrio, y una película. Titulada La vida es
Verdi, se trata de un largometraje documental que mezcla géneros, entrevistas, humor e imágenes de archivo para reivindicar la necesidad de mantener viva la experiencia de la gran pantalla. El filme, dirigido por Berta García Lacht, es una coproducción de A Contracorriente Films e Isabel Coixet y se estrenará en junio. A todo eso hay que sumar la ampliación del cine, con dos nuevas salas a partir de octubre que ocuparán el espacio de un supermercado, símbolo de la buena salud que viven los
Verdi.“Una ciudad como
Barcelona necesita diversidad, no mil copias de una misma película”, dice EspinosaMientras unos amplían sus salas, otros cines como el Texas, con más de cien años sobre los hombros, encontraron la solución al aprovechar al máximo su espacio y reinventarse dando lugar a lo que se conoce actualmente como el
Espai Texas. “Nos hemos inspirado en modelos europeos como París o Berlín, donde en un mismo espacio conviven varias artes”, explica Joan Teixidor, responsable del cine del Texas. La idea no es nueva, pero sí poco habitual en la ciudad. “En los pueblos eso se ha hecho toda la vida: teatro, cine, actividades... Nosotros quisimos recuperar ese espíritu”. De esta manera nació su proyecto híbrido: cine, teatro y un bar bajo un mismo techo.Además, si una cosa caracteriza la programación de los Texas es su apuesta por el catalán: “La versión original subtitulada en catalán era un espacio que no estaba cubierto”. Y, como en el resto de salas, la proyección convive con citas como la Americana Film Fest, que se celebró hace unos días y que ya es una imprescindible en la agenda de los más cinéfilos, o el Docs
Barcelona, además de coloquios con actores y directores y otras actividades.Situado en el corazón del barrio gótico y el centro de
Barcelona el Cinema Maldà celebra su 80ª aniversario Cinemes MaldàSiguiendo la ruta por cines históricos, el Maldà es un espacio donde se respira autenticidad en todo aquello que lo rodea, algo difícil de encontrar en un barrio consumido por el turismo y los souvenirs. “Somos un cine como los de antes: tenemos una única sala, no vendemos palomitas, saludamos a los clientes por su nombre, no hay una máquina detrás de la taquilla, sino que hay personas trabajando y hablando con la gente”, explica Xavier Escrivà, director del cine.Con una esmeradísima selección de las películas, ha conseguido llegar a los 80 años al pie del cañón, siendo el único cine privado que queda vivo en todo el distrito de Ciutat Vella. “Somos un cine diferente, independiente y familiar”, dice, y así lo demuestra una cartelera seleccionada, combinada con alguna que otra propuesta, como el festival L’Alternativa, dedicado al cine de autor e independiente; el Festival de Cine y Derechos Humanos de
Barcelona, o, recientemente, la celebración de la primera edición de La Rambla Film Festival.Acompañando la proximidad y la empatía que lo caracteriza, el Maldà también ofrece promociones como la permanencia voluntaria, que permite por el precio de una sola entrada poder quedarse a ver las siguientes películas, o sesiones como la de Maldanins, la próxima programada para el 12 de abril, que ofrece cine para los bebés y los niños.Varios cines de la capital catalana han bajado la persiana; el último, los
Cines Boliche de la DiagonalFinalmente, otros cines que están de aniversario son los
Renoir, que celebran 40 años representando otro tipo de resistencia: la defensa del cine de autor en versión original. Desde su nacimiento, tanto en Madrid como
Barcelona han apostado por proyectar las películas tal como vienen de fábrica a pesar de los problemas que eso supuso en su momento. “Cuando puse la primera película catalana en Madrid, casi me matan”, recuerda el director y fundador de los
Renoir, Enrique González Macho.Tienen una cartelera diversa y de autor en la que también destacan las sesiones que recuperan títulos clásicos. “El cine es como un museo, es bueno refrescar la memoria de la gente y enseñar que hay obras anteriores que son muy buenas”, explica el director. Lee tambiénEn este sentido y por los 40 años, ofrecerán diariamente una película de una selección de 40 producciones diferentes que representan el recorrido de los
Renoir. La primera, Las truchas , de José Luis García Sánchez, es una película que, según el fundador de los
Renoir, refleja exactamente lo que ha pasado en España los últimos 40 años. Asimismo, hay pases especiales (los próximos, de La Grazia de Sorrentino, de Memento, de Christopher Nolan, y de El graduado, de Mike Nichols), coloquios o preestrenos, como la de La buena hija , de Júlia de Paz, el próximo 31 de marzo. Como ven, cines con mucha vida.