Una vez acabado el parón por las selecciones, es el momento de que regrese la Liga. Y lo hace con el
Real Madrid atravesando un buen momento, después de encadenar cinco victorias consecutivas, ante equipos de enjundia como el
Manchester City -en dos ocasiones- y el
Atlético de Madrid. Este sábado visita al
Mallorca, un conjunto rocoso y ante el que los blancos siempre sufren en Son Moix. Pero Álvaro Arbeloa, además, tiene que tomar una importante decisión. Posiblemente, la crítica más veces repetida con respecto a este
Real Madrid tenga que ver con la falta de solidez en la medular, la sala de máquinas del equipo. Si hablamos solo de nombres, es una evidencia que el conjunto blanco tiene una de las plantillas más poderosas del mundo, pero tiene un problema de juego porque el medio del campo no fluye. Y, al faltar esa pieza tan determinante, el resto de movimientos que se llevan haciendo dos temporadas no lo solucionan. Con Arbeloa tampoco terminaba de fluir el juego, pues el equipo se seguía partiendo y seguía faltando algo de solidaridad en el trabajo defensivo. Pero entonces, llegaron dos lesiones de dos piezas fundamentales en el equipo:
Jude Bellingham y Kylian Mbappé. Tocaba el más difícil todavía, pues se perderían la trascendental eliminatoria ante el City. Lo que sucedió, ya es de sobra conocido: el
Real Madrid voló y, en los dos mejores partidos de la temporada, acabaron con
Pep Guardiola. ¿Cómo? No había tenido lugar ningún milagro, simplemente algo tan fácil como ordenar las piezas, sacrificio y trabajo por parte de todo el equipo en busca del bien común. La valiente apuesta de Arbeloa por
Thiago Pitarch permitió que el medio del campo empezara a tener lo que hacía mucho no se veía: piernas, movilidad, garra y hambre; exactamente lo mismo ocurrió con
Brahim, que empezó a empujar la línea defensiva contraria muchos metros atrás. Ambos retoques dieron orden lógico al resto. La defensa ya no estaba tan expuesta, pues todo el equipo defendía en bloque; el medio del campo, gracias a la movilidad del canterano, encontraba mejores posiciones en salida de balón y, además, permitía liberar a
Fede Valverde en la banda derecha y a
Arda Güler en tres cuartos de campo; y, al mismo tiempo, el trabajo de Pitarch y
Brahim también hacía que Vinícius fuera más laxo en defensa sin que el equipo lo notara. Así es como el
Real Madrid comenzó a jugar como un bloque y los buenos resultados empezaron a llegar. En momentos de necesidad, cuando dos de los jugadores de mayor talento faltaban dentro del equipo, el paso adelante de otros futbolistas sirvió para encontrar lo que faltaba: solidaridad, esfuerzo colectivo, ayudas defensivas y un bloque implicado, donde todo el mundo no solo cumplía con su papel, sino que daba un poco más para colaborar en el objetivo. Mbappé y Bellingham vuelven al equipo. (Reuters/Pablo Morano) Dos regresos en
Mallorca Hay una regla de oro no escrita que dice que aquello que funciona, no hay que tocarlo. Le ha costado bastante, pero Arbeloa parecía haber dado con la tecla del equipo, con su plan maestro. Y, justo en ese contexto, es cuando regresan dos pesos pesados a los que hay que encajar en el esquema, lo que conlleva dos dudas: quiénes serán los futbolistas que saldrán del once inicial y cómo afectará al rendimiento del equipo. ¿Deben ganarse el puesto o con el nombre es suficiente? Es evidente que Bellingham y Mbappé son dos jugadores de talla mundial, pero también que su inclusión en el equipo va a obligar a cambios. Y no solo hablamos de nombres, donde entre Pitarch, Güler y
Brahim están los dos sacrificados, sino de estilo de juego. Ambos jugadores aportan mucho gol y calidad para cambiar los partidos, pero también son menos implicados en la parcela defensiva, lo que deja espacios y obliga al resto de compañeros a mayores sobreesfuerzos. Queda por ver qué es lo que hace Arbeloa, si plegarse a las jerarquías o apostar por lo que funciona y obligar a los pesos pesados a ganarse un hueco con grandes actuaciones.
Mallorca será el primer campo de pruebas, teniendo en cuenta que el Madrid se está jugando la Liga y que la desventaja con el Barça no le permite pinchar. Quién iba a decir que la vuelta de dos titulares indiscutibles iba a ser un problema para este
Real Madrid... Una vez acabado el parón por las selecciones, es el momento de que regrese la Liga. Y lo hace con el
Real Madrid atravesando un buen momento, después de encadenar cinco victorias consecutivas, ante equipos de enjundia como el
Manchester City -en dos ocasiones- y el
Atlético de Madrid. Este sábado visita al
Mallorca, un conjunto rocoso y ante el que los blancos siempre sufren en Son Moix. Pero Álvaro Arbeloa, además, tiene que tomar una importante decisión.