Todavía no ha cumplido los 40 pero Antón Álvarez, más conocido como C. Tangana, acumula ya en su haber unas cuantas vidas, cada una con su propio nombre, que lo han llevado de hacer música con lo puesto en el extrarradio madrileño a sentarse tras la cámara después de convencer a todo el país de que él, y nadie más, es el madrileño. Múltiples “mutaciones”, como las definen
Joan S. Luna y
José de Monfort en C. Tangana, del rap crudo a la alfombra roja (Kultrum), la primera obra escrita que analiza las razones detrás de un éxito que, de tan buscado por su protagonista, amenaza con convertir todo el relato en una mentira, o en una verdad muy poderosa.Luna, director de la revista
Mondosonoro, y Monfort, periodista y especialista en comunicación editorial, unen fuerzas con otras seis firmas en un ensayo construido con los mismos patrones que Tangana ha utilizado en su carrera: esfuerzo colectivo, mirada poliédrica y precocidad para tomar la delantera y ser los primeros en establecer el relato que ha llevado al rapero conocido también como
Pucho o
Crema a transitar por las alfombras rojas. De ahí que hablen de su libro como de un “tanganazo”, porque “sería más fácil escribirlo cuando todo ya ha pasado, pero Tangana está sucediendo ahora”.
Joan S. Luna y
José de Monfort, autores del primer ensayo sobre C. TanganaLV“La atención es la principal moneda de cambio, el capital de esta época, y Tangana tiene claro que debe hacer lo que sea para conseguir esta atención”, apunta Monfort como la primera de las claves en la carrera de Tangana que puede reseguirse en temas como Llorando en la limo o en el EP 10-15 donde aparece ya esa idea de atraer los focos que le llevó a componer Alligators en el 2014 para atraer la mirada de
Lacoste rompiendo así con los cánones del rap. “Son ideas que vienen de la moda y no se habían hecho en el rap en castellano”. Y que funcionaron hasta el punto de atraer el interés de
Loewe, la firma de moda que plantó en la
Gran Vía la cara de un todavía desconocido Tangana con motivo del lanzamiento del álbum Ídolo, otro término ligado a esa ambición de la que el músico no se ha escondido jamás.Fue por entonces, en el 2017, cuando el artista firmó por
Sony, logro del que vaciló en una de sus canciones como expresión de su visión de la música, donde no hace ascos al dinero a diferencia del mundo del rap del que procede. “En el rap siempre se ha hablado de dinero, de quién tiene un Lamborghini, pero no desde la perspectiva de ser un empresario y montar el negocio”, comenta Luna, un matiz importante que no evitó que se le considerara como el rapero del neoliberalismo por defender el vínculo entre el arte y el beneficio económico. “En los años 90 nada marcaba más a las bandas que ser independiente, no venderse al sistema. Pero
Pucho le ha dado la vuelta, defiende que utilizando al sistema puedes hacer lo que quieras y ser igual de independiente”.Esta libertad creativa es la que permite a Tangana hacer giras como Sin cantar y afinar, donde pone decenas de músicos sobre el escenario tensando las cuadernas de la rentabilidad, o invirtiendo en videoclips de factura elaborada que presagiaban el interés por las cámaras que le llevó a dirigir el documental La guitarra flamenca de Yerai Cortés. “Siempre ha mantenido el ideario artístico por encima del dinero porque ha conseguido esa capacidad de negociación con la discográfica que antes no existía”.“Cuando empieza su trayectoria solo hace bases de rap porque es muy joven, no sabe hacer otra cosa, pero cuando quiere dar un paso adelante se junta con gente que sabe más que él”, destaca Luna como otra de las razones de Álvarez, cuyas colaboraciones con Alizzz o la productora Little Spain son de sobra conocidos.“Tangana empieza a absorber todo lo que hace la gente con la que trabaja, se apoya en ellos para dar unos pasos adelante que por sí mismo no habría podido dar”, explica Luna, quien destaca además la visibilidad que el rapero ha ofrecido siempre a sus colaboradores. “Desde el momento que empieza a trabajar con Alizzz todo el mundo lo sabe, o cuando lo hace con el Niño de Elche sus nombres aparecen igual de grandes”, un hábito que todavía mantiene en la actualidad, donde su nombre no aparece destacado en el regreso de Agorazein, la banda con la que dio sus primeros pasos.Recordar y reconocer el pasado es otro elemento definitorio de Álvarez, quien tras años haciéndose pasar por alguien más importante de lo que era para llamar la atención, alcanzó el éxito definitivo en el 2021 con El Madrileño, un disco que echa la mirada atrás, a la música de raíz española que le gustaba a su padre, para revolucionar el concepto de música urbana y lo que significa ser español. “¿Qué idea había antes de los madrileños? La de Ana Belén y Víctor Manuel, o el
Madrid de Sabina”, destaca Monfort. Contra esta imagen, Tangana plantea una idea de lo castizo vinculada al “dandismo ibérico”, como lo define Luna, quien destaca que en lo musical se aprovecha de la centralidad capitalina para trabajar con artistas de toda la Península, caso de Kigo, su manager, oriundo de Euskadi, el catalán Alizzz, su otro productor de cabecera, la misma Rosalía, pareja durante un tiempo, el ilicitano Víctor Martínez o el propio Niño de Elche.Pero si algo mostró la aparición de El Madrileño fue la tendencia de Tangana a cambiar de género para evolucionar en su carrera y alcanzar la ansiada alfombra roja. “Aunque a toro pasado veamos que el disco era la fórmula perfecta, se podría haber pegado un batacazo” advierte Luna, que recuerda en el libro cómo el protagonista ya arriesgó años antes abandonando el rap para abrazar el pop con Mala mujer, declarándose transexual cuando se le acusó de machista o tirándole los tejos en público a la también madrileña Carlota Cosials, de la banda Hinds, a sabiendas de que así ganaría presencia. “No piropea a Jennifer López, él sabe cuál es su alcance”, apunta Monfort.“Para él todo es performance, todo es obra”, añade Luna. “Una sesión de fotos para Vogue, un videoclip, una canción o una entrevista son tan parte de su persona como de su obra”, idea que enlaza con el mismo concepto de dandy afectado que desprende su silencio musical desde que publicó “El Madrileño”. “Si pensara sólo en el dinero habría hecho una segunda parte del disco”, por el contrario se pasó al documental y ahora mira hacia el cine de ficción. “Con la música da la impresión de que ha dado todo lo que podía dar, por eso salta al audiovisual y ahora está escribiendo una película con Isaki Lacuesta” explica Monfort, que ve en la escritura el futuro de Tangana, licenciado en Filosofía y reacio a mostrarse en primer plano, “y no hay forma más apartada del mundo de trabajar que la escritura”.