Un nuevo vídeo del arresto del golfista estadounidense
Tiger Woods por negarse a realizarse un prueba de orina tras un accidente de tráfico “en estado de influencia” en
Jupiter Island el pasado viernes 27 de marzo, han revelado algunos detalles que añaden una dimensión inesperada al incidente. En las imágenes, se escucha al deportista, actual pareja de
Vanessa Trump, a su vez expareja de
Donald Trump Jr., realizando una llamada que, según sus propias palabras, estaba dirigida al presidente estadounidense
Donald Trump.Durante el arresto, Woods mantiene una conversación telefónica cuyo contenido no se revela por completo, pero que adquiere relevancia cuando se dirige a los agentes. Antes de finalizar la llamada, se le oye decir: “Estaba hablando con el presidente”. Acto seguido, se despide de su interlocutor con la frase: “Muchas gracias, de acuerdo, lo tienes, gracias, adiós”. “Estaba hablando con el presidente”, repite Woods ante la policía, insistiendo en la importancia de la llamada en un momento especialmente delicado.Tras conocerse la noticia del arresto de Woods,
Donald Trump confirmó públicamente que había hablado con el golfista ese mismo día, lo que da credibilidad a las declaraciones del deportista en el vídeo. “Creo que está muy bien, se encuentra bien”, afirmó el presidente, restando gravedad inicial al episodio. En declaraciones posteriores, Trump contextualizó el estado físico de Woods, subrayando las dificultades médicas que arrastra desde hace años.“Dio negativo en la prueba de alcoholemia, como saben, y está sometido a una tremenda presión física debido a sus diversas dolencias... la espalda y la pierna”, añadió Trump. “Vive con dolor. Sufre mucho. Es un tipo increíble. Es un atleta increíble. Sí que sufre dolor. No tiene problemas con el alcohol, pero sí sufre dolor”. Lee tambiénTras el accidente de coche que derivó en su detención, un juez de
Florida autorizó al golfista a abandonar Estados Unidos, una decisión poco habitual que ha generado debate. La estrella del golf, de 50 años, fue acusada de conducir bajo los efectos de alguna sustancia y de negarse a someterse a una prueba de orina. Por su parte, los agentes que acudieron al lugar describieron su comportamiento como apático y con signos de intoxicación, lo que contrasta con el resultado negativo en la prueba de alcoholemia.En el registro posterior, se le encontraron dos pastillas blancas en el bolsillo, que posteriormente fueron identificadas como hidrocodona, un potente analgésico opioide altamente adictivo utilizado para tratar el dolor crónico intenso. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el estado del golfista podría estar vinculado a un tratamiento médico. Lee tambiénSegún documentos judiciales, el abogado de Tiger, Douglas Duncan, escribió que, “basándose en la recomendación del médico tratante del acusado, la derivación a un centro de tratamiento en el extranjero se fundamenta en su complejo cuadro clínico y en la urgente necesidad de un nivel de atención que no puede brindarse de manera segura ni eficaz dentro de Estados Unidos, dado que su privacidad se ha visto vulnerada repetidamente”.El 31 de marzo, Tiger publicó en X un comunicado por primera vez desde su arresto, en el que expresó: “Conozco y comprendo la gravedad de la situación en la que me encuentro. Me tomaré un tiempo para buscar tratamiento y concentrarme en mi salud”. En el mensaje, el golfista dejó claro su propósito de centrarse en su recuperación y alejarse temporalmente de la vida pública.“Esto es necesario para priorizar mi bienestar y trabajar en mi recuperación duradera”, continuó. “Me comprometo a tomarme el tiempo necesario para regresar más sano, fuerte y concentrado, tanto a nivel personal como profesional. Agradezco su comprensión y apoyo, y les pido privacidad para mi familia, mis seres queridos y para mí en este momento”. Con estas palabras, Woods cierra filas en torno a su entorno más cercano mientras afronta una nueva etapa marcada por la recuperación y la atención médica.