Historicismo sin nostalgia, rigor sin frialdad, narrativa sin blabl�. Es una de las f�rmulas que, simplificando hasta casi lo ofensivo, definen el trabajo que durante dos d�cadas ha desarrollado desde su propia marca
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Erdem Moralioglu, una de las mentes m�s interesantes de la escena de la moda actual. Para empezar, porque lo que hace emociona. Y no s�lo por su originalidad, que se percibe aut�ntica. Tambi�n, y mucho, por el corpus po�tico que ha construido y desarrolla a trav�s de las prendas que dise�a. Con criterio s�lido y sensibilidad extrema para manejar lo sutil, lo evocador,
Erdem maneja las mezclas, mejor, las yuxtaposiciones (de �pocas, de piezas, de tejidos) con sentido. Tan trabajadas que el resultado no se percibe como yuxtaposici�n, sino como una criatura nueva, fresca, aunque con la perceptible impronta de un ADN. El dise�ador
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Erdem Moralioglu.FOTO:
Tom Mannion (LEAD IMAGE)Nacido en
Montreal (Canad�) en 1977, hijo de un ingeniero naval de origen turco y una brit�nica vinculada a la ense�anza, el dise�ador no puede ser m�s londinense. Formado en el
Royal College of Art, su inter�s por la historia de la moda tal vez se forj� ah�. O en su propia casa, donde, seg�n el dise�ador, abundaban los libros. Fund� su firma,
Erdem, en 2005 y, desde entonces, vive entregado a la construcci�n de un universo donde memoria, literatura e historia dialogan con la silueta contempor�nea. Ganador del
British Fashion Council/Vogue Designer Fashion Fund y habitual de la
London Fashion Week, su obsesi�n no es la novedad, sino la continuidad: cada colecci�n a�ade un cap�tulo a una conversaci�n que ya dura dos d�cadas. De hecho, en sus �ltimos desfiles, coincidiendo con el vig�simo aniversario de la casa, ha vuelto la mirada hacia sus propias musas y la idea de memoria fragmentada -c�mo un vestido cambia de significado con el tiempo- confirmando que su verdadera materia prima no es el tejido, sino el tiempo.Modelos en el backstage de
Erdem, del desfile primavera-verano 2026.He revisitado tus �ltimos desfiles y todo lo que veo en ellos me produce sensaciones muy agradables. M�s exactamente: me transporta. Veo en las prendas mucho m�s que ropa atractiva. �Qu� es esa magia que transmiten tus prendas?Es incre�blemente amable por tu parte. Lo cierto es que me interesa mucho la idea de construir un mundo, partiendo de una inspiraci�n inicial, ya sea una musa, un lugar o un momento concreto en el tiempo.Hablando de tiempo, tu marca,
Erdem, acaba de cumplir 20 a�os. �C�mo ha evolucionado tu proceso creativo desde entonces (si es que ha cambiado de alguna forma, claro)?Por muchas cosas que hayan cambiado en el mundo, la verdad es que mi proceso ha permanecido bastante constante. Para m�, la investigaci�n sigue siendo fundamental. Voy a la London Library con regularidad y construyo una narrativa a partir de un �nico hilo de inspiraci�n.�C�mo se presenta 2026 para ti: hacia d�nde te diriges t� como creador y hacia d�nde se dirige la compa��a?Febrero de 2026 ha marcado los 20 a�os de la maison [aunque la empresa se fund� en 2005, su primer desfile tuvo lugar en la
London Fashion Week de febrero de 2006]. Hace poco hemos publicado un libro con Rizzoli y abierto nuevas tiendas, incluida una segunda en Londres, en Sloane Street. Espero que el pr�ximo cap�tulo contin�e escribi�ndose con el mismo sentido de impulso.Hay un concepto que aparece de manera constante cuando se habla de tu trabajo, una palabra que muchos reclaman ahora para s�, con el riesgo de vaciarla de significado: narrativa. �Qu� importancia tiene para ti? �Define s�lo una colecci�n o todo tu cuerpo de trabajo como un continuo?La narrativa siempre ha sido central en mi trabajo. Cada colecci�n tiene su propia historia, pero juntas forman una conversaci�n m�s amplia. La musa, ya sea real o imaginada, es siempre para m� un punto de partida esencial.Esta respuesta precisa de una aclaraci�n. Para
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Erdem Moralioglu, la musa no es aquella amiga celebrity ni un maniqu� ideal ni una silueta abstracta a la que colocarle ropa encima. Tampoco es un arquetipo cerrado. Se trata m�s bien de una presencia inicial, dir�amos que lo que dispara el relato. Puede tratarse de una mujer real -con su biograf�a, sus contradicciones y su tiempo: Isabel II (la musa de 2017), Mar�a Callas (2023), la arist�crata Deborah Cavendish (2018)- o incluso una figura imaginaria. A veces se trata de alguien olvidado por la historia; otras, una imagen encontrada en alg�n libro o una intuici�n casi literaria, la musa de un poeta, la Beatriz de Dante.Im�genes del desfile de
Erdem primavera-verano 2026.Esa musa no dicta la colecci�n, pero s� que la desencadena. Proporciona, adem�s, un hilo narrativo del que
Erdem tira para organizar tejidos y formas en torno a una voz. No se trata de inventar un vestuario para la musa, como quien crea el fondo de armario para una Barbie, sino de captar su energ�a, su fragilidad o su fuerza, y traducirla en forma, volumen, color y actitud. Para su colecci�n primavera-verano 2026, muchas de cuyas piezas pueden verse en estas p�ginas, la musa fue H�l�ne Smith, una m�dium suiza del siglo XIX que afirmaba haber vivido m�ltiples vidas y lleg� a crear su propio alfabeto marciano (textualmente; en sus trances dec�a recibir mensajes procedentes de Marte en el idioma del planeta), una figura hist�rica que encarna, para
Erdem, la idea de identidad fragmentada y reinvenci�n constante y que, en la colecci�n, se traduce en un vocabulario de prendas tan expresivo como el mito que las inspira, todo envuelto en un aura decimon�nica ali�ada con unas gotas de surrealismo.Y toda esa narrativa que resulta central en tu proceso creativo, �la cuestionas? �O de eso ya se encargan las implacables leyes del mercado de la moda?Siempre intento crear una colecci�n que tenga sentido para m� en cada momento espec�fico. Considero que es importante avanzar guiado por tus propios instintos.�Qu� historia, imagen o personaje te ha acompa�ado �ltimamente mientras dise�as?Al reflexionar sobre estos 20 a�os de historia de
Erdem, he estado pensando mucho en musas y colecciones pasadas. Me atrae la idea de la memoria fragmentada: de qu� manera un vestido, un detalle o una silueta cambian de significado con el tiempo, y qu� es lo que hace que perduren.Sigo con la inspiraci�n. Cuando miras un tejido por primera vez, �qu� parte de ti se activa antes: la memoria canadiense, la turca o ese ojo brit�nico tan tuyo entrenado para la contenci�n elegante?Es dif�cil separar las tres cosas. Estoy profundamente moldeado por mi herencia y por mi propia infancia, as� que todas esas sensibilidades diferentes est�n presentes a la vez. Informan silenciosamente sobre c�mo veo, siento y reacciono.En ciertas pasarelas de Alta Costura parece haber un creciente inter�s historicista, un deseo de recuperar formas que parec�an archivadas desde hace tiempo: guardainfantes, lechuguillas... T� fuiste pionero en revivir ese vocabulario.Me interesa la historia, pero de una manera abstracta. Nunca se trata de recrear una prenda del pasado, sino de capturar el �nimo de una �poca o de hacer un comentario sobre su esp�ritu a trav�s de una lente contempor�nea.De hecho, �c�mo percibes que est� evolucionando esa relaci�n con la historia en la moda contempor�nea? Creo que hay una curiosidad renovada, pero tambi�n una libertad. Lo hist�rico ahora tiene menos que ver con la exactitud y m�s con la emoci�n y la interpretaci�n.En cualquier caso, �hay alg�n periodo hist�rico que se te resista, alguna d�cada que a�n no hayas conseguido traducir a tu propio lenguaje sin sentir que no encaja del todo?No dir�a que se me resiste, pero s� que hay periodos que a�n estoy observando en silencio y esperando el momento adecuado para explorar m�s a fondo.Dos propuestas de
Erdem para primavera-verano 2026.�Y alguna pieza que te gustar�a dise�ar pero pospones porque crees que cambiar�a tu forma de trabajar?Tal vez algo carente por completo de referencia o narrativa. Eso parece a la vez aterrador y... muy tentador.�C�mo percibes el momento actual de la industria, este clima en el que parecen coexistir el agotamiento, la alarma y una creciente necesidad de reencontrar lo esencial? �C�mo te afecta?Intento no pensar en el ruido externo cuando estoy dise�ando. Me concentro en la historia de la colecci�n y conf�o en mi instinto.�Crees que hemos superado (o estamos en v�as de superar) la obsesi�n por la novedad constante?Uno de los pilares fundamentales de la moda es el ritmo de las temporadas. Personalmente creo que sigue habiendo algo profundamente emocionante en pasar p�gina y empezar de nuevo cada seis meses.En cuanto al equilibrio, que parece exigir la comercialidad, entre lo ponible y lo bello...: �c�mo navegas ese l�mite sin sacrificar la poes�a ni caer en el pragmatismo que exige el negocio? Nunca he visto la usabilidad y la belleza como dos fuerzas opuestas. Para m�, la poes�a va primero. Creo que si empiezas pensando de forma demasiado pragm�tica corres el riesgo de eliminar por completo la emoci�n del dise�o. Nuestra clienta es inteligente y sensible: quiere algo que se perciba reflexivo, algo que resuene m�s all� de la mera funci�n. La funcionalidad llega cuando una pieza est� realizada con cuidado y tambi�n con convicci�n.�Para ti qu� significa que algo sea ponible?Creo que es algo m�s emocional que t�cnico. Una prenda es ponible cuando te permite sentirte t� misma. Tiene que ver con la facilidad, s�, pero tambi�n con el permiso: el permiso para sentirse bella, visible, empoderada, expresiva...Hay algo muy llamativo en la forma en que
Erdem habla de sus creaciones: no las describe como objeto ni como tendencia, sino como una especie de experiencia �ntima. Hay en �l lo que parece una negativa elegante a dise�ar desde el c�lculo. Prefiere hablar de convicci�n, de cuidado, de emoci�n, evita cualquier concepto que pudiera caer en el discurso del director financiero de su compa��a. Y quiz� ah� reside una forma de resistencia: en la propia fidelidad a una sensibilidad que no parece dispuesta a diluirse ni en el algoritmo ni en los trucos del m�rketing.En un panorama en el que muchas marcas afinan al m�ximo sus colecciones para encajar mejor en el retail... �c�mo proteges t� ese espacio de libertad que permite que una de tus piezas siga siendo m�s personaje que producto?Creo que si la narrativa es fuerte, el producto acaba encontrando su lugar. As� que intento pensar en cada pieza como si tuviera una vida y un papel. �No te parece que hay una conversaci�n pendiente en la moda sobre el placer, sobre la belleza sin disculpas, en un momento en el que tantas marcas parecen pedir perd�n por pretender ser bellas?Absolutamente. Creo que el placer se ha vuelto extra�amente sospechoso, como si la belleza necesitara justificaci�n. Siempre he cre�do que la belleza puede ser generosa, incluso radical. Querer hacer algo exquisito no deber�a requerir una disculpa. Especialmente en tiempos dif�ciles, la belleza puede ser una forma de cuidado.�Qu� te interesa de este mundo que vivimos, aparte de tu propio planeta?Todo, pero si tuviera que ser espec�fico, el arte. Siempre que llego a una nueva ciudad, lo primero que hago es buscar galer�as y mercados de antig�edades. Soy coleccionista por naturaleza. Me atraen el retrato, la escultura, los libros raros: objetos que llevan el tiempo dentro.